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Isaías 19: Profecía contra Egipto

Isaías 19:1  Profecía contra Egipto[a] Profecía sobre Egipto. «He aquí que Jehová monta sobre una ligera nube y entrará en Egipto. Los ídolos de Egipto temblarán delante de él, y desfallecerá el corazón de los egipcios dentro de ellos.

Profecía sobre Egipto : Entre las naciones vecinas de Israel que Dios juzgará está Egipto, el viejo enemigo del pueblo de Dios. A menudo el Señor advirtió a Israel por depositar su confianza en el brazo de Egipto. La referencia aquí apunta a la ocupación etíope del 711 a.C., permitida por Dios para castigar a Egipto. Esta se extendió 60 años.

A Egipto, nación que esclavizó al pueblo de Dios durante cuatrocientos años, la odiaba el pueblo de Israel. Aun así, Judá estaba considerando la idea de aliarse a Egipto en contra de Asiria. Sin embargo, Isaías le advirtió en contra de esta alianza debido a que Dios destruiría a Asiria en su tiempo.

Isaías 19:2  Levantaré a egipcios contra egipcios y cada uno peleará contra su hermano, cada uno contra su prójimo; ciudad contra ciudad y reino contra reino.

Egipcios contra egipcios : Dios permitió disensiones internas para que los etíopes ascendieran más fácilmente al trono.

Isaías 19:3  El espíritu de Egipto se desvanecerá en medio de él, y destruiré sus planes. Entonces consultarán a sus imágenes, a sus hechiceros, a sus evocadores y a sus adivinos.

Isaías 19:4  Entregaré a Egipto en manos de un amo duro,[b] y un rey violento se enseñoreará de ellos», dice el Señor, Jehová de los ejércitos.

Señor duro : Probablemente se refiere al etíope Sabaka.

Isaías 19:5  Las aguas del mar faltarán, y el río se agotará y se secará.

Y las aguas . . . faltarán : Como Egipto depende del río (Nilo) para su subsistencia, Dios permitió que éste se agotara para traer gran desastre a todas las formas de vida en la región. El Señor domina la naturaleza, de manera que todos los pueblos dependen de él.

Isaías 19:6  Se alejarán los ríos, se agotarán y secarán las zanjas; la caña y el junco serán cortados.

Isaías 19:7  Las praderas junto al río, junto a las riberas del río, y toda sementera del río se secarán, se perderán y no serán más.

Isaías 19:8  Los pescadores también se entristecerán; harán duelo todos los que arrojan el anzuelo al río y desfallecerán los que lanzan la red sobre las aguas.[c]

Isaías 19:9  Los que trabajan el lino fino y los que tejen[d] redes serán confundidos,

Isaías 19:10  porque todas sus redes serán rotas, y se afligirán todos los que hacen viveros para peces.

Isaías 19:11  Ciertamente son necios los príncipes de Zoán;[e] los planes de los prudentes consejeros del faraón se han desvanecido. ¿Cómo diréis al faraón: «Yo soy hijo de los sabios e hijo de los reyes antiguos»?[f]

Sabios : En su desesperación, las naciones se inclinan a volver sus ojos a consejeros políticos en lugar de a Dios; pero esos hombres pueden ser prudentes consejeros sólo si confían en Dios. Zoán era una ciudad egipcia del delta cercana a Israel. Menfis a veces sirvió como capital norteña. Ambas ciudades eran importantes centros políticos de Egipto.

Egipto se distinguía por su sabiduría, pero aquí sus hombres sabios y oficiales fueron necios y engañados. La verdadera sabiduría solo puede venir de Dios. Debemos pedirle sabiduría para la vida o también nos desviarán y nos sentiremos inseguros. ¿Hay algo en su vida que lo hace sentirse confundido? Pida a Dios sabiduría para resolverlo.

Isaías 19:12  ¿Dónde están ahora tus sabios? Que te digan ahora, que te hagan saber qué es lo que Jehová de los ejércitos ha determinado sobre Egipto.

Isaías 19:13  Se han desvanecido los príncipes de Zoán, se han engañado los príncipes de Menfis;[g] engañaron a Egipto los que son la piedra angular de sus familias.

Isaías 19:14  Jehová mezcló un espíritu de vértigo en medio de él, y extraviaron a Egipto en toda su obra, como tambalea el ebrio cuando vomita.

Isaías 19:15  Y no aprovechará a Egipto cosa que haga la cabeza o la cola, la rama o el junco.

Isaías 19:16  En aquel día[h] los egipcios serán como mujeres, porque temblarán llenos de miedo ante la presencia de la mano amenazante de Jehová de los ejércitos, que él levantará contra ellos.

Estos versículos describen una época cuando Egipto se volverá a Jehová y experimentará la salvación. Esta sección comienza con la frase en aquel día , que a menudo alude a los tiempos del Mesías. Se refiere por tanto a una realidad futura.

Isaías 19:17  Y la tierra de Judá será un espanto para Egipto; todo hombre que de ella se acuerde, temerá por causa del plan que Jehová de los ejércitos preparó contra él.
Isaías 19:18  En aquel tiempo habrá cinco[i] ciudades en la tierra de Egipto que hablen la lengua de Canaán y que juren por Jehová de los ejércitos; una será llamada la ciudad de Herez.[j]

Isaías 19:19  En aquel tiempo habrá un altar para Jehová en medio de la tierra de Egipto y un monumento a Jehová junto a su frontera.

Después del castigo, Egipto se volvería de la idolatría y adoraría al único Dios verdadero. Aun más sorprendente es la profecía de Isaías de que los dos grandes tiranos de Israel, Egipto y Asiria, se unirían en adoración. Esta profecía se cumplirá «en aquel tiempo», el día futuro del reinado de Cristo.

Isaías 19:20  Será por señal y por testimonio a Jehová de los ejércitos en la tierra de Egipto, porque clamarán a Jehová a causa de sus opresores, y él les enviará un salvador y defensor que los libre.

Cuando Egipto pida ayuda a Dios, El enviará a su Salvador para librarlo. Nuestro Salvador, Jesucristo, está al alcance de todos los que lo llamen. ¡Podemos orar y también recibir su poder salvador!

Isaías 19:21  Jehová se dará a conocer a Egipto, y los de Egipto conocerán a Jehová en aquel día. Harán sacrificio y oblación; harán votos a Jehová y los cumplirán.

Isaías 19:22  Y herirá Jehová a Egipto: lo herirá y lo sanará. Ellos se convertirán a Jehová y él les será clemente y los sanará.

Isaías 19:23  En aquel tiempo habrá una calzada de Egipto hasta Asiria, y entrarán asirios en Egipto y egipcios en Asiria; y los egipcios y los asirios servirán juntos a Jehová.

Estos versículos se refieren también a futuras bendiciones cuando ya se haya consumado el reino de Dios. Egipto y Asiria, en representación de los pueblos gentiles, e Israel , todos experimentarán la salvación a través del Mesías.

En Jesucristo, los que antes eran enemigos pueden unirse en amor. En El, personas y naciones que se encuentran en polos opuestos, políticamente hablando, se inclinarán ante sus pies como hermanos. Cristo rompe toda barrera que amenace con las relaciones.

Isaías 19:24  En aquel tiempo, Israel será tercero con Egipto y con Asiria, para bendición en medio de la tierra,[k]

Alianzas Actuales

Gobierno:  Dependemos de la legislación del gobierno para proteger las decisiones morales que queremos tomar. Sin embargo, la legislación no cambiará el corazón de las personas.

Ciencia:  Disfrutamos de los beneficios de la ciencia y la tecnología. Buscamos las predicciones y los análisis científicos antes de mirar la Biblia.
Educación: Actuamos como si la educación y los títulos garantizaran el futuro y el éxito, sin considerar cuáles son los planes de Dios para el futuro.
Cuidado médico: Vemos la medicina como el camino para prolongar la vida y preservar su calidad, muy aparte de la fe y de una vida moral.
Sistemas financieros. Depositamos nuestra fe en la «seguridad» financiera, haciendo tanto dinero como podamos para nosotros mismos, olvidándonos de que, si bien debemos ser sabios con nuestro dinero, debemos confiar en Dios para suplir nuestras necesidades.

Isaías advirtió a Judá que no se aliara a Egipto (20.5; 30.1, 2; 31.1). Sabía que confiar en cualquier nación o poder militar era fútil. Su única esperanza era confiar en Dios. A pesar de que no depositamos conscientemente nuestra esperanza para la liberación en alianzas políticas, es casi lo mismo, a menudo nuestra esperanza está en otras fuerzas.

Isaías 19:25  porque Jehová de los ejércitos los bendecirá diciendo: «Bendito sea Egipto, pueblo mío; y Asiria, obra de mis manos; e Israel, mi heredad».

Egipto

Los capítulos19 y 20 están introducidos por la palabra “Profecía” (masá), aunque en realidad estos dos capítulos contienen básicamente tres profecías: dos en el capítulo19 y una en el 20.

Se ha propuesto explicar que las profecías del capítulo19 son muy posteriores a Isaías hijo de Amoz, tanto como para asociarlas con el contexto histórico de las relaciones de Egipto y Siria en los días de Alejandro Balas, rey de Siria, y Ptolomeo Filometer, rey de Egipto. Estos fueron los días de Jonatán, el príncipe macabeo o asmoneo. Para lograr semejante contextualización se ha explicado que las referencias a Asiria en 19:23, 24 son en realidad referencias a Siria.

A la verdad, no hay ninguna razón de peso contra la paternidad literaria de Isaías hijo de Amoz. Y si bien es propio del estudio identificar el posible cumplimiento de una profecía en el contexto histórico inmediato o mediato, esto no debe ser un asunto forzado. En realidad, en el capítulo19 encontramos un revuelo de esperanza mesiánica y sobrehumana en el profeta, que no es extraño en espíritu a sus expectativas expresadas en el capítulo11.

La primera profecía trata de una trágica guerra civil en Egipto, como la que se produjo un cuarto de siglo después de Isaías, en la transición de la Dinastía Etíope XXV a la Dinastía XXVI, sobre todo en el período de la llamada Dodedarquía. Esta fue un dominio violento y desordenado en Egipto de una docena de reyes simultáneamente y como vasallos de Asiria.

La profecía presenta a Jehová entrando en Egipto con el propósito de consumar su juicio divino. En Egipto los dioses y la población toda se estremecen ante su presencia. Luego se alude a la guerra civil en estos términos: “Yo incitaré a los egipcios contra los egipcios. Cada uno peleará contra su hermano… ciudad contra ciudad y reino contra reino“.

¿Hasta qué punto la profecía de Isaías era producto de su audaz intuición política? El habría sido contemporáneo de todos o casi todos los faraones de la Dinastía XXV (Pianqui, Shabaca, Sabteca, Tirhaca, etc.). ¿Preveía el profeta una drástica transición a una nueva dinastía auténticamente egipcia? Sea como sea, él no vislumbraba el cambio como favorable, sino como algo trágico para la nación egipcia: “Entregaré a Egipto en mano de un amo déspota, y un rey cruel se enseñoreará de ellos….

Primeramente, parece haberse cumplido esta profecía con la subida al trono del faraón Psametic I (664-610 a. de J.C.). El fue un rey que gobernó el país con suma crueldad. Pero no solamente él, sino casi todos los de su dinastía se caracterizaron por ser tiranos. Por ejemplo, su hijo el faraón Necao II (610-594 a. de J.C.) obligó a su pueblo a cavar en las arenas del desierto un canal para unir el mar Rojo con el mar Mediterráneo, un proyecto que fracasó rotundamente y que sólo recientemente llegara a ser realidad con la construcción del Canal de Suez bajo la dirección de Fernando de Lesseps y con la financiación europea entre 1866 y 1869. En el trabajo forzado bajo el faraón Necao murieron 120.000 egipcios, y el proyecto fue finalmente abandonado.

Me pregunto si 19:5-15, aunque se refiere al Nilo y a sus ramales y canales, no tendría algo que ver con el frustrado proyecto de Necao. Después de todo, si el proyecto comenzó a partir del mar Mediterráneo, un tramo grande del canal habría coincidido con el curso del ramal oriental del Delta que va a parar en Port Said. ¿A qué más podrían referirse palabras como éstas?: Ciertamente son necios los magistrados de Tanis. Los sabios del faraón han dado un consejo desatinado… Han hecho errar a Egipto aquellos que son las piedras angulares de sus tribus… hicieron errar a Egipto en toda su obra… No le servirá a Egipto nada de lo que haga…

El audaz proyecto de ingeniería dejó tras de sí una horrible escena de desolación y duelo. La descripción de dicha escena que aparece en 19:5-10 bien puede ser resultado de causas artificiales, antes que de causas naturales o sobrenaturales: Las aguas del mar menguarán, y el río [Nilo] se agotará y se secará. Los canales apestarán; los brazos del Nilo de Egipto se reducirán y se secarán. Los cañaverales y los juncales se marchitarán… todos los jornaleros serán entristecidos. Pero es evidente que esta tremenda crisis ecológica tendría que ver mucho con el desatinado consejo de los sabios del faraón.

El profeta parece referirse al dolor de la población egipcia con suma compasión y conmiseración. En la sección Deuteronomio 19:16-25 remonta las alas de su corazón hasta vislumbrar la redención de Egipto. Pero esta redención de Egipto estaría estrechamente relacionada con un increíble fortalecimiento de Judá con respecto a Egipto: En aquel día los egipcios serán como mujeres, pues temblarán y temerán ante el movimiento de la mano de Jehová de los Ejércitos, que él moverá contra ellos. La tierra de Judá será un terror para Egipto…

Sin embargo, este estado de cosas no es sino el comienzo del resurgimiento de tres poderosos aliados: Egipto, Asiria, y en medio de ambos aquel diminuto país cuya tierra fue pisoteada a lo largo de la historia por los ejércitos de estos imperios. Esta sería una alianza de iguales, y Judá jamás volvería a ser menospreciado.

Con 19:16 empieza la segunda profecía de este capítulo. En esta profecía cada párrafo empieza con la expresión clave En aquel día…

El segundo párrafo introduce el comienzo de la gloria tras la humillación. Profetiza el surgimiento de cinco ciudades en la tierra de Egipto, que hablarían el idioma hebreo (la lengua de Canaán) y jurarían lealtad a Jehová de los Ejércitos. Se prevé que una de ellas se llamaría “Ciudad del Sol”. Cinco ciudades es algo insignificante para la enorme extensión de Egipto, pero su marcada población judía y su fe religiosa se ven como la levadura de una poderosa transformación revolucionaria que involucra la aceptación del judaísmo y de la fe de Israel. El idioma hebreo es considerado como un factor no sólo de la comunicación sino también de una poderosa cohesión espiritual.

El tercer párrafo prevé una profundización más real en la fe de Israel, cuando en medio de la tierra de Egipto habrá un altar de Jehová, y junto a su frontera un obelisco dedicado a Jehová como señal y testimonio. Egipto comenzará a servir a Jehová y Jehová comenzará a tratar a los egipcios de la manera en que siempre lo ha hecho con el pueblo de Israel: con disciplina correctiva y con atención a sus súplicas.

El cuarto párrafo prevé la construcción de una obra de ingeniería que sí contaría con la aprobación de Dios, en contraste con la construcción del canal de Suez por el faraón Necao. Habría un amplio camino (mesilah, o camino pavimentado) desde Egipto hasta Asiria. Porque para entonces ambos enemigos históricos habrían sido ya redimidos y serían objeto de la realización de los planes políticos más admirables del Señor Jehová de los Ejércitos. El tránsito sería en los dos sentidos: de Egipto a Asiria y de Asiria a Egipto. Y ambos pueblos servirían a Jehová. Es interesante que no se dice que este culto tuviera como escenario a Judá, el territorio que los une, porque la influencia espiritual de Israel sobre los demás pueblos habría ya trascendido las reminiscencias geográficas.

El quinto párrafo constituye aun una escalada mayor: Israel constituiría una bendición en medio de la tierra y formaría un gran trío junto con Egipto y Asiria. La profecía concluye con una triple bendición de Jehová de los Ejércitos para estos tres países redimidos para la paz mundial: “¡Benditos sean Egipto mi pueblo, Asiria obra de mis manos e Israel mi heredad!“.

Contextualizar esta profecía en la historia universal puede llevarnos a cometer errores de apreciación, porque la visión profética es más sublime que toda interpretación. Unos asociaron sus referencias con Onías IV, que basado en este pasaje, y sobre todo en los, pidió permiso de Ptolomeo Filometer para construir un templo de Jehová en Egipto, justamente en el distrito de Heliópolis o Ciudad del Sol. Otros asocian el creciente abandono del politeísmo en Egipto con la influencia de su población judía, sobre todo en Alejandría, el lugar donde fueron traducidos los libros sagrados de Israel, es decir, la Septuaginta griega. Otros lo asocian con las conquistas del cristianismo entre la población aborigen de Egipto, y otros con las conquistas de la fe musulmana, que estando también basada en la fe de Israel, ha dado a Egipto su cultura y su fe actual.

De la misma manera podríamos interpretar como otro cumplimiento de esta profecía la visita del presidente egipcio Anuar Sadat a Jerusalén, el reconocimiento del estado de Israel, la adoración de Sadat en la mezquita de El Acsa construida sobre el monte Moriah, el monte del templo, y el tratado de paz entre Egipto e Israel. Pero nos preguntamos: ¿Y Asiria? (Es decir, Iraq y Siria.) Por eso es prudente considerar que las palabras de Isaías continúan siendo una profecía de esperanza: una maravillosa profecía y una maravillosa esperanza para el porvenir.

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