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Jueces 1: Judá y Simeón capturan a Adoni-bezec

Estos versículos nos presentan un cuadro trágico de la vida de Israel. Dios les había prometido la tierra diciéndoles que toda tierra que pisara la planta de sus pies sería suya, pero que también ellos deberían hacer su parte desalojando a los habitantes paganos. Dios así también obra con nosotros, nos hace algunas promesas pero no nos deja que nos quedemos sentados sino que tenemos que hacer nuestra parte que muchas veces es dificultosa y costosa.

Obedecer lo que Dios manda a veces es costoso, pero no obedecer es infinitamente más costoso. Esa fue la lección que aprendió Israel al ocupar la tierra prometida. Dios le ordenó desalojar a los moradores de Canaán en su totalidad y ellos no lo hicieron quizá por lo costoso.

No desalojarlos les fue mucho más costoso porque a pesar de someter a algunos pueblos para que les fueran tributarios, al fin de cuentas vivieron asediados por ellos por siglos en un estado de amenaza, incertidumbre y continuos ataques, en vez de prosperidad y progreso.

Fracasos de Zabulón,

Aser, Neftalí y Dan,. El movimiento sigue hacia el norte. Quitrón y Nahalal en Zabulón son sitios desconocidos, así como Bet-semes (“Templo del Sol”) y Bet-anat (“Templo de Anat”) en Neftalí. Las siete ciudades no conquistadas por Aser estaban en la costa, y llegaron a ser ciudades fenicias.

Parece que Aser y Neftalí tuvieron aun más problemas que las tribus mencionadas con anterioridad, ya que no dice que los cananeos habitaron en medio de ellos, sino viceversa. Tampoco se menciona que Aser haya sometido a los cananeos a tributo laboral. Los cananeos de estas regiones norteñas someterían por completo a los israelitas en los tiempos de Débora.

Sin embargo, la tribu que menos logró en la conquista fue Dan. Su territorio estaba mayormente en la llanura costera y en el valle de Ajalón. Dan no tuvo más éxito en las llanuras que Judá, Manasés y Efraín. No se sabe la ubicación del monte Heres, pero Ajalón y Saalbín estaban en el valle de Ajalón. Así, los amorreos controlaban una parte de la ruta entre la costa y la región montañosa e impedían la comunicación entre Judá y las tribus del norte. Amorreos puede referirse a un grupo étnico en Canaán o a los cananeos en general.

La casa de José subyugaría a los amorreos después que los danitas habían emigrado al norte.

Al dejar a Dan por último el autor rompe con la progresión geográfica de sur a norte. Por cierto Dan llegará a ser la tribu más norteña de todas, pero habla del territorio al occidente de Benjamín. El autor ha guardado a Dan hasta el final como el ejemplo mayor del fracaso de las tribus en la conquista. Hay una progresión descendente:

(1) la casa de José conquistó Betel pero dejó libre un clan cananeo para reconstruir su cultura en otro lugar;

(2) los cananeos siguieron viviendo entre tres tribus

(3) dos tribus vivieron entre los cananeos

(4) los amorreos no permitieron a los danitas vivir entre ellos.

La sección sobre las tribus del norte concluye con una nota, así como la sección sobre Judá. Para sorpresa nuestra, la descripción de la frontera de los amorreos no corresponde al valle de Ajalón, sino a la frontera sur de Israel con Edom. Se cree que la cuesta de Acrabim (“Escorpiones”) es un paso entre la región al sur del mar Muerto y Beerseba, y Sela (“Roca”) puede ser una roca cerca de Cades-barnea o una fortaleza edomita. Según Deuteronomio esta región fue habitada por amorreos antes de la conquista. Entonces, la nota irónicamente llama a la frontera de Israel frontera de los amorreos, así recalcando que Israel no ha echado a los cananeos/amorreos de la tierra. Como habla de la frontera sur, da a entender que ni siquiera Judá, con todos sus éxitos, ha purificado a su tierra de la influencia cananea. Mucho menos las tribus del norte.

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