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Levítico 26: Bendiciones de la obediencia

Levítico 26:1 No haréis para vosotros ídolos,(A) ni escultura,(B) ni os levantaréis estatua, ni pondréis en vuestra tierra piedra pintada para inclinaros a ella; porque yo soy Jehová vuestro Dios.

Este capítulo presenta las dos alternativas de obediencia y desobediencia que Dios presentó a su pueblo. La gente del Antiguo Testamento fue advertida vez tras vez contra la adoración de ídolos. Nos preguntamos cómo pudieron auto engañarse con estos objetos de madera y piedra. Sin embargo, bien podría Dios hacernos la misma advertencia, ya que tendemos a prestar mayor atención a ídolos que a Dios. Idolatría es dar más importancia a cualquier cosa antes que a Dios, y nuestras vidas están llenas de esa tentación. Dinero, apariencia, éxito, reputación, seguridad… estos son los ídolos de hoy. Al mirar a estos dioses falsos que prometen todo lo que desea pero nada de lo que necesita, ¿le parece que está tan alejada la idolatría de su propia experiencia?

Levítico 26:2 Guardad mis días de reposo,[a] y tened en reverencia mi santuario. Yo Jehová.

Levítico 26:3 Si anduviereis en mis decretos y guardareis mis mandamientos, y los pusiereis por obra,

Levítico 26:4 yo daré vuestra lluvia en su tiempo, y la tierra rendirá sus productos, y el árbol del campo dará su fruto.

Levítico 26:5 Vuestra trilla alcanzará a la vendimia, y la vendimia alcanzará a la sementera, y comeréis vuestro pan hasta saciaros,(C) y habitaréis seguros en vuestra tierra.

Levítico 26:6 Y yo daré paz en la tierra, y dormiréis, y no habrá quien os espante; y haré quitar de vuestra tierra las malas bestias, y la espada no pasará por vuestro país.

Levítico 26:7 Y perseguiréis a vuestros enemigos, y caerán a espada delante de vosotros.

Levítico 26:8 Cinco de vosotros perseguirán a ciento, y ciento de vosotros perseguirán a diez mil, y vuestros enemigos caerán a filo de espada delante de vosotros.

Levítico 26:9 Porque yo me volveré a vosotros, y os haré crecer, y os multiplicaré, y afirmaré mi pacto con vosotros.

Y afirmaré mi pacto con vosotros : Se confirma el pacto, mientras se explican las consecuencias de la desobediencia, así como las prometidas bendiciones por la obediencia. Dios ha redimido al pueblo de la esclavitud y sólo él debe ser adorado. El Señor les ha revelado su voluntad. El más alto propósito del pacto se revela en que, a través de la obediencia y la santidad de la comunidad, Dios caminará entre el pueblo que es apartado para ser suyo y para que él sea su Señor.

Levítico 26:10 Comeréis lo añejo de mucho tiempo, y pondréis fuera lo añejo para guardar lo nuevo.

Levítico 26:11 Y pondré mi morada en medio de vosotros, y mi alma no os abominará;

Levítico 26:12 y andaré entre vosotros, y yo seré vuestro Dios, y vosotros seréis mi pueblo.(D)

Levítico 26:13 Yo Jehová vuestro Dios, que os saqué de la tierra de Egipto, para que no fueseis sus siervos, y rompí las coyundas de vuestro yugo, y os he hecho andar con el rostro erguido.

Imagine el gozo de un esclavo cuando es dejado en libertad. Dios sacó a los hijos de Israel de una amarga esclavitud y les dio libertad y dignidad. También nosotros somos liberados cuando aceptamos el pago que hizo Cristo para redimirnos de la esclavitud del pecado. Ya no necesitamos escondernos de vergüenza por nuestros pecados pasados sino que podemos caminar con dignidad porque Dios nos ha perdonado y se ha olvidado de ellos. Pero así como los israelitas todavía corrían peligro de regresar a una esclavitud mental, necesitamos estar alertas de la tentación de regresar a nuestros patrones pasados de pecado.

Consecuencias de la desobediencia

Levítico 26:14 Pero si no me oyereis, ni hiciereis todos estos mis mandamientos,

Pero si no me oyereis. Es muy probable que estos pasajes se refieran a una antigua ceremonia que permitía al pueblo aprender y recitar las leyes sobre bendiciones y maldiciones mediante la declamación de las promesas del pacto. La respuesta del pueblo ante la iniciativa divina determinaría su futura relación con Dios. él los invita a aceptar los términos del pacto.

Levítico 26:15 y si desdeñareis mis decretos, y vuestra alma menospreciare mis estatutos, no ejecutando todos mis mandamientos, e invalidando mi pacto,

Levítico 26:16 yo también haré con vosotros esto: enviaré sobre vosotros terror, extenuación y calentura, que consuman los ojos y atormenten el alma; y sembraréis en vano vuestra semilla, porque vuestros enemigos la comerán.

Levítico 26:17 Pondré mi rostro contra vosotros, y seréis heridos delante de vuestros enemigos; y los que os aborrecen se enseñorearán de vosotros, y huiréis sin que haya quien os persiga.

Levítico 26:18 Y si aun con estas cosas no me oyereis, yo volveré a castigaros siete veces más por vuestros pecados.

Si los israelitas obedecían, había paz en la tierra. Si desobedecían, habría desastres. Dios usó las consecuencias del pecado para llevarlos al arrepentimiento, no para vengarse de ellos. Hoy, las consecuencias del pecado no son siempre tan evidentes. Cuando nos azota la calamidad quizá ni siquiera sepamos la razón. Puede ser

(1) el resultado de nuestra propia desobediencia,

(2) el resultado del pecado de otro,

(3) el resultado de un desastre natural.

Ya que no sabemos, tenemos que buscar en nuestros corazones para ver si estamos en paz con Dios. Su Espíritu, como un gran reflector, revelará aquellas áreas en las que tenemos que trabajar. Debido a que la calamidad no es siempre el resultado de haber hecho algo malo, debemos evitar culparnos por cada tragedia que enfrentemos. Una culpa que no nos corresponde es una de la armas favoritas de Satanás contra los creyentes.

Levítico 26:19 Y quebrantaré la soberbia de vuestro orgullo, y haré vuestro cielo como hierro, y vuestra tierra como bronce.

Levítico 26:20 Vuestra fuerza se consumirá en vano, porque vuestra tierra no dará su producto, y los árboles de la tierra no darán su fruto.

Levítico 26:21 Si anduviereis conmigo en oposición, y no me quisiereis oír, yo añadiré sobre vosotros siete veces más plagas según vuestros pecados.

Levítico 26:22 Enviaré también contra vosotros bestias fieras que os arrebaten vuestros hijos, y destruyan vuestro ganado, y os reduzcan en número, y vuestros caminos sean desiertos.

Levítico 26:23 Y si con estas cosas no fuereis corregidos, sino que anduviereis conmigo en oposición,

Levítico 26:24 yo también procederé en contra de vosotros, y os heriré aún siete veces por vuestros pecados.

Levítico 26:25 Traeré sobre vosotros espada vengadora, en vindicación del pacto; y si buscareis refugio en vuestras ciudades, yo enviaré pestilencia entre vosotros, y seréis entregados en mano del enemigo.

Levítico 26:26 Cuando yo os quebrante el sustento del pan, cocerán diez mujeres vuestro pan en un horno, y os devolverán vuestro pan por peso; y comeréis, y no os saciaréis.

Levítico 26:27 Si aun con esto no me oyereis, sino que procediereis conmigo en oposición,

Levítico 26:28 yo procederé en contra de vosotros con ira, y os castigaré aún siete veces por vuestros pecados.

Levítico 26:29 Y comeréis la carne de vuestros hijos, y comeréis la carne de vuestras hijas.

Levítico 26:30 Destruiré vuestros lugares altos, y derribaré vuestras imágenes, y pondré vuestros cuerpos muertos sobre los cuerpos muertos de vuestros ídolos, y mi alma os abominará.

Levítico 26:31 Haré desiertas vuestras ciudades, y asolaré vuestros santuarios, y no oleré la fragancia de vuestro suave perfume.

Levítico 26:32 Asolaré también la tierra, y se pasmarán por ello vuestros enemigos que en ella moren;

Levítico 26:33 y a vosotros os esparciré entre las naciones, y desenvainaré espada en pos de vosotros; y vuestra tierra estará asolada, y desiertas vuestras ciudades.

Levítico 26:34 Entonces la tierra gozará sus días de reposo, todos los días que esté asolada, mientras vosotros estéis en la tierra de vuestros enemigos; la tierra descansará entonces y gozará sus días de reposo.

Levítico 26:35 Todo el tiempo que esté asolada, descansará por lo que no reposó en los días de reposo cuando habitabais en ella.

La advertencia hecha en estos versículos se hizo realidad. El pueblo persistió en su desobediencia, y a la larga fue conquistado y llevado a las tierras de Asiria y Babilonia. La nación permaneció en cautiverio por setenta años, en compensación por todos los años que los israelitas no observaron la ley del año sabático

Levítico 26:36 Y a los que queden de vosotros infundiré en sus corazones tal cobardía, en la tierra de sus enemigos, que el sonido de una hoja que se mueva los perseguirá, y huirán como ante la espada, y caerán sin que nadie los persiga.

Levítico 26:37 Tropezarán los unos con los otros como si huyeran ante la espada, aunque nadie los persiga; y no podréis resistir delante de vuestros enemigos.

Levítico 26:38 Y pereceréis entre las naciones, y la tierra de vuestros enemigos os consumirá.

Levítico 26:39 Y los que queden de vosotros decaerán en las tierras de vuestros enemigos por su iniquidad; y por la iniquidad de sus padres decaerán con ellos.

Levítico 26:40 Y confesarán su iniquidad, y la iniquidad de sus padres, por su prevaricación con que prevaricaron contra mí; y también porque anduvieron conmigo en oposición,

Levítico 26:41 yo también habré andado en contra de ellos, y los habré hecho entrar en la tierra de sus enemigos; y entonces se humillará su corazón incircunciso, y reconocerán su pecado.

Levítico 26:42 Entonces yo me acordaré de mi pacto con Jacob,(E) y asimismo de mi pacto con Isaac,(F) y también de mi pacto con Abraham(G) me acordaré, y haré memoria de la tierra.

Entonces yo me acordaré de mi pacto : Se enfatiza el tema de cómo Dios recuerda sus promesas y nunca se retracta de ellas. La comunidad del pacto nunca pierde la esperanza. Dios siempre está listo para recibir a su pueblo en arrepentimiento aun después que éste haya errado o lo haya abandonado.

Levítico 26:43 Pero la tierra será abandonada por ellos, y gozará sus días de reposo, estando desierta a causa de ellos; y entonces se someterán al castigo de sus iniquidades; por cuanto menospreciaron mis ordenanzas, y su alma tuvo fastidio de mis estatutos.

Levítico 26:44 Y aun con todo esto, estando ellos en tierra de sus enemigos, yo no los desecharé, ni los abominaré para consumirlos, invalidando mi pacto con ellos; porque yo Jehová soy su Dios.

Levítico 26:45 Antes me acordaré de ellos por el pacto antiguo, cuando los saqué de la tierra de Egipto a los ojos de las naciones, para ser su Dios. Yo Jehová.

Estos versículos muestran lo que quiso decir Dios cuando dijo que era tardo para la ira. Aun cuando los israelitas hayan escogido desobedecer y hayan sido esparcidos entre sus enemigos, Dios seguiría dándoles la oportunidad de arrepentirse y volver a El. Su propósito no era destruirlos sino ayudarlos a crecer. Nuestras experiencias y dificultades diarias en ocasiones resultan abrumadoras; a no ser que podamos ver que el propósito de Dios es producir en nosotros un crecimiento continuo, es posible que se produzca en nosotros desesperanza. La esperanza que necesitamos está bien expresada en: «Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis. Entonces me invocaréis, y vendréis y oraréis a mí, y yo os oiré». Mantener la esperanza mientras sufrimos muestra que entendemos la manera misericordiosa en que Dios se relaciona con su pueblo.

Levítico 26:46 Estos son los estatutos, ordenanzas y leyes que estableció Jehová entre sí y los hijos de Israel en el monte de Sinaí por mano de Moisés.

Dos apéndices

Promesas y amenazas

Recompensa por la obediencia. Sirve como una conclusión para el libro de Levítico. Algunos dicen que es la conclusión para el “Código de santidad”. Aquí lo estamos tratando como el primer epílogo del libro entero.

El capítulo tiene dos partes: recompensa por la obediencia y el castigo por la desobediencia. Bendiciones y maldiciones aparecen al final de otros códigos de leyes en la Biblia y en códigos seculares del mundo antiguo (leyes de Hamurabi de Babilonia; leyes de los hititas, de Asiria y otros). En la Biblia las recompensas son promesas para los que cumplen y el castigo para los que no cumplen. En los textos seculares las recompensas y los castigos aparecen como oraciones a sus dioses buscando venganzas sobre sus enemigos. En la Biblia la amenaza del castigo es más bien una manera para motivarles a cumplir.

En la Biblia hebrea terminan el capítulo anterior como una advertencia contra la idolatría. En nuestra Biblia es una introducción que contiene un resumen de las leyes fundamentales. Son leyes que tienen que ver con nuestra relación con Dios. Cuando la relación con Dios es correcta, no hay problema con las relaciones humanas.

Primero, vienen las recompensas (bendiciones). La condición es andar, guardar y poner por obra. Son verbos de acción. La palabra andar está usada en el AT para indicar costumbre de vida. Es vivir como si fuera una parte natural de su vida. Las palabras “guardar” y “poner por obra” enfatizan que esta acción es la costumbre.

Las bendiciones incluyen lluvias y una abundancia en la cosecha. Esta indica que no faltará la comida. Después vienen las bendiciones de paz. La promesa de paz incluye la protección contra los enemigos y contra las fieras dañinas.

Otra recompensa es la presencia de Dios. Pondré mi morada entre vosotros. La palabra pondré mi morada es un verbo que dice “poner mi tabernáculo”. La palabra tabernáculo indica la presencia de Dios morando entre su pueblo. “Poner mi tabernáculo” quiere decir “morar en medio de…” Los hebreos creían que cuando Dios anda con su pueblo, hay seguridad contra el hambre y la guerra. Los profetas buscaban el cumplimiento de esta profecía.

Admirables promesas y tremendas advertencias

I. Bendiciones al obediente.

1. Lluvias y tierra productiva.

2. Cosecha continua y abundante.

3. Paz y tranquilidad permanente.

4. Victoria sobre sus enemigos.

5. Comunión permanente con Dios.

II. Maldiciones al desobediente.

1. Opresión de los enemigos.

2. Fracaso en las cosechas.

3. Plagas según sus pecados.

4. Fieras del campo.

5. Caminos desiertos.

6. Espada y pestilencia.

7. Escasez de alimentos.

8. Hambre extrema.

9. Mortandad y abominación.

10. Guerra y exilio.

11. Cobardía y temor.

12. Iniquidad y cautiverio.

III. Promesas de restauración.

Castigo por la desobediencia. Hay cinco castigos (maldiciones), con una promesa de restauración. La primera maldición es la amenaza de enfermedades físicas, fracaso en cosechas y la derrota en las guerras. Esto es lo contrario de las bendiciones de abundancia y paz.

Los siguientes castigos comienzan con la frase: Si aun… no me obedecéis, yo volveré a castigaros siete veces más…. Es decir, que Jehová seguiría añadiendo al castigo más y más hasta que respondan.

Si siguen desobedeciendo, el segundo castigo viene: Quebrantaré la soberbia de… poderío. Lo quebrantará al cerrar los cielos para que no produzca las lluvias necesarias para la vendimia (… cielo sea como hierro…,); la fuerza no vale en guerra (… se agotará en vano); la tierra no producirá. Muchas veces la prosperidad trae la soberbia. Es la idea de Cristo cuando dice que es difícil para un rico entrar en el reino de Dios.

El tercer castigo les advierte que destruirán su tierra los animales salvajes. Continuáis siéndome hostiles es una frase única en este capítulo. La frase indica rebelión. Había muchas amenazas de animales del campo que entraron y destruyeron las vendimias del pueblo. En la bendición, dijo que habrá protección contra tales animales. Es una advertencia usada muchas veces en el AT como símbolo del castigo de Dios.

El cuarto castigo incluye guerras. Para Israel, la derrota en guerra era espada vengadora divina. Ezequiel dice que Jehová cortará el sustento de pan.

El quinto castigo es guerra y exilio. Comeréis la carne de vuestros hijos: El sitio por sus enemigos traerá tanta hambre que comerán aun sus propios hijos. Así pasó lit. cuando Siria sitió Samaria y otra vez en Jerusalén en 586 a. de J.C., cuando Babilonia la sitió.

Os esparciré entre las naciones es la predicción del exilio. Sigue un anticipo de la desobediencia de la ley sobre el año sabático. Si el pueblo no celebra el año sabático, Dios dará descanso a su tierra por un exilio. Era un sábado que duró por setenta años. Esta es la razón que Sedequías escogió esta ley para cumplir en el tiempo del sitio de Jerusalén, esperando la bendición de Dios en la guerra. La maldición es lo contrario de la bendición de la presencia de Dios. Los dejará para su propio destino destructivo.

El capítulo termina con una promesa de esperanza para los que experimentan el castigo de Jehová. Dios nunca deja a su pueblo sin esperanza, si ellos confiesan su iniquidad…. Hay críticos bíblicos que dicen que el mismo profeta no habla de castigos y de bendiciones. Creen que las bendiciones son adiciones posteriores. Ellos no entienden el mensaje del AT. Los profetas usaron el mismo plan de las bendiciones y maldiciones de la ley. Hicieron promesas de la presencia de Dios, con advertencias contra la rebelión y terminaron con provisiones para volver a Dios. Las advertencias siempre aparecen para traer arrepentimiento. Así, viene la promesa para los que responden.

Yo me acordaré de mi pacto…. ¿Cómo? No por restauración inmediata. Deuteronomio 30 indica que el recordatorio incluirá la restauración. Más importante es que no serán consumidos ni será el pacto invalidado. Todavía soy su Dios.

Gerizim y Ebal Los montes de Ebal y Gerizim son llamados montes de la maldición y de la bendición, recordando la historia vivida por el pueblo de Dios entre ambos montes.

Pocas escenas más terribles y significativas ha contemplado el mundo que aquella en que, cuando ya se habían apoderado de la tierra prometida, todos los israelitas fueron llamados a este lugar. Seis tribus fueron colocadas en el monte Gerizim para responder «Amén» a las bendiciones pronunciadas sobre todos aquellos que obedeciesen la ley de Dios; y las otras seis tribus en el monte Ebal, para hacerlo respecto de las maldiciones lanzadas sobre los que quebrantasen la ley de Dios.

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