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Jueces 21: Mujeres para los benjamitas

Jueces 21:1  Los varones de Israel habían jurado en Mizpa, diciendo: Ninguno de nosotros dará su hija a los de Benjamín por mujer.

Los israelitas removieron la culpa por el derramamiento de sangre castigando a los hombres de Gabaa a través de la muerte de los benjamitas. Se dolieron por Benjamín cuando descubrieron que la tribu estaba a punto de extinguirse. Sólo sobrevivieron 600 hombres. Las 11 tribus restantes concibieron dos maneras de conseguirles esposas a estos sobrevivientes sin violar el voto de no entregarles sus hijas. Los benjamitas tomaron a 400 vírgenes de Jabes Galaad y a 200 hijas de Silo.

Jueces 21:2  Y vino el pueblo a la casa de Dios, y se estuvieron allí hasta la noche en presencia de Dios; y alzando su voz hicieron gran llanto, y dijeron:

Jueces 21:3  Oh Jehová Dios de Israel, ¿por qué ha sucedido esto en Israel, que falte hoy de Israel una tribu?

Jueces 21:4  Y al día siguiente el pueblo se levantó de mañana, y edificaron allí altar, y ofrecieron holocaustos y ofrendas de paz.

Jueces 21:5  Y dijeron los hijos de Israel: ¿Quién de todas las tribus de Israel no subió a la reunión delante de Jehová? Porque se había hecho gran juramento contra el que no subiese a Jehová en Mizpa, diciendo: Sufrirá la muerte.

Jueces 21:6  Y los hijos de Israel se arrepintieron a causa de Benjamín su hermano, y dijeron: Cortada es hoy de Israel una tribu.

Jueces 21:7  ¿Qué haremos en cuanto a mujeres para los que han quedado? Nosotros hemos jurado por Jehová que no les daremos nuestras hijas por mujeres.

Jueces 21:8  Y dijeron: ¿Hay alguno de las tribus de Israel que no haya subido a Jehová en Mizpa? Y hallaron que ninguno de Jabes-galaad había venido al campamento, a la reunión.

Jabes – galaad estaba ubicada en la Transjordania, alrededor de 15 km al sudeste de Bet-san.

Jueces 21:9  Porque fue contado el pueblo, y no hubo allí varón de los moradores de Jabes-galaad.

Jueces 21:10  Entonces la congregación envió allá a doce mil hombres de los más valientes, y les mandaron, diciendo: Id y herid a filo de espada a los moradores de Jabes-galaad, con las mujeres y niños.

Jueces 21:11  Pero haréis de esta manera: mataréis a todo varón, y a toda mujer que haya conocido ayuntamiento de varón.

Jueces 21:12  Y hallaron de los moradores de Jabes-galaad cuatrocientas doncellas que no habían conocido ayuntamiento de varón, y las trajeron al campamento en Silo, que está en la tierra de Canaán.

Los israelitas iban de un caos a otro. Debido a un voto precipitado hecho en el calor de la emoción, destruyeron a otro pueblo. Quizás Israel justificó su acción con los siguientes argumentos:

(1) Un voto no se podía romper, e Israel había hecho el voto de que matarían a cualquiera que no los ayudara a pelear contra los benjamitas.
(2) Ya que murieron todas las mujeres de la tribu de Benjamín, los pocos hombres que quedaban necesitaban esposas para evitar que la tribu desapareciera. Perdonar a las mujeres solteras de Jabes-galaad parecía ser una buena solución.

Desconocemos todas las circunstancias que hay detrás de la brutal masacre que hubo en Jabes-galaad, pero parece que el resto de Israel siguió el mismo patrón que la tribu de Benjamín. Pusieron su lealtad a la tribu por encima de los mandamientos de Dios y justificaron sus malas acciones para corregir los errores pasados.

Jueces 21:13  Toda la congregación envió luego a hablar a los hijos de Benjamín que estaban en la peña de Rimón, y los llamaron en paz.

Los llamaron en paz : Esta oferta de paz representa una restauración de las relaciones entre los rebeldes benjamitas y las otras tribus.

Jueces 21:14  Y volvieron entonces los de Benjamín, y les dieron por mujeres las que habían guardado vivas de las mujeres de Jabes-galaad; mas no les bastaron éstas.

Jueces 21:15  Y el pueblo tuvo compasión de Benjamín, porque Jehová había abierto una brecha entre las tribus de Israel.

Jueces 21:16  Entonces los ancianos de la congregación dijeron: ¿Qué haremos respecto de mujeres para los que han quedado? Porque fueron muertas las mujeres de Benjamín.

Jueces 21:17  Y dijeron: Tenga Benjamín herencia en los que han escapado, y no sea exterminada una tribu de Israel.

Jueces 21:18  Pero nosotros no les podemos dar mujeres de nuestras hijas, porque los hijos de Israel han jurado diciendo: Maldito el que diere mujer a los benjamitas.

Jueces 21:19  Ahora bien, dijeron, he aquí cada año hay fiesta solemne de Jehová en Silo, que está al norte de Bet-el, y al lado oriental del camino que sube de Bet-el a Siquem, y al sur de Lebona.

Fiesta solemne de Jehová en Silo : Este era un festival agrícola local que se celebraba en Silo, localidad ubicada al norte de Betel. Lebona : Lugar situado aproximadamente a 5 km al norte de Silo.

Jueces 21:20  Y mandaron a los hijos de Benjamín, diciendo: Id, y poned emboscadas en las viñas,

Jueces 21:21  y estad atentos; y cuando veáis salir a las hijas de Silo a bailar en corros, salid de las viñas, y arrebatad cada uno mujer para sí de las hijas de Silo, e idos a tierra de Benjamín.

Arrebatad cada uno mujer para sí : El pueblo de Israel comprendía que, aun cuando había hecho voto de no entregar sus hijas a los benjamitas, estos podían tomar por sí mismos a sus mujeres y así impedir que el voto fuese violado.

Jueces 21:22  Y si vinieren los padres de ellas o sus hermanos a demandárnoslas, nosotros les diremos: Hacednos la merced de concedérnoslas, pues que nosotros en la guerra no tomamos mujeres para todos; además, no sois vosotros los que se las disteis, para que ahora seáis culpados.

Jueces 21:23  Y los hijos de Benjamín lo hicieron así; y tomaron mujeres conforme a su número, robándolas de entre las que danzaban; y se fueron, y volvieron a su heredad, y reedificaron las ciudades, y habitaron en ellas.

Jueces 21:24  Entonces los hijos de Israel se fueron también de allí, cada uno a su tribu y a su familia, saliendo de allí cada uno a su heredad.

Jueces 21:25  En estos días no había rey en Israel; cada uno hacía lo que bien le parecía.(A)

El libro de Jueces concluye confirmando la apostasía en que estaba sumido Israel cuando allí no había rey.

Verdad que Jueces enseña   y  acción a que Jueces invita

1 ) Orientaciones para crecer en piedad El libro de Jueces hace énfasis en la necesidad de confiar en la presencia de Dios y en los recursos divinos en lugar de en los propios. Aun aquellos talentos y habilidades que hemos heredado están corrompidos por el pecado y deben ser regenerados por el Espíritu Santo para que den frutos agradables a Dios.
Cree que Dios fortalece a quienes llama y comisiona. Confía en su promesa de estar siempre a nuestro lado.
Escucha la advertencia del Señor : No sigas apoyándote en tus habilidades y sabiduría humanas, no sea que Dios te limite a ello, en lugar de permitir que su sabiduría y poder se manifiesten por intermedio tuyo.

2 ) Claves para una vida sabia La sabiduría es la capacidad de aplicar lo que sabemos es verdadero. Por lo tanto, ella demanda que descubras lo que Dios quiere para tu vida. También el libro de Jueces advierte contra la suposición de que todas las orientaciones que recibimos son ciertas. La santurronería y la religiosidad formal pueden ser causa de grave desengaño.
Prueba y confirma cualquier sensación de que Dios te guía. Rehúsa reaccionar impulsivamente. No dudes de la dirección divina; ella te hará sentir más confiado.
Conoce que Dios rechaza toda idolatría, sin importar cuán sincera sea nuestra religiosidad. Cuídate del engaño religioso.
3 ) Pasos para enfrentarse al pecado El pecado nos obliga a una constante lucha que debemos enfrentar, si no queremos correr el riesgo de una caída. Cuando rechazamos el pecado, a veces nos parece que la batalla ya ha pasado, sólo para ser tentados de nuevo una y otra vez por el mismo pecado. El pecado nunca desaparece, por lo que debemos estar permanentemente en guardia.
Comprende que los pecados a los cuales no nos enfrentamos al final nos debilitan y pueden ocasionar nuestra caída.
Insiste en lograr la victoria en tu lucha contra el pecado.
Cuídate de las tentaciones del mundo y de la carne. Comprende que cualquier acomodo puede con el tiempo debilitarte y dejarte indefenso, dándole al maligno la ocasión de dominarte.
Arrepiéntete enseguida cuando te venza el pecado. Confía en que Dios honra fielmente todo arrepentimiento sincero.
4 ) Lecciones para líderes La dirección de Dios es la clave para el triunfo de los propósitos divinos. El libro de Jueces subraya la necesidad de líderes consagrados que hablen con voces proféticas. Cuando escasea ese tipo de liderazgo entre el pueblo de Dios, la gente vive desordenadamente, guiándose por sus propios caprichos y no por la Palabra y la sabiduría del Señor.
Conoce que la falta de dirección divina hace que el pueblo de Dios se identifique con el mundo y el juicio del Señor caiga sobre él.
Busca que tu ministerio logre una dimensión profética.
5 ) Lecciones clave en la fe La fe ve más allá de las pruebas y los obstáculos; sabe que Dios es soberano y utiliza ambas cosas para moldearnos y fortalecernos para futuras batallas. La fe también descansa en un Dios que siempre está con nosotros para ofrecernos la respuesta necesaria y satisfacer la necesidad presente.
Acepta la adversidad y da la bienvenida a los obstáculos. Cree que Dios los utilizará para prepararte en obedecer y fortalecerte en tu batalla espiritual.
Rehuye confiar en la gente porque carezcas de confianza en la presencia de Dios. La fe en Dios le rinde tributo y permite que recibas lo que él quiera darte.
6 ) Pasos para desarrollar la humildad El libro de Jueces hace énfasis en que la humildad es el reconocimiento de que toda buena obra y acto justiciero que realizamos es un fruto de la acción de Dios a través nuestro. A veces consideramos la humildad como una muestra de debilidad, cuando en realidad constituye una enérgica expresión de confianza y fe en Dios.
Comprende que la victoria espiritual de Dios no depende de habilidades y fuerza naturales. Confía plenamente en la fuerza y los recursos de Dios.
Rehúsa vanagloriarte de tus éxitos y victorias. Conoce que ellos pueden convertirse en tropezadero para ti y otras personas.

Durante la época de los jueces, el pueblo de Israel experimentó problemas ya que todos llegaron a ser su propia autoridad y actuaron bajo sus opiniones sobre lo bueno y lo malo. Esto produjo horrendos resultados. Nuestro mundo es similar. Los individuos, grupos y sociedades se autodeclaran la suprema autoridad sin tener en cuenta a Dios. Cuando con egoísmo la gente busca satisfacer sus deseos personales, todos pagan el precio.

Es un verdadero acto heroico someter todos nuestros planes, deseos y motivos a Dios. A Gedeón, Jefté y Sansón se les conocen por su heroísmo en la batalla. Pero sus vidas personales distaron mucho de ser heroicas. Para ser héroes de verdad, debemos entrar en la batalla cada día en nuestra casa, trabajo, iglesia y sociedad para hacer realidad el Reino de Dios. Nuestras armas son las normas, la moral, las verdades y las convicciones que recibimos de la Palabra de Dios. Perderemos la batalla si reunimos los despojos de los tesoros terrenales en lugar de buscar los tesoros celestiales.

Obtención de esposas para los benjamitas

Amenaza de extinción de la tribu de BenjamínJusto cuando la historia parece haber terminado, se introduce otra complicación. El autor ahora revela que antes de las batallas los israelitas habían jurado no casar a sus hijas con los benjamitas. Este capítulo muestra que consideraban que el voto era irrevocable. La Ley de Moisés recalca la importancia de cumplir promesas de pagar a Dios ofrendas o alabanzas, pero el voto de los israelitas, aunque pronunciado en el nombre de Jehová, no le prometía nada. Fue una promesa poco pensada, formulada en el ardor del momento.

El problema creado por el voto se revela en la lamentación de Israel ante el arca del pacto. Ya que habían matado a todas las mujeres de Benjamín, no quedaban mujeres israelitas con quienes los 600 sobrevivientes de Benjamín podrían casarse. Si este problema no se solucionaba, la tribu dejaría de existir.

La pregunta de los israelitas es ingenua. Fue a causa de su voto y su matanza que Benjamín estaba en peligro de extinción. Hacen caso omiso de su culpa y, al referirse a Jehová como Dios de Israel, intentan responsabilizarle a él de esta calamidad en su pueblo (nótese la repetición de la palabra Israel). Probablemente por la misma tendencia de la pregunta Jehová no responde.

La mañana después del día de lamentación, los israelitas ofrecen sacrificios a Jehová. Cuando lamentaron y ofrecieron sacrificios, Dios les ayudó. Sin embargo, frente a la presente crisis guarda silencio. El llanto y los sacrificios también hacen eco. Allí los israelitas lamentaron los problemas causados por su pecado; aquí lamentan sin reconocer que el problema es producto de su pecado.

¿Por qué construyen un altar? Ya había uno allí. Tal vez lo hicieron para renovar el pacto con Jehová. Cuando Moisés inauguró el pacto, él también se levantó muy de mañana, edificó un altar y ofreció holocaustos y sacrificios de paz. Sin embargo, la actitud de Israel ahora se contrasta con la sumisión del pueblo. Hace falta que confiese su genocidio contra Benjamín. Sobre los holocaustos y sacrificios de paz, ver la exposición.

Obtención de 400 esposas para la tribu de Benjamín

Ahora el autor revela que Israel ha hecho otro voto. Hay tres votos en el libro, todos malos pero considerados irrevocables por quienes los hicieron. Contrastan con los votos de lealtad a Jehová que Israel no cumplíax. El voto aquí, como los otros dos, fue demasiado drástico.

El autor nos deja preguntándonos qué relación hay entre este voto y la crisis de Benjamín, mientras aclara lo que ya hemos leído entre líneas: que Israel ha cambiado su actitud hacia Benjamín, y que Benjamín camina hacia la extinciónx. El verbo traducido se lamentaban significa “se arrepintieron” o “sintieron compasión”. A raíz de este cambio de actitud,

Israel busca una solución para Benjamín.

Hicieron un recuento y descubrieron que nadie de Jabes había llegado a la asamblea en Mizpa. La repetición retarda la acción, aumentando nuestra impaciencia por saber qué tendrá que ver el juramento con la crisis benjamita. Sin embargo, no se trata de una mera repetición. Informa al lector que nadie de Jabes había llegado (hallaron no está en el heb.), y luego cuenta que los israelitas descubrieron esta ausencia. Jabes en Galaad estaba al lado oriental del Jordán, en el territorio de Manasés, aunque su ubicación exacta es desconocida hoy.

Los israelitas enviaron a 12.000 guerreros para ejecutar el juramento. El verbo traducido eliminaréis es lit. “haréis anatema”. Eximieron a las vírgenes. Así matarían dos pájaros de un tiro: cumplir con el voto de anatema, y conseguir esposas para los benjamitas sin romper su voto de no darles sus propias hijas.

Nos maravillamos de la insensatez e insensibilidad moral de los israelitas. Primero matan a todas las mujeres de Benjamín, y luego, como acto de compasión hacia Benjamín, aniquilan a los habitantes de Jabes y raptan a sus doncellas. En vez de aceptar las consecuencias de romper su voto imprudente, prefieren matar a toda una ciudad sencillamente por no apoyar su acción en contra de Benjamín. Toda la nación comete un pecado aun más grave que el de Gedeón contra las ciudades también transjordanas de Sucot y Peniel.

Llevaron la cosecha de 400 vírgenes a Silo. Probablemente el campamento de Israel se había mudado a dicha ciudad porque el tabernáculo estaba allí. En tierra de Canaán aclara que de Jabes en Galaad la expedición regresó al lado occidental del Jordán. Sin embargo, tal vez el autor quería comunicar algo más. Aun después de la conquista, la tierra todavía era Canaán, no solamente porque algunos cananeos seguían allí, sino también porque Israel había sido cananeizado. La frase inesperada aquí corresponde a la nota inesperada sobre la frontera de los amorreos.

Israel entregó las vírgenes a los benjamitas, quienes ya tenían cuatro meses de estar refugiados en la peña de Rimón, pero las 400 mujeres no alcanzaron para los 600 varones. ¡Los israelitas habían masacrado a los habitantes de Jabes sin siquiera hacer bien sus cálculos!

Posteriormente, Jabes tendrá una relación estrecha con el benjamita Saúl, de Gabaa. Tal vez esa relación tuvo su inicio en los 400 matrimonios, o quizás la relación existía antes, y era la razón por la cual Jabes no envió a nadie a la asamblea que condenó a Gabaa.

Cuando no hay rey  Los resultados de no tener rey son desastrosos y caóticos.

Terminando de leer el libro de Jueces uno parece haber captado el tema general del libro. Hay una frase que se repite dos veces y que parece anunciar el tema de fondo del libro. Este tema es: “En aquellos días no había rey en Israel. Cada uno hacía lo que bien le parecía”.

Al mismo tiempo no podemos y no debemos pasar por alto los resultados naturales de tal situación. En ese tiempo ocurrieron muchas cosas fuera de lo ordinario: idolatría, inmoralidad y anarquía. éstas fueron consecuencias ordinarias de una situación en que se pretendió vivir independientemente de Dios. Pero la vida económica, social, religiosa, doméstica, política y comercial, todo cayó en la ruina como para darnos un anuncio de que no podemos vivir efectivamente sin la intervención de Dios y las autoridades que él establece para nuestro beneficio.

Obtención de las demás esposas para la tribu de Benjamín. El dilema persiste, a pesar de tanta matanza innecesaria.
Quien abrió la brecha en Israel no fue Jehová, sino ellos mismos. Al usar la voz pasiva han sido exterminadas en lugar de “hemos exterminado”, una vez más soslayan su responsabilidad. La voz pasiva en la Biblia frecuentemente se usa para denotar acción divina. Hasta cierto punto los israelitas tenían razón, pues Jehová soberanamente había permitido el exterminio. Sin embargo, el instrumento humano usado por Dios para castigar a su pueblo es responsable por sus acciones.

Los ancianos creen que a ellos les corresponde rectificar el problema creado por Jehová. Idean otro plan para conseguir esposas israelitas para Benjamín sin romper su juramento. He aquí indica que creen haber dado con la solución. No les importa que viola el espíritu del juramento, los derechos de otra ciudad israelita y una fiesta de Jehová.

El plan tenía que ver con Silo, donde estaba el campamento de Israel. Los datos sobre la ubicación de la ciudad se dan porque no existía cuando el autor escribió. Aparentemente pocos recordaban este sitio sagrado. Aun cuando el tabernáculo estaba allí muchos israelitas habrían descuidado la obligación de presentarse tres veces por año (ver párrafo siguiente), limitando su adoración de Jehová a santuarios locales, como los de Gedeón, Micaías y la tribu de Dan.

Los ancianos ordenan a los benjamitas raptar una doncella por cada hombre y llevarla a Benjamín, a dos horas de distancia. El verbo traducido mandaron no significa “enviaron”, sino “ordenaron”. El rapto se haría durante una fiesta anual de Jehová, probablemente relacionada con la vendimia de la uva. Tal vez fue la fiesta de los Tabernáculos la que profanaron. La palabra traducida fiesta se usa principalmente de las tres fiestas anuales en las cuales los varones de Israel deberían presentarse delante de Jehová en el santuario central.

Tan astuto era el plan de los ancianos que ya tenían preparada una respuesta al reclamo de los familiares. Apelarían a su bondad y les harían ver que no eran culpables de violar el juramento, ya que sus hijas les fueron arrebatadas. ¡Esperaban de los padres lo que el anciano en Gabaa no tuvo que hacer: entregar a sus hijas! Al fin y al cabo, los de Silo tendrían que aceptar el rapto así como Micaías tuvo que aceptar el saqueo de su santuario.

El plan funcionó. Los benjamitas, quienes insensatamente habían rechazado la orden israelita de entregar a los sátiros de Gabaa, ahora con igual insensatez acatan la orden israelita de raptar a las jóvenes de Silo. Si hubo algún reclamo, probablemente fue callado por el argumento.

El retorno a la vida normal

Después de las crisis provocadas por las acciones del levita y las guerras que resultaron, el pueblo estaba listo para regresar a la vida normal.

1.     Volvieron a sus heredades, ilustrando la industriosidad del pueblo.
2.     Reedificaron las ciudades, reflejando su fervor por sobrevivir y prosperar.
3.     Adoraron a Jehová, confirmando su fidelidad al pacto con Abraham.

Satisfacción con la solución

Tanto los de Benjamín como los de Israel se conformaron con lo logrado. Todo volvió a la normalidad, pero, ¡a qué costo y a través de qué insensateces! ¡Qué contraste entre los 600 matrimonios al final del libro y el matrimonio ejemplar de Acsa y Otoniel! Habiendo aniquilado casi toda una tribu por la violación y muerte de una mujer, luego los israelitas mismos raptan a 600 mujeres, matando a los familiares de 400 de ellas. ¡El secuestro de las jóvenes israelitas que Sísara no logró, fue llevado a cabo por los israelitas mismos! ¡Y no se percataron de la incongruencia de sus acciones!

Sin embargo, el autor sí se percató. La actuación de Israel en este capítulo demuestra de nuevo que no se dejaba guiar por la palabra de Jehová, sino por sus propios criterios. Pero esta evaluación se aplica no solamente a la asamblea, sino también a casi todos los que aparecen. Y no es solamente en el epílogo que cada uno hace lo que le parece recto ante sus propios ojos.

La frase los hijos de Israel enmarca el libro. Jueces comienza con los hijos de Israel emprendiendo la conquista de sus territorios tribales. Concluye con los hijos de Israel regresando a esos territorios. ¡Con cuánta ilusión principiamos la lectura de la conquista, y con qué desilusión terminamos la lectura del comportamiento en la tierra!

Jueces concluye con una nota deprimente. Sin embargo, poco después del período de los jueces, Jehová escogerá a un pastor cuyo hijo será el rey justo de Israel. Por medio de él, cada quien hará lo que agrada a Jehová, porque la ley divina será escrita en su corazón. Esa es la esperanza no solamente para Israel, sino para todo el mundo descarriado de hoy.

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Jue 21:1-25  
21 . 1 – 25 Los israelitas removieron la culpa por el derramamiento de sangre castigando a los hombres de Gabaa a través de la muerte de los benjamitas (20.13, 35). Se dolieron por Benjamín cuando descubrieron que la tribu estaba a punto de extinguirse. Sólo sobrevivieron 600 hombres. Las 11 tribus restantes concibieron dos maneras de conseguirles esposas a estos sobrevivientes sin violar el voto de no entregarles sus hijas. Los benjamitas tomaron a 400 vírgenes de Jabes Galaad (vv 7-14) y a 200 hijas de Silo (vv. 16-23).

21 . 2 La casa de Dios : Véase la nota a 20.18.

21 . 4 Ofrendas : Véase la nota a Lev_1:3.

21 . 8 Jabes – galaad estaba ubicada en la Transjordania, alrededor de 15 km al sudeste de Bet-san.

21 . 13 Los llamaron en paz : Esta oferta de paz representa una restauración de las relaciones entre los rebeldes benjamitas y las otras tribus.

21 . 19 Fiesta solemne de Jehová en Silo : Este era un festival agrícola local que se celebraba en Silo, localidad ubicada al norte de Betel. Lebona : Lugar situado aproximadamente a 5 km al norte de Silo.

21 . 21 Arrebatad cada uno mujer para sí : El pueblo de Israel comprendía que, aun cuando había hecho voto de no entregar sus hijas a los benjamitas, estos podían tomar por sí mismos a sus mujeres y así impedir que el voto fuese violado.

21 . 25 El libro de Jueces concluye confirmando la apostasía en que estaba sumido Israel cuando allí no había rey (17.6; 18.1; 19.1).

VERDAD EN ACCIóN a través de los Jueces

VERDAD que Jueces enseña   y  ACCIóN a que Jueces invita

1 )            Orientaciones para crecer en piedad El libro de Jueces hace énfasis en la necesidad de confiar en la presencia de Dios y en los recursos divinos en lugar de en los propios. Aun aquellos talentos y habilidades que hemos heredado están corrompidos por el pecado y deben ser regenerados por el Espíritu Santo para que den frutos agradables a Dios.
6.14, 16
Cree que Dios fortalece a quienes llama y comisiona. Confía en su promesa de estar siempre a nuestro lado.
 10.13, 14
Escucha la advertencia dEl Señor : No sigas apoyándote en tus habilidades y sabiduría humanas, no sea que Dios te limite a ello, en lugar de permitir que su sabiduría y poder se manifiesten por intermedio tuyo.

2 )            Claves para una vida sabiaLa sabiduría es la capacidad de aplicar lo que sabemos es verdadero. Por lo tanto, ella demanda que descubras lo que Dios quiere para tu vida. También el libro de Jueces advierte contra la suposición de que todas las orientaciones que recibimos son ciertas. La santurronería y la religiosidad formal pueden ser causa de grave desengaño.
6.36-40
Prueba y confirma cualquier sensación de que Dios te guía. Rehúsa reaccionar impulsivamente. No dudes de la dirección divina; ella te hará sentir más confiado.
 17.3
Conoce que Dios rechaza toda idolatría, sin importar cuán sincera sea nuestra religiosidad. Cuídate del engaño religioso.

3 )            Pasos para enfrentarse al pecado El pecado nos obliga a una constante lucha que debemos enfrentar, si no queremos correr el riesgo de una caída. Cuando rechazamos el pecado, a veces nos parece que la batalla ya ha pasado, sólo para ser tentados de nuevo una y otra vez por el mismo pecado. El pecado nunca desaparece, por lo que debemos estar permanentemente en guardia.
2.2, 3
Comprende que los pecados a los cuales no nos enfrentamos al final nos debilitan y pueden ocasionar nuestra caída.
 14.17
Insiste en lograr la victoria en tu lucha contra el pecado.
 16.4-22
Cuídate de las tentaciones del mundo y de la carne. Comprende que cualquier acomodo puede con el tiempo debilitarte y dejarte indefenso, dándole al maligno la ocasión de dominarte.
 16.28
Arrepiéntete enseguida cuando te venza el pecado. Confía en que Dios honra fielmente todo arrepentimiento sincero.

4 )            Lecciones para líderes La dirección de Dios es la clave para el triunfo de los propósitos divinos. El libro de Jueces subraya la necesidad de líderes consagrados que hablen con voces proféticas. Cuando escasea ese tipo de liderazgo entre el pueblo de Dios, la gente vive desordenadamente, guiándose por sus propios caprichos y no por la Palabra y la sabiduría del Señor.
2.10-15
Conoce que la falta de dirección divina hace que el pueblo de Dios se identifique con el mundo y el juicio del Señor caiga sobre él.
 17.6; 18.1; 19.1; 21.25
Busca que tu ministerio logre una dimensión profética.

5 )            Lecciones clave en la feLa fe ve más allá de las pruebas y los obstáculos; sabe que Dios es soberano y utiliza ambas cosas para moldearnos y fortalecernos para futuras batallas. La fe también descansa en un Dios que siempre está con nosotros para ofrecernos la respuesta necesaria y satisfacer la necesidad presente.
2.22; 3.2-4
Acepta la adversidad y da la bienvenida a los obstáculos. Cree que Dios los utilizará para prepararte en obedecer y fortalecerte en tu batalla espiritual.
 4.9
Rehuye confiar en la gente porque carezcas de confianza en la presencia de Dios. La fe en Dios le rinde tributo y permite que recibas lo que él quiera darte.

6 )            Pasos para desarrollar la humildad El libro de Jueces hace énfasis en que la humildad es el reconocimiento de que toda buena obra y acto justiciero que realizamos es un fruto de la acción de Dios a través nuestro. A veces consideramos la humildad como una muestra de debilidad, cuando en realidad constituye una enérgica expresión de confianza y fe en Dios.
7.1-8
Comprende que la victoria espiritual de Dios no depende de habilidades y fuerza naturales. Confía plenamente en la fuerza y los recursos de Dios.
 8.27
Rehúsa vanagloriarte de tus éxitos y victorias. Conoce que ellos pueden convertirse en tropezadero para ti y otras personas.

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