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Job 22: Acusaciones de Elifaz

Una Publicación escrita por uno de esos ángeles que se encuentran por doquier que nos prestan sus alas cuando se nos olvida cómo volar. Conviértete en uno de ellos y compártela. Será de Bendición para ti y para el que la reciba.

Job 22:1 Acusaciones de Elifaz[a] Respondió Elifaz, el temanita, y dijo:

Sólo Elifaz y Bildad participan en este ciclo final. Desestimando el argumento anterior de Job, Elifaz lo acusa de pecados específicos y lo llama al arrepentimiento. Entonces sería perdonado y recuperaría su prosperidad. Lo que podría considerarse un bello llamado al arrepentimiento es, de hecho, otra acusación contra Job. Elifaz parece absorto en su argumentación teológica; su consuelo se ha convertido en condenación, y ahora acusa a Job de ateísmo práctico.

Este es el tercero y último discurso de Elifaz a Job. Cuando habló a Job por primera vez, aplaudió las buenas obras de Job y sugirió gentilmente que quizás Job necesitaba arrepentirse de algún pecado. Si bien en esta ocasión no dijo nada nuevo, fue más específico. No pudo librarse de la idea de que el sufrimiento era un castigo de Dios por malas acciones, por lo tanto sugirió algunos posibles pecados que Job pudo haber cometido. Elifaz no trataba de destruir a Job; al final de su discurso prometió que Job recibiría paz y restauración si admitía su pecado y se arrepentía.

Elifaz considera que como Job se queja tanto de sus aflicciones, piensa que Dios es injusto al afligirle, pero Job distaba mucho de pensar así. Lo que Elifaz dice lo aplica injustamente a Job, pero es muy cierto que cuando Dios nos trata bien no se debe a que Él nos deba algo. La piedad del hombre no es provecho ni ganancia para Dios. Los beneficios de la religión para el hombre son infinitamente más grandes que las pérdidas de la misma. Dios es el Soberano que no rinde cuentas de su conducta, porque Él es perfectamente sabio, justo, fiel, bueno y misericordioso. Él aprueba la semejanza de su propia santidad y se deleita en los frutos de su Espíritu; acepta los servicios agradecidos del creyente humilde, mientras rechaza el clamor orgulloso del que confía en sí mismo.

Job 22:2 «¿Podrá el hombre ser de provecho a Dios? Si acaso, solo para sí mismo es provechoso el hombre sabio.

Job 22:3 ¿Le satisface al Omnipotente que tú seas justo? ¿Le aprovecha de algo que tú hagas perfectos tus caminos?[b]

Job 22:4 ¿Acaso por tu piedad te castiga o entra a juicio contigo?

Job 22:5 Por cierto, tu maldad es grande y tus iniquidades no tienen fin.

Job 22:6 Sin razón tomabas prenda de tus hermanos y despojabas de sus ropas a los desnudos.[c]

Job 22:7 No dabas de beber agua al cansado y negaste el pan al hambriento.

Job 22:8 ¡Tú, el hombre pudiente que poseía la tierra, el distinguido que habitaba en ella,

Job 22:9 a las viudas enviabas vacías y quebrabas los brazos de los huérfanos![d]

Job 22:10 Por eso estás rodeado de lazos y te turba un espanto repentino;

Job 22:11 estás en tinieblas, de modo que no ves, y te cubre un torrente de agua.

Job 22:12 »¿No está Dios en lo alto de los cielos? ¡Mira lo encumbrado de las estrellas, cuán elevadas están![e]

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Pastor Lionel

Evangelista. Autor de Vida de Jesús un Evangelio Armonizado; Sancocho Cristiano Vols.: I-IV y Bendiciones Cristianas Vols.: I y II. Libre entre los hombres, esclavo y siervo de Nuestro Señor Jesucristo

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