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Jueces 21: Mujeres para los benjamitas

¿Por qué construyen un altar? Ya había uno allí. Tal vez lo hicieron para renovar el pacto con Jehová. Cuando Moisés inauguró el pacto, él también se levantó muy de mañana, edificó un altar y ofreció holocaustos y sacrificios de paz. Sin embargo, la actitud de Israel ahora se contrasta con la sumisión del pueblo. Hace falta que confiese su genocidio contra Benjamín. Sobre los holocaustos y sacrificios de paz, ver la exposición.

Obtención de 400 esposas para la tribu de Benjamín

Ahora el autor revela que Israel ha hecho otro voto. Hay tres votos en el libro, todos malos pero considerados irrevocables por quienes los hicieron. Contrastan con los votos de lealtad a Jehová que Israel no cumplíax. El voto aquí, como los otros dos, fue demasiado drástico.

El autor nos deja preguntándonos qué relación hay entre este voto y la crisis de Benjamín, mientras aclara lo que ya hemos leído entre líneas: que Israel ha cambiado su actitud hacia Benjamín, y que Benjamín camina hacia la extinciónx. El verbo traducido se lamentaban significa “se arrepintieron” o “sintieron compasión”. A raíz de este cambio de actitud,

Israel busca una solución para Benjamín.

Hicieron un recuento y descubrieron que nadie de Jabes había llegado a la asamblea en Mizpa. La repetición retarda la acción, aumentando nuestra impaciencia por saber qué tendrá que ver el juramento con la crisis benjamita. Sin embargo, no se trata de una mera repetición. Informa al lector que nadie de Jabes había llegado (hallaron no está en el heb.), y luego cuenta que los israelitas descubrieron esta ausencia. Jabes en Galaad estaba al lado oriental del Jordán, en el territorio de Manasés, aunque su ubicación exacta es desconocida hoy.

Los israelitas enviaron a 12.000 guerreros para ejecutar el juramento. El verbo traducido eliminaréis es lit. “haréis anatema”. Eximieron a las vírgenes. Así matarían dos pájaros de un tiro: cumplir con el voto de anatema, y conseguir esposas para los benjamitas sin romper su voto de no darles sus propias hijas.

Nos maravillamos de la insensatez e insensibilidad moral de los israelitas. Primero matan a todas las mujeres de Benjamín, y luego, como acto de compasión hacia Benjamín, aniquilan a los habitantes de Jabes y raptan a sus doncellas. En vez de aceptar las consecuencias de romper su voto imprudente, prefieren matar a toda una ciudad sencillamente por no apoyar su acción en contra de Benjamín. Toda la nación comete un pecado aun más grave que el de Gedeón contra las ciudades también transjordanas de Sucot y Peniel.

Llevaron la cosecha de 400 vírgenes a Silo. Probablemente el campamento de Israel se había mudado a dicha ciudad porque el tabernáculo estaba allí. En tierra de Canaán aclara que de Jabes en Galaad la expedición regresó al lado occidental del Jordán. Sin embargo, tal vez el autor quería comunicar algo más. Aun después de la conquista, la tierra todavía era Canaán, no solamente porque algunos cananeos seguían allí, sino también porque Israel había sido cananeizado. La frase inesperada aquí corresponde a la nota inesperada sobre la frontera de los amorreos.

Israel entregó las vírgenes a los benjamitas, quienes ya tenían cuatro meses de estar refugiados en la peña de Rimón, pero las 400 mujeres no alcanzaron para los 600 varones. ¡Los israelitas habían masacrado a los habitantes de Jabes sin siquiera hacer bien sus cálculos!

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