Dios ya había advertido a Israel del castigo por medio de Moisés y Josué. Aquí el castigo se introduce con yo digo también, la contraparte de la palabra diciendo que introduce la promesa. Este paralelismo subraya la tensión entre la promesa divina de la tierra y la amenaza de no darla.
El anuncio del castigo nos ayuda a resolver la tensión que sentimos. En el plano humano, las armas superiores de los cananeos eran un obstáculo, pero ahora entendemos que el éxito limitado de Israel en la conquista se debía en el fondo a su desobediencia a Dios.
El vocablo traducido tropiezo es lit. “cebo” o “trampa”. Los dioses cananeos serán un cebo que atrae a los israelitas y una trampa que los lleva a la destrucción, resultado del castigo divino.
¿El llanto de Israel será manifestación de arrepentimiento, o solamente de tristeza por el castigo? La misma duda persiste a lo largo del libro y las repetidas veces que Israel clama a Jehová. Las interminables apostasías por fin conducen al lector, así como a Jehová, a la conclusión que no hay arrepentimiento sincero. El libro se cierra poniendo en ridículo a Israel, quien de nuevo alza su voz en llanto delante de Dios, esta vez sin reconocer su responsabilidad por la destrucción de Benjamín.
Boquim significa “los que lloran”. El nombre conmemora la aparición del ángel de Jehová y el llanto resultante. Este llanto y los sacrificios demuestran por lo menos que Israel teme a Jehová. No lo ha abandonado todavía.
Apostasía paulatina
Todo el capítulo 2 habla de lo que resultó por no haber desalojado por completo a los cananeos de las tierras que Israel ocuparía. La transición a la apostasía fue paulatina. Primero fue acostumbrarse a vivir con los cananeos. Hubo casos en que hasta los hicieron tributarios, pero siempre conviviendo juntos. Al fin no hubo inconveniente en vivir juntos, cosa que les estaba absolutamente prohibido por la influencia de las costumbres de los cananeos.
Después fue aceptar la religión. La adoración a los baales era abominable a Dios y debía serlo también a los israelitas. Pero ellos no vieron nada malo en esto pues solo sería el segundo paso después de haber dado el primero. El resultado natural fue que se volvieron exactamente como los cananeos.
A los cristianos nos pasa igual. Damos el primer paso al familiarizarnos con las costumbres del mundo hasta verlas naturales, y muchas veces defenderlas para no ser fanáticos. El segundo paso o la segunda fase nos es natural y es consecuencia de lo que ya ha pasado. Llegando a ese punto ya estamos listos para negar a Dios, nuestra fe, nuestra doctrina y adoptar costumbres que son abominables a Dios.
Así como se ordenó a los israelitas que echaran fuera completamente de sus territorios a los cananeos, los cristianos tenemos que echar fuera de nuestros hogares todo lo que representa costumbres y culto a los dioses de los paganos. Esto es todo lo que se identifique con el mundo. De no hacer así el diablo nos derrotará y viviremos una vida de fracaso espiritual siguiendo y sirviendo al diablo y sus intereses, y no a Dios.
Se nos muestra que si Dios decide disciplinarnos no habrá a dónde escapar. “Dios no puede ser burlado” es un mensaje inexorable que Dios nos ha dado para regular nuestra conducta.
Apostasía, opresión y liberación
Dos generaciones
La generación que presenció las obras de Jehová en la conquista de Canaán se mantuvo fiel a él. En cambio, la generación que no vivió esas proezas divinas cayó presa a la idolatría. No conocía no implica que esta generación no hubiera oído de las maravillas divinas, sino que no las había experimentado en carne propia (comp. el uso de “conocer”.
No es claro si la ciudad de Josué se llamaba Timnat-séraj, “Territorio de Sobra”; Timnat-jéres, “Territorio del Sol”, o aun Timnat-sájar, “Territorio de Comercio”. La explicación, apoya “Territorio de Sobra”. No pocos eruditos dan por sentado que Territorio del Sol fue el nombre original, y que en Josué el nombre fue cambiado para evitar una alusión a la adoración del sol. Sin embargo, las Escrituras preservan muchos nombres paganos, incluyendo Bet-semes, “Templo del Sol”, y Bet-Anat, “Templo de (la diosa) Anat”, el monte Heres, “monte del Sol”, y la cuesta de Heres, “cuesta del Sol”.
Una visita divina
1. El origen de la visita divina.
(1) La fuente: Dios.
