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Génesis 33: Reconciliación entre Jacob y Esaú

Alzando Jacob sus ojos, miró, y he aquí venía Esaú, y los cuatrocientos hombres con él; entonces repartió él los niños entre Lea y Raquel y las dos siervas.

Gén 33:2 Y puso las siervas y sus niños delante, luego a Lea y sus niños, y a Raquel y a José los últimos.

Gén 33:3 Y él pasó delante de ellos y se inclinó a tierra siete veces, hasta que llegó a su hermano.

Siete veces : Este típico rito oriental expresa completa sumisión.

Inclinarse a tierra siete veces era señal de respeto a un rey. Jacob estaba tomando todas las precauciones al encontrarse con Esaú, esperando con esto disipar cualquier idea de venganza.

Gén 33:4 Pero Esaú corrió a su encuentro y le abrazó, y se echó sobre su cuello, y le besó; y lloraron.

La reacción de Esaú constituye un ejemplo de magnanimidad tan increíble que algunos consideran que sirvió de modelo a la actitud del padre del «hijo pródigo»

Esaú recibió a su hermano Jacob con un gran abrazo. Imagínese qué difícil debió ser esto para Esaú, el que una vez pensó matar a su hermano (27.41). Pero el tiempo había sanado las heridas. Con el tiempo cada uno por su cuenta comprendió que sus relaciones eran más importantes que todo lo demás.

Gén 33:5 Y alzó sus ojos y vio a las mujeres y los niños, y dijo: ¿Quiénes son éstos? Y él respondió: Son los niños que Dios ha dado a tu siervo.

Gén 33:6 Luego vinieron las siervas, ellas y sus niños, y se inclinaron.

Gén 33:7 Y vino Lea con sus niños, y se inclinaron; y después llegó José y Raquel, y también se inclinaron.

Gén 33:8 Y Esaú dijo: ¿Qué te propones con todos estos grupos que he encontrado? Y Jacob respondió: El hallar gracia en los ojos de mi señor.

Gén 33:9 Y dijo Esaú: Suficiente tengo yo, hermano mío; sea para ti lo que es tuyo.

Gén 33:10 Y dijo Jacob: No, yo te ruego; si he hallado ahora gracia en tus ojos, acepta mi presente, porque he visto tu rostro, como si hubiera visto el rostro de Dios, pues que con tanto favor me has recibido.

Jacob fue liberado de su ansiedad de tal manera que describió aquella experiencia como la de alguien que hubiera visto el rostro de Dios sin caer muerto.

La vida nos puede proporcionar algunas situaciones desagradables. Nos podemos sentir engañados, como se sintió Esaú, pero no debemos permanecer amargados. Podemos desarraigar la amargura de nuestra vida expresándole con sinceridad a Dios nuestros sentimientos, perdonando a los que nos han hecho daño y contentándonos con lo que tenemos.

Gén 33:11 Acepta, te ruego, mi presente que te he traído, porque Dios me ha hecho merced, y todo lo que hay aquí es mío. E insistió con él, y Esaú lo tomó.

Lo tomó revela la buena voluntad de Esaú; también sella la reconciliación que entre ambos había tenido lugar.

Fue alentador ver cómo había cambiado el corazón de Esaú cuando él y Jacob se encontraron otra vez. La amargura que le causó haber perdido su primogenitura y la bendición parecía haberse desvanecido. Vemos a Esaú contento con lo que tenía. Hasta Jacob exclamó que era maravilloso ver a su hermano sonreír amistosamente

¿Por qué Jacob envió regalos a Esaú? En los tiempos bíblicos, se daban regalos por varias razones:

(1) Como soborno. Aún hoy día se dan regalos para ganar a alguien o comprar su apoyo. Quizás Esaú rechazó al principio los regalos de Jacob porque no quería o no necesitaba aceptar un soborno. Ya había perdonado a Jacob, y era muy rico.

(2) Como una expresión de afecto.

(3) Quizás era costumbre hacerlo antes de una reunión entre dos personas. Por lo general, los regalos se acomodaban a la ocupación de la persona. Esto explica por qué Jacob envió a Esaú, que era ganadero, ovejas, cabras y otras piezas de ganado.

Gén 33:12 Y Esaú dijo: Anda, vamos; y yo iré delante de ti.

Gén 33:13 Y Jacob le dijo: Mi señor sabe que los niños son tiernos, y que tengo ovejas y vacas paridas; y si las fatigan, en un día morirán todas las ovejas.

Gén 33:14 Pase ahora mi señor delante de su siervo, y yo me iré poco a poco al paso del ganado que va delante de mí, y al paso de los niños, hasta que llegue a mi señor a Seir.

Gén 33:15 Y Esaú dijo: Dejaré ahora contigo de la gente que viene conmigo. Y Jacob dijo: ¿Para qué esto? Halle yo gracia en los ojos de mi señor.

Gén 33:16 Así volvió Esaú aquel día por su camino a Seir.

Gén 33:17 Y Jacob fue a Sucot, y edificó allí casa para sí, e hizo cabañas para su ganado; por tanto, llamó el nombre de aquel lugar Sucot.

En lugar de seguir a Esaú hacia el sur, a Seir (Edom), como había prometido, Jacob cruzó de nuevo el río Jaboc (donde había dejado temporalmente el grueso de sus rebaños) y permaneció allí por un largo período de tiempo. Parece como si todavía estuviese algo indeciso.

¿Por qué Jacob dijo como que iba a ir a Seir y luego se detuvo en Sucot? No lo sabemos, pero tal vez Jacob decidió parar allí porque Sucot era un hermoso sitio al este del río Jordán. Cualquiera que haya sido la razón, Jacob y Esaú se fueron en paz. Pero siguieron viviendo bastante cerca hasta después de la muerte de su padre

Gén 33:18 Después Jacob llegó sano y salvo a la ciudad de Siquem, que está en la tierra de Canaán, cuando venía de Padan-aram; y acampó delante de la ciudad.

Gén 33:19 Y compró una parte del campo,(A) donde plantó su tienda, de mano de los hijos de Hamor padre de Siquem, por cien monedas.

Jacob deseaba mantenerse a cierta distancia de Esaú, por lo que se movió en dirección occidental a través del río Jordán, hasta asentarse en Canaán. Siquem se hallaba entre el monte Ebal y el Monte Gerizim, en la altiplanicie central.

Gén 33:20 Y erigió allí un altar, y lo llamó El-Elohe-Israel.

Jacob se encuentra con Esaú.

Después de todos los preparativos defensivos, estratégicos y espirituales, Jacob se encuentra con Esaú. El reencuentro por parte de Jacob es muy medido, cauteloso y respetuoso. Los 400 hombres de Esaú eran todos guerreros y con capacidad de destruir a Jacob y a su familia. Para evitar una destrucción familiar total, Jacob dispone a sus hijos con sus respectivas madres en orden de estimación: Primero y en la posición más vulnerable, las siervas y sus respectivos hijos. Estos son Bilha y Zilpa; Dan, Neftalí, Gad y Aser. Después a Lea, una de las esposas y a sus hijos: Rubén, Simeón, Leví, Judá, Isacar, Zabulón y Dina. Y al final a Raquel, la esposa amada, y José, a quien Jacob consideraba en ese momento lo más apreciado y heredero de las promesas. Todo esto era en previsión a un ataque por parte de Esaú y con esperanza de huida. Finalmente Jacob mismo se acerca a Esaú con mucho respeto, humildad y deferencia especial. Esto lo hace en reconocimiento de la jerarquía de Esaú y de condición de siervo del mismo.

La reacción de Esaú es totalmente opuesta a la de Jacob: corre, le abraza y le besa. Estas acciones reflejan afecto, perdón y reconocimiento de que ambos son hermanos. Finalmente, la emoción se apodera de ambos hermanos y la expresan a través del llanto. Después de 20 años de separación Jacob demuestra mucho cambio: No es ya el agresivo, el demandante, el “ventajita”, sino ahora demuestra humildad, respeto y reconocimiento. Esaú tampoco es el mismo. El tiempo, los logros y la madurez alcanzados, tal vez la influencia de Rebeca, la emoción de ver a un hermano y principalmente la acción de Dios, habían cambiado su odio en afecto, su deseo de venganza en perdón. Así como Dios estuvo guiando las circunstancias a favor de su propósito, ahora también cambia a las personas para cumplir ese buen propósito.

Después de las expresiones emotivas, viene la identificación de todos los miembros de la familia de Jacob, quienes también saludan con respeto y honor a Esaú. Además, Jacob explica el propósito de los presentes los que insiste sean aceptados por Esaú como señal de otorgamiento de gracia. Jacob atribuye a Dios todos sus logros y especialmente el encuentro reconciliador con Esaú.

¿Cómo llegó Jacob a Canaán?  Los traductores han hecho cuando menos tres versiones de este versículo que nos cuenta acerca de cuando Jacob salió de Sucot, al Este del Jordán, donde probablemente se quedó por varios años, y entra de nuevo a la tierra prometida, Canaán.

1. La versión RVR-60 traduce así: Jacob llegó sano y salvo a la ciudad de Siquem.

2. Mientras que RVA dice que Jacob llegó en paz a la tierra de Siquem.

3. Algunas versiones siguiendo la traducción del inglés rezan: «Y Jacob llegó a Shalom, una ciudad de Siquem».

La mayoría de los estudiantes del AT están de acuerdo en que la palabra shalom no es un nombre propio, cuando mucho, la palabra puede ser usada como un adverbio, que en cualquier caso significa paz. Entonces, ¿cuál es la diferencia?

(1) Que shalom no es un lugar geográfico.

(2) Que no es lo mismo llegar físicamente «sano y salvo» (que es una alusión al estado físico de la persona); que llegar emocionalmente en paz a pesar de los trabajos que haya tenido que pasar para llegar hasta el lado Este de la ciudad de Siquem.

La hora de partir llega y Esaú ofrece acompañar a Jacob hasta que lleguen a Seir, pero Jacob rechaza la oferta alegando lentitud de movilidad por los niños y ganado (Esaú sólo tenía hombres de guerra). Tal vez el verdadero motivo era el de no abusar de la reconciliación evitando cualquier incidente que pudiera revivir el resentimiento. También Jacob rechaza la oferta de una “escolta” ya que lo único que deseaba de Esaú era hallar gracia, es decir, una reconciliación, la que fue ya lograda. Detrás de todo esto estaba la intención firme de Jacob de no ir a Seír, sino a Canaán, cumpliendo el propósito de Dios. Finalmente Esaú parte para Seír dejando a Jacob.

Jacob llega a Canaán y reside en Siquem.

Jacob reinicia su viaje y llega a un lugar apropiado para sus ganados sobre el río Jaboc y construye allí casa y cabañas, de carácter temporal, llamándolo Sucot. Este lugar está a 8 km. antes de la desembocadura del Jaboc en el Jordán. Finalmente llega en paz a Canaán, cumpliéndose así la promesa de Dios en Betel y Harán. El lugar que escoge para vivir en Canaán es Siquem, ciudad habitada por los cananeos y ubicada a unos 60 km. al norte de Jerusalén entre los montes Ebal y Gerizim. A esta misma zona Abram llega por primera vez al dejar Harán recibiendo aquí la indicación de la tierra a heredar. Jacob compra un campo cerca de la ciudad. Este campo juntamente con el de la cueva de Macpela son las dos únicas propiedades adquiridas por los patriarcas. José será declarado el heredero de esta propiedad. Lo primero que Jacob hace allí es edificar un altar a Dios, identificándole como ElEloheiIsrael, Dios, Dios de Israel, es decir su Dios personal y aceptando la transformación y nueva identidad recibida en Peniel. Por el momento, la descendencia está establecida y a salvo. Y nuevamente Jacob, heredero de la promesa patriarcal, reside en la tierra prometida esperando el cumplimiento de las promesas de Dios.

Jacob y sus inversiones  Aunque Jacob se movió de Siquem posteriormente, mientras estuvo en Siquem, hizo varias inversiones que nos parecen interesantes por las lecciones que podemos aprender.

1. Jacob hizo una inversión al comprar un terreno.

Y la parte del campo donde instaló su tienda compró de los hijos de Hamor. Esta fue la segunda propiedad comprada en Canaán por uno de los patriarcas. Con motivos diferentes a los de su abuelo, Jacob, necesitaba espacio para el crecimiento y desarrollo de su familia.

Hamor, el padre de Siquem. Los hijos de Hamor evidentemente constituían una de las tribus más fuertes en la región. Observemos que «Siquem» era el nombre de un príncipe de esas tierras como también el nombre del área geográfica misma. Al hacer el negocio de compra y venta, Jacob hacía una inversión en sus relaciones personales y también protegía sus propios intereses.

2. Jacob hizo una inversión espiritual.

Allí levantó un altar y llamó su nombre ElEloheiIsrael. Siguiendo el ejemplo de su abuelo Abraham, Jacob adoró a Dios en este lugar.

El nombre dado al altar es un testimonio a la fuerza y capacidad de su Dios. Probablemente, Jacob tuvo dos razones para no usar la palabra «Jehová «: Primero, sin duda sus vecinos, y quizá algunos de los miembros de su grupo, no poseían un conocimiento personal del Dios del pacto. Segundo, su propósito era exaltar el poder de Aquel que lo había traído a esta nueva tierra.

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