Ezequiel 7:14 »Tocarán trompeta y prepararán todas las cosas; pero no habrá quien vaya a la batalla, porque mi ira está sobre toda la multitud.
Ezequiel 7:15 Fuera, la espada; y dentro, la peste y el hambre. El que esté en el campo morirá a espada, y al que esté en la ciudad lo consumirá el hambre y la peste.
El juicio es severo y abarcador. Nadie escapa de él, porque la espada espera en los campos y la pestilencia y el hambre consumirán a quien se halle dentro de la ciudad.
Ezequiel 7:16 Los que sobrevivan huirán y estarán sobre los montes como palomas de los valles, todos gimiendo,[d] cada uno por su iniquidad.
Ezequiel 7:17 Toda mano se debilitará, y como el agua se debilitará toda rodilla.
Ezequiel 7:18 Se ceñirán también de ropa áspera y los cubrirá el terror; en todo rostro habrá vergüenza y todas sus cabezas estarán rapadas.
Ezequiel 7:19 Arrojarán su plata a las calles y su oro será desechado; ni su plata ni su oro podrán librarlos en el día del furor de Jehová; no saciarán su alma ni llenarán sus entrañas, porque ha sido tropiezo para su maldad.
Plata y oro carecen de valor en tiempos de sitio, ya que no hay nada que se pueda comprar. Esto es especialmente así en el día del furor de Jehová , ya que las riquezas no salvarán a nadie. Por el contrario, ella ha sido tropiezo para su maldad.
El pueblo de Dios permitió que su amor al dinero lo llevara al pecado y por esto Dios lo destruiría. El dinero tiene el extraño poder de conducir a la gente hacia el pecado. Pablo dijo que «raíz de todos los males es el amor al dinero». Cuán irónico es que usemos la riqueza, un regalo de Dios, para comprar cosas que nos separan de El. Cuán trágico es que desperdiciemos tanto dinero buscando satisfacernos a nosotros mismos, y tan poco tiempo buscando a Dios, la verdadera fuente de satisfacción.
Ezequiel 7:20 Por cuanto convirtieron la gloria de su ornamento en soberbia e hicieron con ello las imágenes de sus abominables ídolos, por eso se lo convertí en algo repugnante.
Dios dio al pueblo oro para decorar el templo, pero lo utilizaron para hacer ídolos. Los recursos que Dios nos da deben ser utilizados para realizar su obra y llevar a cabo su voluntad, pero con demasiada frecuencia lo consumimos para satisfacer nuestros propios deseos. Cuando abusamos de los dones de Dios o utilizamos los recursos con propósitos egoístas nos perdemos el verdadero propósito que Dios tenía en mente. Esto es tan corto de vista como la idolatría.
Ezequiel 7:21 En manos de extraños la entregué para ser saqueada: será presa de los impíos de la tierra, y la profanarán.
Ezequiel 7:22 Apartaré de ellos mi rostro y será violado mi lugar secreto, pues entrarán en él invasores y lo profanarán.
Mi lugar secreto : El templo de Jerusalén será profanado por los babilonios, cuando Dios le retire su protección (apartaré de ellos mi rostro).
Ezequiel 7:23 »Haz una cadena, porque el país está lleno de delitos de sangre y la ciudad está llena de violencia.
Ezequiel 7:24 Traeré, por tanto, a los más perversos de las naciones, los cuales poseerán las casas de ellos. Así haré cesar la soberbia de los poderosos, y sus santuarios serán profanados.
El pueblo de Jerusalén se vanaglorió en sus construcciones. El templo mismo fue una fuente de vanagloria (véase 24.20, 21). Esta soberbia sería aplastada cuando los malvados e impíos babilonios destruyeran las casa y lugares santos de Jerusalén. Si usted está pasando por una experiencia humillante es posible que Dios la esté empleando para eliminar la soberbia de su vida.
Ezequiel 7:25 ¡La destrucción llega! Buscarán la paz, pero no habrá paz.
Ezequiel 7:26 Vendrá quebranto sobre quebranto, y habrá rumor sobre rumor. Buscarán respuesta del profeta, mas la Ley se alejará del sacerdote, y de los ancianos el consejo.
Quebrantamiento tras quebrantamiento, los rumores empeoraban la situación.
Ezequiel 7:27 El rey se enlutará, el gobernante se vestirá de tristeza y las manos del pueblo de la tierra temblarán. Según su camino haré con ellos, y con los juicios de ellos los juzgaré. Y sabrán que yo soy Jehová».
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