¿Quiénes eran los levitas? A esta pregunta se puede responder sencillamente como descendientes de Leví uno de los doce hijos de Jacob. En el libro de Génesis se narra como Simeón y Leví estuvieron involucrados en una violenta ofensiva contra los cananeos debido a que se vengaron por la violación de su hermana Dina. Esto trajo a Jacob animadversión entre los cananeos y ferezeos. Jacob profetizó que descendientes de los dos hermanos iban a estar esparcidos entre Israel. Significó para Simeón ser absorbido entre Judá; significó para Leví estar disperso entre las tribus de Israel con funciones sacerdotales.
Se pueden identificar las familias principales de la tribu de Leví. En el período anterior a la monarquía los levitas fueron los maestros, teólogos, consejeros y predicadores. Ellos integraron en un cuerpo coherente las memorias y las historias de varios grupos que llegaron a ser parte de Israel.
Como se mencionó anteriormente, la distribución de las ciudades levíticas en todo el territorio del pueblo tiene una connotación para el carácter del mensaje que Dios ofrece a toda la humanidad y al pueblo escogido en sí.
Hay una implicación de que la enseñanza estaba dirigida para todas las naciones. Realmente cada evento del pueblo de Israel tenía una dirección universal y no meramente local. El cruce del Jordán fue ordenado por el Señor de toda la tierra. Su objetivo fue que todos los pueblos de la tierra pudiesen llegar al conocimiento del poder de Jehová. La ley escrita fue plantada en la tierra para que todos pudieran leerla, no para que se limitara al arca.
Si se mira todo el libro desde la perspectiva de la función de los levitas, se encuentran conclusiones muy sugestivas de este cap. 21 para el pueblo de Dios hoy. Recuérdese que ese pueblo ahora es “real sacerdocio” en este mundo.
* Como los levitas trajeron el símbolo de la presencia y propósito de Dios para guiar a las doce tribus dentro de una nueva manera de vivir en la tierra prometida, así la fidelidad a Dios por parte de su pueblo ahora debe representar auténticamente la realidad del reino de Dios ante todas las naciones de la tierra.
* Así como los levitas interpretaron la ley de Dios para todas las clases de israelitas, el pueblo de Dios hoy el “sacerdocio” debe hacer inteligible la enseñanza de Dios a todos los lenguajes y culturas y siempre en términos comprensibles y asequibles.
* Como los levitas fueron una asociación que transcendió las lealtades tribales, el “sacerdocio real” de ahora debe trascender los intereses nacionalistas, clasistas y étnicos, yendo hacia la meta de ser un pueblo unido bajo un solo Dios.
* Como los levitas ofrecieron sacrificios para la reconciliación del pueblo con Dios, así el “real sacerdocio” ahora debe esforzarse en pro de la reconciliación de las fuerzas en conflicto, dentro de la sociedad, entre naciones, y de individuos con Dios. El apóstol Pablo precisamente habla del ministerio de la reconciliación.
* Como los levitas bendijeron al pueblo y como ellos funcionaban como mediadores de esa bendición en cada una de las ciudades levíticas, así el “real sacerdocio” de hoy debe ser el conducto por donde el ser humano puede recibir la plenitud de la vida abundante que Dios ofrece.
* Así como los levitas necesitaron lugares y espacios adecuados para vivir, estudiar y desarrollar su ministerio educativo, es importante que en la actualidad la iglesia dé importancia a los centros de formación teológica que pueden ser bendición para el ministerio total de la iglesia.
