Lamentaciones 4:7 Sus nobles fueron más puros que la nieve, más blancos que la leche; Más rubios eran sus cuerpos que el coral, su talle más hermoso que el zafiro.
Esta sección tiene una estructura similar a versículos 1-6. Ambas comienzan encomiando al pueblo, de un lado (versículo 1), y a sus nobles , del otro (versículo 7). Ello está seguido por la gran tragedia de la devastación de estos grupos. Ambas secciones terminan con un versículo de significación teológica sobre estos acontecimientos (versículos 6, 11). La palabra nobles ha sido traducida de diferentes maneras. Indica a alguien que sobresale por su rango. Sobre lo que se dice de los hijos en versículo 10, véase la nota a 2.20.
Lamentaciones 4:8 Oscuro más que la negrura es su aspecto; no los conocen por las calles; Su piel está pegada a sus huesos, seca como un palo.
Lamentaciones 4:9 Más dichosos fueron los muertos a espada que los muertos por el hambre; Porque éstos murieron poco a poco por falta de los frutos de la tierra.
Lamentaciones 4:10 Las manos de mujeres piadosas cocieron a sus hijos; Sus propios hijos les sirvieron de comida en el día del quebrantamiento de la hija de mi pueblo.
Lamentaciones 4:11 Cumplió Jehová su enojo, derramó el ardor de su ira; Y encendió en Sion fuego que consumió hasta sus cimientos.
Lamentaciones 4:12 Nunca los reyes de la tierra, ni todos los que habitan en el mundo, Creyeron que el enemigo y el adversario entrara por las puertas de Jerusalén.
Lamentaciones 4:13 Es por causa de los pecados de sus profetas, y las maldades de sus sacerdotes, Quienes derramaron en medio de ella la sangre de los justos.
Los profetas y sacerdotes derramaron . . . la sangre del justo profeta Urías, e intentaron asesinar a Jeremías por sus predicciones. Como responsables por ocultar la verdad, eran realmente los culpables; habían preferido creer a las halagüeñas palabras de los falsos profetas. Su condición se asemejaba a la de los sacerdotes en tiempo de Jesús.
Estar contaminado o inmundo significaba no ser digno de entrar al templo ni adorar a Dios. Los sacerdotes y profetas debían haber sido los más cuidadosos en mantener la pureza ceremonial para así continuar llevando a cabo sus deberes ante Dios. Sin embargo, muchos sacerdotes y profetas hicieron el mal y se contaminaron. Como líderes de la nación, su ejemplo llevó al pueblo al pecado y provocó la caída final de la nación y de Jerusalén, su ciudad capital.
Lamentaciones 4:14 Titubearon como ciegos en las calles, fueron contaminados con sangre, De modo que no pudiesen tocarse sus vestiduras.
Lamentaciones 4:15 ¡Apartaos! ¡Inmundos! les gritaban; ¡Apartaos, apartaos, no toquéis! Huyeron y fueron dispersados; se dijo entre las naciones: Nunca más morarán aquí.
La falsedad de sus líderes, descrita en versículo 13, los había alcanzado. El pueblo de Judá sentía que había sido ultrajado y engañado, de modo que rechazaba la compañía de ellos.
Lamentaciones 4:16 La ira de Jehová los apartó, no los mirará más; No respetaron la presencia de los sacerdotes, ni tuvieron compasión de los viejos.
