¿Por qué Jacob envió regalos a Esaú? En los tiempos bíblicos, se daban regalos por varias razones:
(1) Como soborno. Aún hoy día se dan regalos para ganar a alguien o comprar su apoyo. Quizás Esaú rechazó al principio los regalos de Jacob porque no quería o no necesitaba aceptar un soborno. Ya había perdonado a Jacob, y era muy rico.
(2) Como una expresión de afecto.
(3) Quizás era costumbre hacerlo antes de una reunión entre dos personas. Por lo general, los regalos se acomodaban a la ocupación de la persona. Esto explica por qué Jacob envió a Esaú, que era ganadero, ovejas, cabras y otras piezas de ganado.
Gén 33:12 Y Esaú dijo: Anda, vamos; y yo iré delante de ti.
Gén 33:13 Y Jacob le dijo: Mi señor sabe que los niños son tiernos, y que tengo ovejas y vacas paridas; y si las fatigan, en un día morirán todas las ovejas.
Gén 33:14 Pase ahora mi señor delante de su siervo, y yo me iré poco a poco al paso del ganado que va delante de mí, y al paso de los niños, hasta que llegue a mi señor a Seir.
Gén 33:15 Y Esaú dijo: Dejaré ahora contigo de la gente que viene conmigo. Y Jacob dijo: ¿Para qué esto? Halle yo gracia en los ojos de mi señor.
Gén 33:16 Así volvió Esaú aquel día por su camino a Seir.
Gén 33:17 Y Jacob fue a Sucot, y edificó allí casa para sí, e hizo cabañas para su ganado; por tanto, llamó el nombre de aquel lugar Sucot.
En lugar de seguir a Esaú hacia el sur, a Seir (Edom), como había prometido, Jacob cruzó de nuevo el río Jaboc (donde había dejado temporalmente el grueso de sus rebaños) y permaneció allí por un largo período de tiempo. Parece como si todavía estuviese algo indeciso.
¿Por qué Jacob dijo como que iba a ir a Seir y luego se detuvo en Sucot? No lo sabemos, pero tal vez Jacob decidió parar allí porque Sucot era un hermoso sitio al este del río Jordán. Cualquiera que haya sido la razón, Jacob y Esaú se fueron en paz. Pero siguieron viviendo bastante cerca hasta después de la muerte de su padre
Gén 33:18 Después Jacob llegó sano y salvo a la ciudad de Siquem, que está en la tierra de Canaán, cuando venía de Padan-aram; y acampó delante de la ciudad.
Gén 33:19 Y compró una parte del campo,(A) donde plantó su tienda, de mano de los hijos de Hamor padre de Siquem, por cien monedas.
Jacob deseaba mantenerse a cierta distancia de Esaú, por lo que se movió en dirección occidental a través del río Jordán, hasta asentarse en Canaán. Siquem se hallaba entre el monte Ebal y el Monte Gerizim, en la altiplanicie central.
Gén 33:20 Y erigió allí un altar, y lo llamó El-Elohe-Israel.
Jacob se encuentra con Esaú.
Después de todos los preparativos defensivos, estratégicos y espirituales, Jacob se encuentra con Esaú. El reencuentro por parte de Jacob es muy medido, cauteloso y respetuoso. Los 400 hombres de Esaú eran todos guerreros y con capacidad de destruir a Jacob y a su familia. Para evitar una destrucción familiar total, Jacob dispone a sus hijos con sus respectivas madres en orden de estimación: Primero y en la posición más vulnerable, las siervas y sus respectivos hijos. Estos son Bilha y Zilpa; Dan, Neftalí, Gad y Aser. Después a Lea, una de las esposas y a sus hijos: Rubén, Simeón, Leví, Judá, Isacar, Zabulón y Dina. Y al final a Raquel, la esposa amada, y José, a quien Jacob consideraba en ese momento lo más apreciado y heredero de las promesas. Todo esto era en previsión a un ataque por parte de Esaú y con esperanza de huida. Finalmente Jacob mismo se acerca a Esaú con mucho respeto, humildad y deferencia especial. Esto lo hace en reconocimiento de la jerarquía de Esaú y de condición de siervo del mismo.
