6 ) Pasos para desarrollar la humildad El libro de Jueces hace énfasis en que la humildad es el reconocimiento de que toda buena obra y acto justiciero que realizamos es un fruto de la acción de Dios a través nuestro. A veces consideramos la humildad como una muestra de debilidad, cuando en realidad constituye una enérgica expresión de confianza y fe en Dios.
Comprende que la victoria espiritual de Dios no depende de habilidades y fuerza naturales. Confía plenamente en la fuerza y los recursos de Dios.
Rehúsa vanagloriarte de tus éxitos y victorias. Conoce que ellos pueden convertirse en tropezadero para ti y otras personas.
Durante la época de los jueces, el pueblo de Israel experimentó problemas ya que todos llegaron a ser su propia autoridad y actuaron bajo sus opiniones sobre lo bueno y lo malo. Esto produjo horrendos resultados. Nuestro mundo es similar. Los individuos, grupos y sociedades se autodeclaran la suprema autoridad sin tener en cuenta a Dios. Cuando con egoísmo la gente busca satisfacer sus deseos personales, todos pagan el precio.
Es un verdadero acto heroico someter todos nuestros planes, deseos y motivos a Dios. A Gedeón, Jefté y Sansón se les conocen por su heroísmo en la batalla. Pero sus vidas personales distaron mucho de ser heroicas. Para ser héroes de verdad, debemos entrar en la batalla cada día en nuestra casa, trabajo, iglesia y sociedad para hacer realidad el Reino de Dios. Nuestras armas son las normas, la moral, las verdades y las convicciones que recibimos de la Palabra de Dios. Perderemos la batalla si reunimos los despojos de los tesoros terrenales en lugar de buscar los tesoros celestiales.
Obtención de esposas para los benjamitas
Amenaza de extinción de la tribu de BenjamínJusto cuando la historia parece haber terminado, se introduce otra complicación. El autor ahora revela que antes de las batallas los israelitas habían jurado no casar a sus hijas con los benjamitas. Este capítulo muestra que consideraban que el voto era irrevocable. La Ley de Moisés recalca la importancia de cumplir promesas de pagar a Dios ofrendas o alabanzas, pero el voto de los israelitas, aunque pronunciado en el nombre de Jehová, no le prometía nada. Fue una promesa poco pensada, formulada en el ardor del momento.
El problema creado por el voto se revela en la lamentación de Israel ante el arca del pacto. Ya que habían matado a todas las mujeres de Benjamín, no quedaban mujeres israelitas con quienes los 600 sobrevivientes de Benjamín podrían casarse. Si este problema no se solucionaba, la tribu dejaría de existir.
La pregunta de los israelitas es ingenua. Fue a causa de su voto y su matanza que Benjamín estaba en peligro de extinción. Hacen caso omiso de su culpa y, al referirse a Jehová como Dios de Israel, intentan responsabilizarle a él de esta calamidad en su pueblo (nótese la repetición de la palabra Israel). Probablemente por la misma tendencia de la pregunta Jehová no responde.
La mañana después del día de lamentación, los israelitas ofrecen sacrificios a Jehová. Cuando lamentaron y ofrecieron sacrificios, Dios les ayudó. Sin embargo, frente a la presente crisis guarda silencio. El llanto y los sacrificios también hacen eco. Allí los israelitas lamentaron los problemas causados por su pecado; aquí lamentan sin reconocer que el problema es producto de su pecado.
