Jeremías 13:19 Las ciudades del Neguev[l] fueron cerradas y no hubo quien las abriera; toda Judá fue deportada, llevada en cautiverio fue toda ella.
La región del Neguev es la porción de tierra árida e improductiva que se extiende al sur de Beerseba. Las ciudades en esta área se cerrarían a cualquier refugiado que huyera del ejército invasor.
Jeremías 13:20 Alzad vuestros ojos y ved a los que vienen del norte.[m] ¿Dónde está el rebaño que te fue dado, tu hermosa grey?
Jeremías describe los acontecimientos relativos a la invasión, y Dios explica sus causas. Se personifica a Jerusalén como una mujer y debido a la enormidad de su maldad se la avergonzará (fueron descubiertas tus faldas . . . desnudados tus calcañares).
Jeremías 13:21 »¿Qué dirás cuando él ponga como cabeza sobre ti a aquellos a quienes tú enseñaste a ser tus amigos? ¿No te darán dolores como los de una mujer que está de parto?[n]
Jeremías 13:22 Quizá digas en tu corazón: “¿Por qué me ha sobrevenido esto?”. ¡Por la enormidad de tu maldad fueron alzadas tus faldas, fueron desnudados tus calcañares![ñ]
Jeremías 13:23 ¿Podrá cambiar el etíope[o] su piel y el leopardo sus manchas?[p] Así también, ¿podréis vosotros hacer el bien, estando habituados a hacer lo malo?
Una pregunta retórica que exige una respuesta negativa.
Ni siquiera la amenaza de la cautividad movería al pueblo al arrepentimiento. La gente estaba tan habituada a hacer el mal que perdió la habilidad para cambiar. Dios nunca rechaza a los que con sinceridad se vuelven a El. Les advierte que se arrepientan antes de que sea demasiado tarde. Nunca debemos dejar para mañana los cambios que Dios quiere que hagamos. Las actitudes y los patrones de vida pueden arraigarse tanto en nosotros hasta hacernos perder todo deseo de cambiar y ya no temer a las consecuencias.
Jeremías 13:24 Por tanto, yo los esparciré al viento del desierto, como tamo que pasa.[q]
Jeremías 13:25 Esta es tu suerte, la porción que yo he medido para ti, dice Jehová, porque te olvidaste de mí y confiaste en la mentira.
Jeremías 13:26 Yo, pues, te alzaré también las faldas hasta el rostro, y se verá tu vergüenza:[r]
Jeremías 13:27 tus adulterios, tus relinchos, la maldad de tu fornicación[s] sobre los collados.[t] En el campo he visto tus abominaciones. ¡Ay de ti, Jerusalén! ¿No serás al fin limpia? ¿Cuánto tardarás en purificarte?».
