1 de Samuel 17:47 Y toda esta congregación sabrá que Jehová no salva con espada ni con lanza, porque de Jehová es la batalla y él os entregará en nuestras manos.
1 de Samuel 17:48 Aconteció que cuando el filisteo se levantó y echó a andar para ir al encuentro de David, David se dio prisa y corrió a la línea de batalla contra el filisteo.
1 de Samuel 17:49 Metió David su mano en la bolsa, tomó de allí una piedra, la tiró con la honda e hirió al filisteo en la frente. La piedra se le clavó en la frente y cayó a tierra sobre su rostro.
1 de Samuel 17:50 Así venció David al filisteo con honda y piedra. Hirió al filisteo y lo mató, sin tener David una espada en sus manos.
1 de Samuel 17:51 Entonces corrió David y se puso sobre el filisteo; tomó su espada, la sacó de la vaina, lo acabó de matar, y le cortó con ella la cabeza. Cuando los filisteos vieron muerto a su paladín, huyeron.
1 de Samuel 17:52 Se levantaron luego los de Israel y los de Judá, dieron gritos de guerra y siguieron tras los filisteos hasta el valle y hasta las puertas de Ecrón.[h] Muchos filisteos cayeron heridos por el camino de Saaraim hasta Gat y Ecrón.
Gat era la ciudad natal de Goliat. Ecrón estaba aproximadamente a 8 km al norte de Gat.
1 de Samuel 17:53 Regresaron los hijos de Israel de perseguir a los filisteos, y saquearon su campamento.
1 de Samuel 17:54 Entonces David tomó la cabeza del filisteo y la trajo a Jerusalén,[i] pero sus armas las puso en su tienda.
1 de Samuel 17:55 Cuando Saúl vio a David que salía a encontrarse con el filisteo, dijo a Abner, general del ejército:[j] –Abner, ¿de quién es hijo ese joven? Abner respondió: Saúl no descubre ahora a David, pero desde este momento se propone incorporarlo a la dirección de su ejército como miembro permanente de la élite formada por su guardia personal, algo que le acreditaba el favor oficial.
1 de Samuel 17:56 –¡Vive tu alma!, oh rey, que no lo sé. Y el rey dijo: –Pregunta de quién es hijo ese joven.
1 de Samuel 17:57 Cuando David volvió de matar al filisteo, Abner lo tomó y lo llevó ante Saúl. David llevaba en su mano la cabeza del filisteo.
1 de Samuel 17:58 Saúl le preguntó: –Muchacho, ¿de quién eres hijo? David respondió: –Soy hijo de tu siervo Isaí de Belén.
A pesar de que David había tocado muchas veces el arpa frente a Saúl, la pregunta que hizo Saúl a Abner parece mostrar que no conocía a David muy bien. Tal vez, como se había pensado que David se casara con la hija de Saúl si tenía éxito, Saúl quería conocer más acerca de su familia. O posiblemente la inestable condición mental de Saúl pudo haber impedido que reconociera a David.
DavidCuando pensamos en David, pensamos: pastor, poeta, matador de gigantes, rey, antepasado de Jesús. En resumen, uno de los hombres más grandes del Antiguo Testamento. Pero junto con esta lista está otra: traidor, mentiroso, adúltero, asesino. La primera lista da las cualidades que quizá todos queremos tener; la segunda, la que quizá todos podemos llegar a tener. La Biblia no se esfuerza en esconder los fracasos de David. Sin embrago, se le recuerda y respeta por su sentimientos hacia Dios. Al saber que nos parecemos más a David en sus errores que en su grandeza, debemos tener la curiosidad de descubrir qué fue lo que hizo que Dios se refiriera a David como un hombre «conforme a mi corazón».
