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Deuteronomio 31: Josué es instalado como sucesor de Moisés

Deu 31:1 Fue Moisés y habló estas palabras a todo Israel,

Deu 31:2 y les dijo: Este día soy de edad de ciento veinte años; no puedo más salir ni entrar; además de esto Jehová me ha dicho: No pasarás este Jordán.(A)

No puedo más salir ni entrar : Expresa la incapacidad de Moisés de seguir desempeñando sus obligaciones. Ello se debe a su avanzada edad y al mandato de Dios de no pasar el Jordán .

Deu 31:3 Jehová tu Dios, él pasa delante de ti; él destruirá a estas naciones delante de ti, y las heredarás; Josué será el que pasará delante de ti, como Jehová ha dicho.

Deu 31:4 Y hará Jehová con ellos como hizo con Sehón y con Og, reyes de los amorreos, y con su tierra, a quienes destruyó.(B)

Deu 31:5 Y los entregará Jehová delante de vosotros, y haréis con ellos conforme a todo lo que os he mandado.

Deu 31:6 Esforzaos y cobrad ánimo; no temáis, ni tengáis miedo de ellos, porque Jehová tu Dios es el que va contigo; no te dejará, ni te desamparará.

Pronto los israelitas cruzarán el Jordán e iniciarán la conquista de la tierra prometida. Moisés les recuerda que Dios estará junto a ellos en la batalla, lo mismo que cuando se enfrentaron en el desierto a Sehón y Og, cuya tierra ocupan ahora.

Deu 31:7 Y llamó Moisés a Josué, y le dijo en presencia de todo Israel: Esfuérzate y anímate; porque tú entrarás con este pueblo a la tierra que juró Jehová a sus padres que les daría, y tú se la harás heredar.

Deu 31:8 Y Jehová va delante de ti; él estará contigo, no te dejará, ni te desamparará;(C) no temas ni te intimides.

Moisés, sintiéndose próximo a su muerte e imposibilitado, por sus años y por los designios divinos, para entrar en la tierra prometida, confía a su fiel lugarteniente Josué la misión de conducir a su pueblo hacia la etapa final. Los ciento veinte años han de tomarse en números redondos. La vida de Moisés aparece dividida en tres períodos de cuarenta años: cuarenta años de estancia en Egipto, cuarenta años de estancia en el desierto con Jetró hasta el éxodo y, finalmente, cuarenta años de peregrinación por el desierto como libertador de su pueblo. Esta distribución, pues, resulta artificial, como la de la vida de los patriarcas. El hagiógrafo idealiza la historia conforme a determinados esquemas preconcebidos para destacar más la protección de Yahvé hacia sus elegidos. El deuteronomista presenta al gran profeta y caudillo salvador de Israel al término de su carrera, cumpliendo puntualmente los designios divinos, nombrando sucesor fiel y digno y muriendo a la vista de la tierra de promisión. Aarón — primer sumo sacerdote — había terminado sus días solemnemente en el monte Hor después de entregar sus ornamentos pontificales a su sucesor Itamar, y Moisés cerrará sus ojos en el monte Nebo después de delegar sus poderes al intrépido Josué, héroe de la conquista de Canaán. Al nombrar a su sucesor, le anima a proseguir y a hacer frente a los enemigos de Canaán, que con la asistencia divina serán derrotados, como lo fueron los reyes de TransJordania, Seón y Og. Las antiguas promesas divinas a los patriarcas han de cumplirse puntualmente, porque Yahvé marchara delante del nuevo líder abriendo paso a los israelitas en la tierra de los cananeos. La historia del libro de Josué es como un comentario a estas promesas.

Deu 31:9 Y escribió Moisés esta ley, y la dio a los sacerdotes hijos de Leví, que llevaban el arca del pacto de Jehová, y a todos los ancianos de Israel.

escribió, chatab: Escribir, inscribir, tallar; documentar en forma escrita. Chatab se refiere a la inscripción de palabras en algún tipo de material (como piel o arcilla), lo cual sirve para documentar y preservar las cosas escritas. Aquí Moisés escribió esta Ley y la entregó a los levitas para que la guardaran. Ello dio inicio a la tradición de los escribas que han preservado las Escrituras por más de 3.000 años. Debido a la naturaleza de la Ley, y de toda la Palabra de Dios, era esencial que las palabras se preservaran en forma escrita, y no exclusivamente en las canciones y los relatos tribales. Jesús declara: «[Moisés] de mí escribió… Pero si no creéis a sus escritos, ¿cómo creeréis a mis palabras?» Jesús enojó a Satanás al apelar al registro escrito de Dios: «¡Escrito está!».

Deu 31:10 Y les mandó Moisés, diciendo: Al fin de cada siete años,(D) en el año de la remisión, en la fiesta de los tabernáculos,(E)

Deu 31:11 cuando viniere todo Israel a presentarse delante de Jehová tu Dios en el lugar que él escogiere, leerás esta ley delante de todo Israel a oídos de ellos.

Deu 31:12 Harás congregar al pueblo, varones y mujeres y niños, y tus extranjeros que estuvieren en tus ciudades, para que oigan y aprendan, y teman a Jehová vuestro Dios, y cuiden de cumplir todas las palabras de esta ley;

Estos capítulos se refieren a los detalles de la próxima muerte y funeral de Moisés.

Deu 31:13 y los hijos de ellos que no supieron, oigan, y aprendan a temer a Jehová vuestro Dios todos los días que viviereis sobre la tierra adonde vais, pasando el Jordán, para tomar posesión de ella.

Moisés entrega el liderazgo de los israelitas a Josué, quien ya ha sido designado para asumir esa responsabilidad. También asigna a los sacerdotes levitas y a todos los ancianos (los jefes civiles y religiosos de Israel) la responsabilidad de enseñar la ley y hacerla cumplir.

Las leyes debían ser leídas a toda la congregación para que así todos, incluso los niños, pudieran escucharlas. Cada siete años, la nación entera se reunía y escuchaba a un sacerdote leer las leyes. No existían los libros, Biblias ni un puesto de periódicos donde se distribuyera la Palabra de Dios, así que la gente tenía que confiar en el comunicado verbal y en la buena memoria. La memorización era una parte importante de la adoración, ya que si todos conocían la ley, la ignorancia no sería una excusa para quebrantarla. Para cumplir con el propósito y la voluntad de Dios en nuestra vida, necesitamos tener en nuestro corazón y mente el contenido y la sustancia de su Palabra. Para los hebreos, este proceso comenzaba en la niñez. Una de nuestras prioridades deberá ser el enseñar a nuestros niños y a los nuevos creyentes. Nuestros mejores maestros, nuestros mejores recursos y nuestro pensamiento más cuidadosos deberán ser dirigidos a mostrar a los nuevos creyentes cómo seguir a Dios en todas las situaciones de la vida.

En el Deuteronomio se habla siempre de discursos que Moisés dirigió a su pueblo. Aquí se trata de la redacción escrita de esos discursos que comprenden la Ley. Esta fue entregada a los sacerdotes, hijos de Leví, como depositarios oficiales de ella, representantes de la autoridad religiosa, a los cuales, a su vez, incumbía enseñarla al pueblo. Junto a ellos aparecen los ancianos, representantes de la autoridad civil. El legislador dispone que cada siete años (año de remisión) se lea esta Ley al pueblo en la fiesta de los Tabernáculos, cuando ya habían terminado las faenas agrícolas (septiembre-octubre). Era una especie de misión popular en la que se recordaban las obligaciones del pueblo para con Dios. La Ley objeto de la lectura pública debía de ser una selección de los discursos deuteronómicos. Se habla de la lectura del libro de la Ley hallado en los cimientos del templo, y en Neh 8,is se vuelve a hablar de la lectura pública de la Ley. Él israelita debe conformar su vida al módulo exacto de la Ley, que restaura el alma, es perfecta, sus ordenaciones son rectas y alegran los corazones.

Deu 31:14 Y Jehová dijo a Moisés: He aquí se ha acercado el día de tu muerte; llama a Josué, y esperad en el tabernáculo de reunión para que yo le dé el cargo. Fueron, pues, Moisés y Josué, y esperaron en el tabernáculo de reunión.

Deu 31:15 Y se apareció Jehová en el tabernáculo, en la columna de nube; y la columna de nube se puso sobre la puerta del tabernáculo.

Deu 31:16 Y Jehová dijo a Moisés: He aquí, tú vas a dormir con tus padres, y este pueblo se levantará y fornicará tras los dioses ajenos de la tierra adonde va para estar en medio de ella; y me dejará, e invalidará mi pacto que he concertado con él;

La futura apostasía de los israelitas es anunciada en presencia de Josué para que éste tome conciencia del peligro que se avecina y trate en su momento de conjurarlo. Josué cumple fielmente esta encomienda; pero en su última y larga despedida repite la misma advertencia al pueblo de Israel.

Deu 31:17 y se encenderá mi furor contra él en aquel día; y los abandonaré, y esconderé de ellos mi rostro, y serán consumidos; y vendrán sobre ellos muchos males y angustias, y dirán en aquel día: ¿No me han venido estos males porque no está mi Dios en medio de mí?

Deu 31:18 Pero ciertamente yo esconderé mi rostro en aquel día, por todo el mal que ellos habrán hecho, por haberse vuelto a dioses ajenos.

Deu 31:19 Ahora pues, escribíos este cántico, y enséñalo a los hijos de Israel; ponlo en boca de ellos, para que este cántico me sea por testigo contra los hijos de Israel.

Deu 31:20 Porque yo les introduciré en la tierra que juré a sus padres, la cual fluye leche y miel; y comerán y se saciarán, y engordarán; y se volverán a dioses ajenos y les servirán, y me enojarán, e invalidarán mi pacto.

Vale la pena notar que la prosperidad que Dios traería a los israelitas contribuiría a darles una sensación de triunfo y seguridad que los haría olvidar a quien la debían.

Deu 31:21 Y cuando les vinieren muchos males y angustias, entonces este cántico responderá en su cara como testigo, pues será recordado por la boca de sus descendientes; porque yo conozco lo que se proponen de antemano, antes que los introduzca en la tierra que juré darles.

En la educación cristiana, existe un lugar para la música y para la edificación de todos los creyentes. Algunas personas memorizan himnos clásicos de la iglesia para ayudarlos a pensar en lo que es verdadero, justo y bueno. Otros encuentran grabaciones que pueden escuchar cuando están en el auto o en casa. ¿De qué maneras creativas puede ser usada la música para enseñar en su iglesia? ¿Cómo podría usted aprovechar al máximo el beneficio de la música en su familia?

Deu 31:22 Y Moisés escribió este cántico aquel día, y lo enseñó a los hijos de Israel.

Deu 31:23 Y dio orden a Josué(F) hijo de Nun, y dijo: Esfuérzate y anímate,(G) pues tú introducirás a los hijos de Israel en la tierra que les juré, y yo estaré contigo.

Lo que sucedió en esta ceremonia privada debe ser considerado como una confirmación de la comisión entregada a Josué ante el propio Jehová . Esta responsabilidad se le había confiado en una ocasión anterior

Josué fue designado para tomar el mando de Israel y guiar al pueblo a la tierra prometida (Moisés no pudo entrar en la tierra debido a su desobediencia. Josué, mencionado por primera vez, había sido el asistente de Moisés durante muchos años. Una de sus cualidades clave era su fe. Fue uno de los doce espías que primero entraron en Canaán, sólo él y Caleb creyeron que Dios podía ayudar a Israel a conquistar la tierra. En dos oportunidades en este capítulo, Moisés anima a Josué a que sea fuerte y valiente. Ciertamente, era una tarea atemorizante cuidar, ayudar a resolver sus disputas y guiar a la batalla a tres millones de personas. Encontrar valor sería una de las pruebas más grandes para Josué. El era fuerte y valiente porque sabía que Dios estaba con él, y tenía fe en que Dios haría todo lo que había prometido a Israel.

Orden de guardar la ley junto al arca

Deu 31:24 Y cuando acabó Moisés de escribir las palabras de esta ley en un libro hasta concluirse,

Deu 31:25 dio órdenes Moisés a los levitas que llevaban el arca del pacto de Jehová, diciendo:

Deu 31:26 Tomad este libro de la ley, y ponedlo al lado del arca del pacto de Jehová vuestro Dios, y esté allí por testigo contra ti.

Deu 31:27 Porque yo conozco tu rebelión, y tu dura cerviz; he aquí que aun viviendo yo con vosotros hoy, sois rebeldes a Jehová; ¿cuánto más después que yo haya muerto?

Deu 31:28 Congregad a mí todos los ancianos de vuestras tribus, y a vuestros oficiales, y hablaré en sus oídos estas palabras, y llamaré por testigos contra ellos a los cielos y a la tierra.

Deu 31:29 Porque yo sé que después de mi muerte, ciertamente os corromperéis y os apartaréis del camino que os he mandado; y que os ha de venir mal en los postreros días, por haber hecho mal ante los ojos de Jehová, enojándole con la obra de vuestras manos.

Moisés sabía que los israelitas, a pesar de todo lo que sabían que Dios había hecho, llevaban la rebeldía en su corazón. Merecían el castigo de Dios, aun cuando en vez de eso, con frecuencia, recibían la misericordia de Dios. Nosotros también somos testarudos y rebeldes por naturaleza. A lo largo de nuestra vida luchamos con el pecado. No es suficiente arrepentirnos una vez al mes o una vez a la semana. Debemos continuamente apartarnos de nuestros pecados y permitir que la misericordia de Dios nos salve.

Cántico de Moisés

Deu 31:30 Entonces habló Moisés a oídos de toda la congregación de Israel las palabras de este cántico hasta acabarlo.

El mandato central de este capítulo es que se lea regularmente el pacto, se escriba el cántico del testimonio, sea enseñado a Israel, y se sitúen fuera del arca los documentos del pacto. Todo ello implicaba la preocupación de que Israel olvidara su pacto con Dios y lo rompiera.

El deuteronomista se muestra obsesionado por la idea de la prevaricación idolátrica de Israel. Unas veces es el temor de que se deje llevar del culto idolátrico, otras es la certidumbre de su prevaricación. Yahvé revela a su profeta el futuro prevaricador de su pueblo, por lo que esconderá su rostro de él, es decir, se apartará, privándole de su protección.

La declaración de Yahvé es solemne, y por eso Moisés y Josué deben presentarse ante el tabernáculo de la reunión para recibir sus órdenes concretas para que las pongan por escrito. Se alude a la orden de establecer a Josué como sucesor de Moisés. Moisés impuso sus manos sobre su sucesor, delegándole su poder ante el sacerdote Eleazar. La declaración actual del deuteronomista puede considerarse como una confirmación del nombramiento anterior.

El cántico que Moisés debe poner por escrito debe ser como un testimonio profético de las prevaricaciones futuras de Israel, que se prostituirá a dioses extranjeros. Yahvé es su verdadero esposo, pero el pueblo israelita espera encontrar en los ídolos cana-neos la bendición para su tierra. Por ello será abandonado de Yahvé, que esconderá su faz, dejándole desamparado ante sus enemigos. La consecuencia serán los infortunios que tendrá que sufrir en medio de las gentes.

Es la introducción al cántico que el deuteronomista pone en boca de Moisés como vaticinio de las prevaricaciones futuras de Israel.

La elección de Josué

Los últimos tres capítulos de Deuteronomio forman una serie de conclusiones del libro. Los temas de estos capítulos son la transición de liderazgo de Moisés a Josué, su sucesor, la despedida y la muerte de Moisés.

Moisés ya había presentado el pacto a Israel. La congregación había aceptado las demandas de la alianza con Dios y el pueblo había renovado el pacto hecho con Israel en el monte Sinaí. Moisés ahora se prepara para transferir el liderazgo de la nación a Josué, el nuevo líder que iba a conducir al pueblo en la conquista de la tierra prometida. La elección de Josué como el nuevo líder de Israel ya había sido mencionada.

En la ocasión de la transferencia de liderazgo de Moisés a Josué, Moisés era una anciano de 120 años. En el AT 40 eran considerados los años de una generación. Moisés había vivido el equivalente de tres generaciones. Por causa de su edad, Moisés no podía continuar como el líder del pueblo. La expresión no puedo salir ni entrar significaba “dirigir el pueblo”. La conquista de Canaán sería difícil e Israel necesitaba un líder que pudiera salir con el ejército israelita y pelear contra los cananeos y volver de las batallas en forma victoriosa. Además, a Moisés le había sido prohibido entrar en la tierra prometida por causa de su pecado.

El verdadero líder de Israel era Jehová. Era él quien cruzaría el río Jordán delante del pueblo. Era él quien daría a Israel la victoria contra sus enemigos. Pero Jehová haría su obra por medio de su representante. Josué había sido designado por Jehová para liderar al ejército israelita en la campaña de conquistar a las naciones que habitaban en Canaán.

Con Josué al frente del ejército, Jehová iba a conquistar las naciones cananeas así como él había conquistado a Sejón y Og, los reyes amorreos.

Moisés exhortó al pueblo a no desanimarse. El nuevo líder necesitaría el apoyo del pueblo y el pueblo necesitaría aprender a confiar en el nuevo líder. El pueblo tenía que ser fuerte y valiente. El mismo Dios quien en el pasado había dado la victoria a Israel prometía estar con ellos una vez más. Moisés exhortó a Josué con las mismas palabras que había exhortado al pueblo: ¡Esfuérzate y sé valiente! Esta exhortación sirvió para afirmar públicamente a Josué como el líder de la nación y para declarar que Jehová estaría tanto con el pueblo así como con Josué después de la muerte de Moisés. Más tarde, después de la muerte de Moisés, en vísperas de cruzar el río, Jehová comisionó a Josué con estas mismas palabras.

Esta exhortación de Moisés sirvió como un reto a Josué y a la nueva generación de israelitas a confiar en la fidelidad de Jehová. Por años Moisés había sido el líder supremo de Israel. El pueblo había aprendido a depender de él para la mediación de la palabra de Dios. La nueva generación de israelitas tenía que aprender a confiar en Josué así como habían confiado en Moisés. Junto con Josué, el nuevo Israel se preparaba para cruzar el Jordán y recibir de las manos de Jehová la herencia que él había prometido a los patriarcas.

Verdades prácticas

1. Hoy día la importancia de aceptarse a sí mismo es un tema de moda. Josué y Moisés aceptaron sus propios papeles en la vida.

2. Es importante aceptar nuestra personalidad dándonos cuenta de que somos creación de Dios. La aceptación de nuestras habilidades y aun debilidades no debe ser un mero humanismo.

3. Cristo es el profeta mayor que Moisés. El es la mejor expresión de cómo el ser humano debe vivir.

La lectura del pacto

Después de la elección del nuevo líder de Israel, Moisés presenta la ley a los sacerdotes y a los ancianos para que la palabra de Dios fuera preservada para las futuras generaciones de israelitas. La ley o torah que Moisés entregó a los sacerdotes era probablemente el código deuteronómico. La referencia a la torah aparece frecuentemente en Deuteronomio. Aquí dice que Moisés escribió la ley. El texto declara que esta ley fue escrita en dos tablas de piedras. Los sacerdotes tenían la responsabilidad de enseñar la palabra de Dios al pueblo de Israel.

Moisés mandó a los sacerdotes a leer la ley cada siete años. Los tratados políticos del antiguo Oriente también tenían una provisión para la lectura pública periódica del pacto. En Israel, los sacerdotes tenían que leer la ley cada siete años durante la fiesta de los Tabernáculos. Esta fiesta era una de las tres grandes fiestas en el calendario judío. Esta fiesta se celebraba anualmente en el séptimo mes. Todo varón israelita tenía que ir al templo anualmente para celebrarla. Pero en el año de la remisión, el año de cancelar las deudas, o sea, cada siete años, todo Israel tenía que congregarse para la lectura de la ley. El libro de Deuteronomio demandaba que los hombres, mujeres, niños y aun los forasteros debían presentarse delante de Jehová, o sea, en el lugar que él había escogido para manifestar su presencia. En Deuteronomio este lugar era Jerusalén, la ciudad donde estaba el templo que Salomón había edificado para la adoración de Jehová.

Esta lectura pública de la ley era de suprema importancia en la vida religiosa del pueblo de Israel. La lectura pública de la ley tenía una función pedagógica: el pueblo tenía que oír la lectura de la palabra de Dios, aprender lo que Dios demandaba de Israel y poner por obra la voluntad de Jehová en sus vidas diarias. Muchos israelitas eran analfabetos y no podían leer las palabras de la ley. Ya que los sacerdotes y escribas eran personas que se dedicaban a la lectura de la ley, esta ocasión servía para enseñar a los israelitas las demandas del pacto. La lectura pública de la ley también servía como una de las ocasiones para que los padres enseñaran a sus hijos a temer a Jehová y obedecer sus leyes. Además, la lectura de la ley cada siete años servía para transmitir las enseñanzas de la ley a las sucesivas generaciones de israelitas.

Diversas veces el libro de Deuteronomio enfatiza la importancia de enseñar a los hijos la ley de Jehová. Esta preocupación pedagógica de Deuteronomio es relevante aún hoy. Para aprender a amar a Dios, los hijos que no conocían la ley tenían que oír para aprender a tener fe. La transmisión de la fe a las futuras generaciones no sucede automáticamente. Los padres y las madres que conocen a Dios y que tienen una experiencia personal de la salvación son responsables de enseñar a sus hijos a obedecer a Dios.

Anécdota: Guillermo Carey , a veces llamado el padre de las misiones modernas, tuvo un distinguido ministerio en la India. Antes de su muerte llegó a la India para servir Alejandro Duff. Duff, un joven de buena salud, quería aprender todo lo posible del veterano Carey. Carey ya era un hombre viejo. Ellos formaron una estrecha amistad. Cuando Carey estaba en el lecho de la muerte Duff llegó para visitarle. El expresó con palabras a Carey su aprecio por su vida y obra. Carey pidió que el joven orara. Después de la oración, Duff con tristeza se despidió de Carey. Al llegar a la puerta Carey le hizo señas indicando que quería decirle otra cosa. Le dijo:

“Usted ha estado hablando del doctor Carey, doctor Carey, doctor Carey. Después de mi muerte no hable nada más del doctor Carey. Hable solamente del Salvador del doctor Carey.” Hay personas como Moisés, Josué, Isaías, Elías, etc. Todos somos eslabones. Todos somos siervos de Jesucristo. A él sea la gloria.

El encargo divino a Moisés y a Josué

En preparación para la muerte de Moisés, Jehová da dos encargos a su siervo. Primero Moisés tenía que llevar a Josué al tabernáculo de reunión y allí presentarlo a Jehová. Josué sería ordenado por Jehová como el nuevo líder de Israel. Segundo, Dios comisiona a Moisés para escribir un cántico memorial para ser enseñado a Israel. En obediencia a la palabra de Jehová, Moisés tomó a Josué y los dos fueron hacia el tabernáculo de reunión para esperar la manifestación teofánica de Jehová. El tabernáculo era un santuario portátil que simbolizaba la presencia de Jehová con su pueblo. Algunos escritores hacen una distinción entre el tabernáculo de reunión que estaba afuera del campamento y el tabernáculo del testimonio, donde estaban el arca y las tablas de la ley. Este tabernáculo estaba en medio del campo. La declaración de que Moisés y Josué fueron y esperaron la manifestación de Jehová, parece indicar que el tabernáculo estaba fuera del campamento.

La aparición de Jehová en una columna de nube es la teofanía. La teofanía es una manifestación de Dios en forma visible. En el AT las nubes forman parte de la teofanía y es un símbolo de la gloria y majestad de Dios. La nube aparece en la teofanía del monte Sinaí, durante la peregrinación de Israel en el desierto, y cuando Dios entraba en el tabernáculo.

Desde la nube Dios declaró a Moisés que después de su muerte el pueblo iba a prostituirse y servir a otros dioses. El AT usa la palabra prostitución para describir la idolatría de Israe. Se desconoce el origen de esta idea. Es posible que el fondo histórico de esta idea es la prostitución ritual sagrada en la religión de Baal y Asera. Es posible también que la idea proceda de la relación íntima que existía entre Jehová e Israel, una relación donde Jehová era reconocido como el esposo de Israel. Por esta razón, ya que el pacto unía a Jehová e Israel en un vínculo matrimonial, la adoración de otros dioses era considerada fornicación y adulterio.

La apostasía de Israel era una violación de la relación íntima que la nación tenía con Jehová y esta violación invocaba las maldiciones del pacto sobre Israel. La reacción de Jehová sería inmediata. En aquel día el furor de Jehová se encenderá y él los abandonará en manos de sus enemigos. Sin la ayuda y protección de Jehová, las maldiciones del pacto vendrán sobre el pueblo en forma de calamidades y opresión; las cuales causarán inmensa angustia en el pueblo. En su dolor, el pueblo entendería que la causa de su angustia era porque Dios los había abandonado. Israel dirá: ¿Acaso no me han sobrevenido estos males porque mi Dios no está en medio de mí ? En medio de la aflicción de Israel Jehová iba a esconder su rostro de ellos, enfatizando así que Israel no encontraría misericordia divina para ayudarles en su tiempo de dolor.

Anticipando la apostasía de Israel, Jehová ordena a Moisés escribir un cántico. Este cántico debería ser enseñado a todo Israel porque sería testigo contra ellos en el día cuando el pueblo ingrato abandonara a Jehová para seguir a otros dioses. El hecho de que el cántico de Moisés serviría de testigo contra Israel es significante. La ley sirve de testigo contra Israel. El cántico que Jehová ordena a Moisés escribir, y que aparece en su totalidad, sería testigo de las maldiciones del pacto que vendrían sobre el pueblo de Israel porque habían decidido en su corazón rebelarse contra Jehová.

Moisés y Josué tenían que enseñar el cántico al pueblo y ponerlo en sus bocas. Al recitar las palabras de este cántico el pueblo estaría dando un testimonio contra sí mismo de la consecuencia de su rebelión contra Jehová. Repite la razón por la cual el castigo del pacto vendría sobre Israel. Después de entrar en la tierra prometida y después de gozar de la abundancia y de la prosperidad de Canaán, el pueblo se olvidaría de quien había provisto esta abundancia y adoraría a los dioses de la tierra, atribuyendo a ellos la fecundidad de la tierra y la prosperidad que gozaban.

Cuando las maldiciones del pacto vinieran sobre Israel, el cántico que Moisés iba a enseñar al pueblo sería un testimonio de que el juicio había venido por causa de la apostasía del pueblo, así como Jehová había declarado.

El cántico de Moisés no sería olvidado en Israel. Los descendientes de los israelitas que se preparaban para cruzar el río Jordán iban a enseñar el cántico de Moisés a sus hijos y ellos transmitirían las palabras del cántico a sus hijos y a las futuras generaciones de israelitas.

El Señor ordenó a Moisés que escribiera este cántico memorial porque él conocía la predisposición de los israelitas a la idolatría. La palabra predisposición (heb. yetser) significa la tendencia del corazón humano. La misma palabra aparece para indicar la tendencia humana de hacer lo malo. Esta tendencia de hacer lo malo llevaría a Israel a adorar a los dioses de Canaán y a violar el pacto hecho con Jehová. Así que, en obediencia a la palabra de Dios, Moisés escribió su cántico y lo enseñó a los israelitas.

La comisión de Josué como el nuevo líder de Israel continúa la narrativa, la cual fue interrumpida por la orden de Jehová a Moisés de escribir un cántico memorial. Después de haber declarado que él anticipaba la desobediencia de Israel, Jehová comisiona a Josué. En el texto heb. el sujeto del verbo no aparece, pero el contexto claramente indica que es Jehová quien comisiona a Josué. Jehová exhorta a Josué a ser fuerte porque él conduciría al pueblo a Canaán para tomar posesión de la tierra y dividirla entre las tribus de Israel como su herencia perpetua. La promesa que Jehová hace a Josué, que él estaría con él, le asegura que tendría éxito en su misión.

El depósito del libro de la ley

Moisés llega al final de su misión. El da instrucción a los sacerdotes para que preserven la ley que él había recibido de Jehová. Anteriormente Moisés había instruido a los sacerdotes a leer la ley en presencia de Israel cada siete años. Ahora Moisés instruye a los sacerdotes a tomar el libro de la ley y a ponerlo junto al arca del pacto. Esta expresión enseña que el libro de la ley debería ser colocado junto al arca, no en ella. Solamente las dos tablas de los Diez Mandamientos estaban en el arca. Aun en los días de Salomón el arca solamente tenía las dos tablas de la ley. El NT declara que en el arca también estaban la vara de Aarón y una porción del maná. El rollo de la ley es probablemente una referencia a la ley deuteronómica, la misma referencia que aparece a través del libro de Deuteronomio.

El ritual de colocar el libro del pacto en el santuario aparece también en los tratados políticos del oriente antiguo, donde el soberano ordenaba depositar una copia del pacto en el santuario de su vasallo, para servir de testigo en caso de una violación de las estipulaciones del pacto.

La preservación de la ley y su lectura pública cada siete años sería testigo contra Israel de que ellos no eran ignorantes de lo que Jehová demandaba de su pueblo. Las palabras duras de Moisés a Israel reflejan su indignación con ellos. Dios había declarado que después de la muerte de Moisés Israel iba a violar el pacto y adorar a los dioses de Canaán. Moisés sabía que el pueblo era de dura cerviz) y que la predisposición de Israel de rebelarse contra Jehová ya había sido manifestada durante su vida. Su preocupación era que después de su muerte, el pueblo continuaría en su rebelión y se dedicaría completamente a la adoración de los dioses paganos, violando así las demandas del pacto y cancelando el esfuerzo que él había hecho de exhortar a Israel a ser fiel a Jehová.

Moisés convocó a los ancianos y a los líderes de Israel para oír lo que Jehová había revelado. Moisés invocó una vez más a los cielos y a la tierra como testigos contra Israel. Después de su muerte, cuando las maldiciones del pacto vinieren sobre Israel, el pueblo tendría no solamente la ley que serviría como un testigo de la desobediencia de la nación, sino también un cántico memorial, un cántico que sería proclamado de generación en generación. Tanto las palabras de la ley como las palabras del cántico de Moisés serían testigos de que Israel había hecho lo malo antes los ojos de Jehová, enojándole con la obra de [sus] manos .

El cántico de Moisés

Introducción al cántico

El cántico de Moisés fue escrito bajo la orden de Jehová, para ser enseñado al pueblo de Israel y para ser transmitido a las futuras generaciones de israelitas. El propósito del cántico era enseñar al pueblo la necesidad de obedecer las demandas del pacto y la consecuencia de la desobediencia. Todas las veces que los israelitas recitaran las palabras de este cántico, recordarían que el castigo que Dios infligiría al pueblo sería por causa de la desobediencia y violación del pacto. Por esta razón, este cántico sería testigo, contra Israel, de que ellos habían abandonado a Jehová para servir a otros dioses.

Este versículo sirve de introducción al cántico de Moisés. El cántico fue escrito en una forma poética. El idioma del cántico refleja un hebreo primitivo, el cual es muy difícil de traducir al castellano. Las abundantes notas de la RVA y las muchas sugerencias de traducciones alternativas reflejan la dificultad del texto.

Esta canción poética debía ser memorizada y repetida por los israelitas como un testimonio permanente de su fidelidad al pacto.

Moisés no sólo era un gran profeta, sino que además era un director del canto. Después de tres sermones, transformó su mensaje en canto. En ocasiones, recitar algo de una manera diferente lo hace más fácil de recordar. Esta canción es una breve historia de Israel. Les recordaba los errores, los prevenía de volver a caer en ellos y les ofrecía la esperanza que sólo se puede encontrar al confiar en Dios.

Los israelitas no tenían excusa para abandonar a Dios. El los había protegido como un pastor bondadoso. Los había guardado como una persona protege la pupila (la niña) de su ojo. Había sido el protector que los rodeaba, como una mamá águila que protege a sus pichones. Sólo el Señor los había guiado. Y sólo el Señor nos guía a nosotros. Recordemos que debemos confiar en El.

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