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Salmo 103: El amor y perdón de Dios

Salmo 103:1 Salmo de David. Bendice, alma mía, al SEÑOR, y bendiga todo mi ser su santo nombre.

La alabanza de David se centró en los actos gloriosos de Dios. Es fácil quejarse de la vida. Sin embargo, la lista de David nos da muchas cosas por las que debemos alabar a Dios: perdona nuestras iniquidades, sana nuestras dolencias, nos rescata de la muerte, nos corona de favores y misericordias, sacia de bien nuestra boca y nos hace justicia y derecho. Recibimos todas estas cosas sin merecer ninguna de ellas. Por difícil que sea su vida, siempre podrá contar sus bendiciones pasadas, presentes y futuras. Cuando se sienta como si no tuviera nada por lo que alabar a Dios, lea la lista de David.

Salmo 103:2 Bendice, alma mía, al SEÑOR, y no olvides ninguno de sus beneficios.

Salmo 103:3 El es el que perdona todas tus iniquidades, el que sana todas tus enfermedades;

perdona, salach: Perdonar, perdón; absolver a alguien; liberar a alguien de la carga de su ofensa. Este verbo y sus derivados aparecen 50 veces en el Antiguo Testamento. En cada ocasión Dios es el que perdona; jamás se utiliza esta palabra para describir el perdón humano. Sólo esto puede explicar la sorpresa de quienes oían a Jesús cuando dijo: «tus pecados te son perdonados». Los escribas, quienes sabían que el perdón es perrogativa divina, le respondieron que sólo Dios podía perdonar los pecados. En Isaias 55:7 se refuerza el significado de salach mediante un adverbio: «será amplio en perdonar». En Jeremias 33:8 se proclama el anhelo divino de perdonar a su pueblo. Beneficios sanadores y salvadores, Sanidad Divina. Esta es una promesa definitiva de sanidad corporal, basada en el carácter de Jehová como el Sanador. La sanidad que aquí se promete incluye específicamente la recuperación física. El texto refuerza el pacto de sanidad, ya que la palabra hebrea tachawloo (dolencias) viene de la misma raíz (chawlah) de la cual procede la palabra «enfermedad» en Exoodo 15:26 (makhaleh) Además, las palabras que se traducen «sanar» son las mismas en ambos pasajes (del hebreo rapha ), cuyo significado particular encierra la idea de enmendar o curar. Entre estos dos textos hay un vínculo estrecho. Ambos versículos testifican, desde el AT, que el Señor no sólo perdona iniquidades; también sana nuestras dolencias. Si bajo el pacto anterior la sanidad corporal fue incluida juntamente con los otros beneficios divinos, podemos descansar y regocijarnos en fe. La «gloria» del nuevo pacto excede por completo la del antiguo y debemos tener la certeza de que Dios, en Cristo, ha hecho suficiente provisión para nuestro bienestar.

Salmo 103:4 el que rescata de la fosa tu vida, el que te corona de bondad y compasión;

Salmo 103:5 el que colma de bienes tus años, para que tu juventud se renueve como el águila.

Salmo 103:6 El SEÑOR hace justicia, y juicios a favor de todos los oprimidos.

Salmo 103:7 A Moisés dio a conocer sus caminos, y a los hijos de Israel sus obras.

La Ley de Dios se dio primero a Moisés y al pueblo de Israel. La Ley de Dios presenta una clara descripción de la naturaleza de Dios y su voluntad. Preparar a su pueblo para servirle y seguir sus caminos eran el manual de preparación de Dios. Repase los Diez Mandamientos y la historia de cómo se dieron y pídale a Dios que le muestre su voluntad y sus caminos a través de ellos.

Salmo 103:8 Compasivo y clemente es el SEÑOR, lento para la ira y grande en misericordia.

David había estudiado fielmente la Ley, y se había convertido en algo habitual para él incorporar citas sobre el carácter misericordioso y clemente de Dios en sus cánticos.

Salmo 103:9 No contenderá con nosotros para siempre, ni para siempre guardará su enojo .

Salmo 103:10 No nos ha tratado según nuestros pecados, ni nos ha pagado conforme a nuestras iniquidades.

Salmo 103:11 Porque como están de altos los cielos sobre la tierra, así es de grande su misericordia para los que le temen.

Salmo 103:12 Como está de lejos el oriente del occidente, así alejó de nosotros nuestras transgresiones.

El oriente y el occidente nunca se encontrarán. Esta es una ilustración simbólica del perdón de Dios. Cuando perdona nuestro pecado, lo aparta de nosotros y ni siquiera lo recuerda. Ya no necesitaremos revolcarnos en el pasado, puesto que Dios perdona y olvida. Tenemos la tendencia a arrastrar el horrible pasado, sin embargo, Dios ha dejado limpia nuestra cuenta. Si vamos a seguir a Dios, debemos imitar su perdón. Cuando perdonamos a otros, también debemos olvidar el pecado. De otra manera, no hemos perdonado de verdad.

Salmo 103:13 Como un padre se compadece de sus hijos, así se compadece el SEÑOR de los que le temen.

En contraste con la vastedad de las acciones misericordiosas de Dios, David vuelve a enfatizar lo cercano e íntimo de su presencia como Padre.

Nosotros somos frágiles, pero el cuidado de Dios es eterno. Demasiado a menudo miramos a Dios como Juez y dador de la ley, olvidando su compasión y preocupación por nosotros. Cuando Dios examina nuestras vidas, recuerda nuestra condición humana. Nuestras debilidades nunca deberían usarse como justificación para pecar. Su misericordia toma todo en cuenta. Dios le tratará con compasión, confíe en El.

Salmo 103:14 Porque El sabe de qué estamos hechos, se acuerda de que somos sólo polvo.

La condición del hombre (literalmente, la «forma») es polvo, constituye una referencia a la creación

Salmo 103:15 El hombre, como la hierba son sus días; como la flor del campo, así florece;
Hierba : Metáfora utilizada en la Biblia para describir la brevedad de la vida.

Salmo 103:16 cuando el viento pasa sobre ella, deja de ser, y su lugar ya no la reconoce.

Salmo 103:17 Mas la misericordia del SEÑOR es desde la eternidad hasta la eternidad, para los que le temen, y su justicia para los hijos de los hijos,

Salmo 103:18 para los que guardan su pacto y se acuerdan de sus preceptos para cumplirlos.

Salmo 103:19 El SEÑOR ha establecido su trono en los cielos, y su reino domina sobre todo.

Este cántico de gratitud comienza en el lecho de desesperación del enfermo y termina en el trono del esplendor divino.

Salmo 103:20 Bendecid al SEÑOR, vosotros sus ángeles, poderosos en fortaleza, que ejecutáis su mandato, obedeciendo la voz de su palabra.

Quintuple ministerio de los ángeles. Estos versículos muestran el múltiple propósito divino en relación con los ángeles, los cuales existen para servir a Dios de cinco maneras:

1) Para bendecir a Jehová (en el servicio y la adoración);
2) para ejecutar su palabra (en las actividades terrenales);
3) para obedecer la voz de la palabra divina (tal y como es enunciada a través de los santos en la tierra);
4) para ministrar en lugar de Dios
5) para realizar la voluntad divina (ya que sus huestes están bajo la dirección de Dios)

Salmo 103:21 Bendecid al SEÑOR, vosotros todos sus ejércitos, que le servís haciendo su voluntad.

Salmo 103:22 Bendecid al SEÑOR, vosotras todas sus obras, en todos los lugares de su dominio. Bendice, alma mía, al SEÑOR.

Todas las cosas en todo lugar deben alabar al Señor: ¡los ángeles (los poderosos y sus ejércitos celestiales) y sus obras! Alabar a Dios significa recordar todo lo que El ha hecho por nosotros (103.2), temerlo, obedecer sus mandamientos (103.17, 18) y hacer su voluntad (103.21). ¿Es su vida una alabanza al Señor?

Himno de alabanza de un alma agradecida

Los himnos constituyen una parte importante del salterio (ver Contenido); son cantos de adoración a Dios. En general contienen una estructura sencilla de:

a) Introducción, un llamado a la alabanza;
b) el cuerpo principal, que explica los motivos de la alabanza: atributos o hechos de Dios; y
c) conclusión, una síntesis o se repite la invitación a adorar. Los cristianos, a través de los siglos, han usado muchos de estos himnos para adorar a Dios.

El Salmo 103 ha sido descrito como “una de las mejores flores en el árbol de la fe bíblica”. El salmista relaciona su experiencia personal de Dios con el entendimiento de la fe que venía de la larga y rica tradición explicada en el Pentateuco y los Profetas. Hace un doble énfasis en la reverencia ante la grandeza y la santidad de Dios y la entrega a la misericordia y el amor de Dios.

No hay una clara indicación de la fecha. Por causa de ciertos arameísmos algunos lo consideran posexílico, pero otros ven detalles que señalan tiempos mucho más tempranos y lo fechan antes del exilio.

Este Salmo y el 104 parecen haber sido relacionados; por lo menos empiezan y terminan con las mismas frases.

El título de David podría indicar que fue escrito por David o que se dedica a David. Una tradición judía dice que David lo escribió cuando ya era anciano.

Invitación a alabar a Dios

Bendice, oh alma mía es un automandato. El salmista dialoga consigo mismo. Nótese que toma una decisión definida de alabar a Dios. La Biblia manda que amemos a Dios. El amor involucra los sentimientos, pero es también un asunto de la voluntad. Hemos de decidir alabar a Dios. Conocer más a Dios requiere tiempo en adoración y comunión con él.

Podemos preguntar por qué dice bendice; ¿no es Dios quien bendice al hombre? Sí, pero lleva la connotación de agradar a Dios; el salmista quiere que Dios se goce con esta alabanza.

Todo mi ser utiliza una palabra que significa todo lo interior, todo que está adentro. El salmista involucra todos sus pensamientos, sus recuerdos, su mente, sus emociones, toda su persona en esta ofrenda de adoración.

No olvides llama la atención a nuestra tendencia de olvidar lo bueno que Dios ha hecho en nosotros. Es el orgullo del corazón humano que lo hace ingrato y olvidadizo. La palabra heb. traducida beneficios significa hechos de bondad.

En los versículos 3-6 el salmista enumera específicamente los beneficios que motivan la alabanza a Dios. En el heb. se usa una serie de participios: el que perdona, el que sana, el que rescata, el que corona, etc.

Empieza con el beneficio más grande, el perdón de los pecados. ¡Qué motivo para glorificar a Dios es la seguridad de que todas nuestras iniquidades son perdonadas! Sin el perdón de pecados, aun el bien terrenal más grande no es más que una tumba blanqueada detrás del cual se esconde la muerte.

El segundo beneficio es la sanidad. Varios pasajes de los Salmos hablan de Dios como sanador. Jesús dedicó mucho tiempo a sanar a los enfermos. Dolencias viene de una palabra que significa todo tipo de sufrimiento interior y exterior. Dios sana física, psíquica y espiritualmente.

El que rescata. Nótese cómo el lenguaje del éxodo (rescatar) se usa para otros hechos de Dios en la vida de su pueblo. Aquí algunos prefieren traducir “corrupción”, pero la palabra es “pozo” y el salmista probablemente se refiere a una crisis que le llevó cerca a la muerte. Muchos también pueden testificar de ser sacado de un hoyo de desesperación moral y espiritual.

La palabra traducida anhelos es discutida. Algunos encuentran el significado, “ornamento” y otros “mejillas”, por eso usan “boca” en la traducción. De cualquier manera es claro que Dios colma con buenas cosas la vida de sus hijos. El águila es símbolo de fuerza y vigor como en Isaías 40.

El amor y perdón de Dios

Hace justicia y derecho. Este tema se enfatiza mucho a través de la Biblia. Si Dios hace justicia, los hombres también son responsables por la justicia. Y precisamente es la falta de justicia la que produce los “oprimidos”. (La frase “los que padecen violencia” traduce la palabra heb. para oprimidos.)

En todo el proceso del éxodo y peregrinaje en el desierto Dios mostró sus obras a los hijos de Israel. Era un proceso de entrenamiento con lecciones para nosotros. Pero Moisés iba más a fondo, pidió conocer los caminos de Dios.

El salmista recalca la gran misericordia de Dios. Calvino dijo que nuestra peor falla es la arrogancia que roba a Dios la alabanza que merece.

No contenderá para siempre no significa aquí lo mismo que en Génesis 6; aquí el salmista recalca que Dios perdona y olvida. El versículo 10 sigue ampliando el tema, pues nuestros pecados merecen muchísimo más castigo, pero Dios ha provisto una redención en amor. En los sacrificios, que señalan hacia la muerte de Jesús, Dios muestra su misericordia sin violar su justicia.

La grandeza de su misericordia

En este párrafo el salmista usa figuras para explicar la grandeza infinita de la misericordia de Dios. Primero dice que es inmedible, pues es como la altura de los cielos sobre la tierra. Es cierto que hoy podemos medir las distancias a los planetas y estrellas, pero son tan grandes que el efecto es lo mismo: la misericordia de Dios es sin explicación y sin medida, sobre los que le temen.

La otra figura enfatiza lo mismo, cuando Dios perdona los pecados, no los trae a la memoria de nuevo; tampoco debemos hacerlo nosotros. El que cree lo que dice Dios en pasajes como 1 de Juan 1:9 no sufrirá de un sentido de culpa.

Todavía el salmista agrega otra comparación, la compasión del padre hacia sus hijos. ¡Qué tremendo es ser hijo de Dios en Cristo y saber que él nos cuida así! Además, Dios entiende nuestras debilidades; fuimos hechos del polvo y todavía lo somos. A la vez el NT no deja esto como excusa de seguir en pecado, pues el creyente tiene al Espíritu Santo y la victoria en Cristo.

Su misericordia es eterna

En este párrafo el salmista contrasta lo pasajero del hombre con la eternidad de Dios. Es cierto que el hombre a menudo florece, puede hacer grandes proyectos; pero no duran mucho. Aun la palabra hombre es ?enosh que lleva la connotación de debilidad. Reconocer que nuestra vida es muy breve y pasajera debe hacernos evaluar bien nuestro valores, nuestros propósitos, y vivir a la luz de la eternidad.

Desde la eternidad y hasta la eternidad es un eco del Job 90:2. La misericordia de Dios es estable y duradera, no cambia. Tampoco cambia su norma de justicia ni su pacto. Los seres humanos siempre anhelan la seguridad; ¿qué puede proveer más seguridad que la misericordia de Dios? Así Pablo dice: Por lo cual estoy convencido de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni lo presente, ni lo porvenir, ni poderes, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús, Señor nuestro.

Llamado universal  a la adoración

Este Dios cuya misericordia es eterna también posee el poder y la autoridad para cumplir su voluntad, pues su reino domina sobre todo. Este sobre todo abarca todo el universo. ¡Qué privilegio es ser parte de su reino! El NT aclara que los creyentes somos parte del reino de Dios.

El corazón del salmista está tan lleno de alabanza a este Dios tan grande que ahora invita a sus ángeles a participar. La alabanza humana no es suficiente; se agregan las huestes celestiales. Aquí se enfatiza el poder de los ángeles (“héroes de poder”); son poderosos y también adoran al Todopoderoso. Dos veces el salmista menciona que ellos obendecen la palabra de Dios.

Todos sus ejércitos. Keil sugiere que estos son los espíritus celestiales alrededor de los ángeles de rango más alto; que existe cierta jerarquía de seres espirituales que sirven a Dios. Además todas la obras de Dios deben bendecir a Dios.

El salmista da un círculo completo; termina como empezó: ¡Bendice, alma mía, a Jehová! ¿Cuánto tiempo dedicamos a la adoración de Dios? El merece más. Es un gran desafío y un privilegio participar con los ángeles, las huestes espirituales y toda la obra de Dios en honrar, adorar y glorificar a Dios. Un día lo haremos con perfección; este es uno de los grandes temas del libro de Apocalipsis.

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