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Números 13: Misión de los doce espías

Núm 13:1 Y Jehová habló a Moisés, diciendo:

Núm 13:2 Envía tú hombres que reconozcan la tierra de Canaán, la cual yo doy a los hijos de Israel; de cada tribu de sus padres enviaréis un varón, cada uno príncipe entre ellos.

Núm 13:3 Y Moisés los envió desde el desierto de Parán, conforme a la palabra de Jehová; y todos aquellos varones eran príncipes de los hijos de Israel.

El desierto de Parán : Cades-barnea era el lugar donde estaba el campamento. Cades-barnea estaba localizada en el desierto de Zin. Se sitúa a Cades en ambos desiertos porque los límites en las áreas desérticas no están bien definidos. Como Cades se hallaba aparentemente en una zona intermedia, podía ubicarse en cualquiera de los dos lugares. Príncipes de los hijos de Israel : Explica por qué se hace una referencia tan extensa a estos 10 personajes; eran líderes importantes.

Resistir la opinión popular. Rasgos del líder. Josué era confrontado continuamente por varias alternativas, y la mayoría de sus decisiones iba en contra de la opinión popular. Pero en cada ocasión llamó al pueblo a poner su fe en las promesas de Dios, en lugar de concentrarse en las difíciles circunstancias que enfrentaban. El líder no condiciona su apelación a los sentimientos o los estados de ánimo del momento. El avance espiritual requiere de fe y la incredulidad jamás verá otra cosa que dificultades. La incredulidad ve «ciudades amuralladas y gigantes», más que la presencia y el poder de Dios. La incredulidad ve los obstáculos; la fe ve a Dios. Josué y Caleb estaban dispuestos a hacer lo que no era popular y llamaban al pueblo a una fe positiva. Ambos dirigieron al pueblo hacia el futuro, resistiéndose a adoptar una actitud negativa y ayudando a levantar una nueva generación que sirviese a Dios en fe.

Núm 13:4 Estos son sus nombres: De la tribu de Rubén, Samúa hijo de Zacur.

Núm 13:5 De la tribu de Simeón, Safat hijo de Horí.

Núm 13:6 De la tribu de Judá, Caleb hijo de Jefone.

Núm 13:7 De la tribu de Isacar, Igal hijo de José.

Núm 13:8 De la tribu de Efraín, Oseas hijo de Nun.

Núm 13:9 De la tribu de Benjamín, Palti hijo de Rafú.

Núm 13:10 De la tribu de Zabulón, Gadiel hijo de Sodi.

Núm 13:11 De la tribu de José: de la tribu de Manasés, Gadi hijo de Susi.

Núm 13:12 De la tribu de Dan, Amiel hijo de Gemali.

Núm 13:13 De la tribu de Aser, Setur hijo de Micael.

Núm 13:14 De la tribu de Neftalí, Nahbi hijo de Vapsi.

Núm 13:15 De la tribu de Gad, Geuel hijo de Maqui.

Núm 13:16 Estos son los nombres de los varones que Moisés envió a reconocer la tierra; y a Oseas hijo de Nun le puso Moisés el nombre de Josué.

Josué : El nombre original significa «salvación». Moisés lo sustituye por el de «Jehová (el Señor) es salvación».

Núm 13:17 Los envió, pues, Moisés a reconocer la tierra de Canaán, diciéndoles: Subid de aquí al Neguev, y subid al monte,

Núm 13:18 y observad la tierra cómo es, y el pueblo que la habita, si es fuerte o débil, si poco o numeroso;

Núm 13:19 cómo es la tierra habitada, si es buena o mala; y cómo son las ciudades habitadas, si son campamentos o plazas fortificadas;

Núm 13:20 y cómo es el terreno, si es fértil o estéril, si en él hay árboles o no; y esforzaos, y tomad del fruto del país. Y era el tiempo de las primeras uvas.

Moisés decidió qué información se necesitaba antes de entrar a la tierra prometida y llevó a cabo pasos cuidadosos para obtener esa información. Cuando usted toma decisiones o asume nuevas responsabilidades, estos son dos pasos importantes que debe recordar. Pregúntese qué es lo que necesita saber acerca de esa oportunidad y luego dé los pasos para obtener esa información. Esta clase de sentido común es de gran ayuda para realizar los propósitos de Dios.

Núm 13:21 Y ellos subieron, y reconocieron la tierra desde el desierto de Zin hasta Rehob, entrando en Hamat.

entrando a Hamat ocurrió en el norte de Israel hacia el Líbano. Aparentemente los espías atravesaron todo lo que más tarde vino a ser Israel.

Núm 13:22 Y subieron al Neguev y vinieron hasta Hebrón; y allí estaban Ahimán, Sesai y Talmai, hijos de Anac. Hebrón fue edificada siete años antes de Zoán en Egipto.

Se menciona a Hebrón probablemente porque se convirtió en herencia de Caleb

Núm 13:23 Y llegaron hasta el arroyo de Escol, y de allí cortaron un sarmiento con un racimo de uvas, el cual trajeron dos en un palo, y de las granadas y de los higos.

Núm 13:24 Y se llamó aquel lugar el Valle de Escol,[a] por el racimo que cortaron de allí los hijos de Israel.

Núm 13:25 Y volvieron de reconocer la tierra al fin de cuarenta días.

Núm 13:26 Y anduvieron y vinieron a Moisés y a Aarón, y a toda la congregación de los hijos de Israel, en el desierto de Parán, en Cades, y dieron la información a ellos y a toda la congregación, y les mostraron el fruto de la tierra.

A pesar de que Cades era sólo un oasis desértico, fue una encrucijada en la historia de Israel. Cuando los espías regresaron a Cades después de inspeccionar la nueva tierra, el pueblo tenía que decidir si entraban a la misma o se retiraban. Decidieron retirarse y fueron condenados a vagar durante cuarenta años en el desierto. Fue también en Cades donde Moisés desobedeció a Dios (20.7-12). Por este motivo, tampoco se le permitió entrar a la tierra prometida. Aarón y María murieron allí, por lo que tampoco pudieron entrar en la nueva tierra. Geográficamente, Cades quedaba cerca de los límites al sur de Canaán. Pero debido a la falta de fe de los israelitas, necesitaron más que toda una vida para ir de Cades a la tierra prometida.

Núm 13:27 Y les contaron, diciendo: Nosotros llegamos a la tierra a la cual nos enviaste, la que ciertamente fluye leche y miel; y este es el fruto de ella.

La tierra prometida, también llamada la tierra de Canaán, era de hecho magnífica, como lo descubrieron los doce espías. La Biblia a menudo la llama la «tierra de la que fluye leche y miel». Aún cuando la tierra era relativamente pequeña -240 km de largo por 96 km de ancho- sus florecientes laderas estaban cubiertas de higueras, dátiles y nueces. Era la tierra que Dios había prometido a Abraham, a Isaac y a Jacob.

Núm 13:28 Mas el pueblo que habita aquella tierra es fuerte, y las ciudades muy grandes y fortificadas; y también vimos allí a los hijos de Anac.

Los «hijos de Anac» eran una raza de personas anormalmente grandes. La familia de Goliat puede haber descendido de estas personas

Núm 13:29 Amalec habita el Neguev, y el heteo, el jebuseo y el amorreo habitan en el monte, y el cananeo habita junto al mar, y a la ribera del Jordán.

Dios dijo a los israelitas que la tierra prometida era rica y fértil. No sólo eso, El prometió que esa tierra generosa sería suya. Cuando los espías rindieron su informe a Moisés, dieron muchas razones para entrar en la tierra, pero no dejaron de pensar en las cosas malas que podrían suceder. El hablar de gigantes y de ciudades amuralladas puede facilitar que nos olvidemos de la promesa de Dios de ayudarnos. Cuando se enfrente a una decisión difícil, no permita que lo negativo le haga perder la vista de lo positivo. Evalúe las dos cuidadosamente. No permita que las dificultades potenciales lo cieguen ante el poder de Dios para ayudar y su promesa de dirección.

Las ciudades fortificadas de las que hablaron los espías estaban rodeadas por altas murallas aproximadamente de 6 m de ancho por 7.5 m de alto. Por lo general había guardias instalados en la parte alta, donde se tenía una vista dominante de todo el campo. Los residentes, dijeron los espías, eran hombres formidables -de 2.10 a 2.70 m de altura- así que los israelitas se sintieron como saltamontes junto a ellos. Las ciudades amuralladas y los gigantes infundieron miedo en los corazones de la mayoría de los espías.

Núm 13:30 Entonces Caleb hizo callar al pueblo delante de Moisés, y dijo: Subamos luego, y tomemos posesión de ella; porque más podremos nosotros que ellos.

podremos, yakol: Tener la habilidad, tener el poder; la capacidad para vencer o tener éxito. Este verbo se usa 200 veces en el Antiguo Testamento. Generalmente se traduce de varias formas, pero todas encierran ideas similares. Caleb utiliza yakol a fin de indicar su clara y firme convicción de que el pueblo poseía todos los recursos físicos y espirituales para lograr la victoria: «porque más podremos nosotros que ellos».

La fe cuando hay demoras. Confesión de fe. Caleb vio los mismos gigantes y las mismas ciudades amuralladas que los otros espías, pero los 10 espías regresaron para trasmitir un pesimista «informe malvado». Las palabras de Caleb proclamaron una convicción, una «confesión», ante todo Israel: «más podremos nosotros que ellos». él había reconocido el terreno, algo que nos recuerda que la fe no es ciega. La fe no niega la realidad o la dificultad; declara el poder de Dios.

Hay un mensaje en la respuesta de Caleb al rechazo de su informe. Algunos utilizan su confesión de fe para crear cismas, pero Caleb permaneció en la fe y continuó sirviendo durante 40 años, junto a aquellos cuya incredulidad causó un severo retraso en su experiencia personal. ¡Qué paciencia y qué fe! El hecho de que finalmente lograra la posesión de la tierra en una fecha tardía, indica que, aunque vendrán retrasos, la confesión de fe traerá al final la victoria al creyente.

Núm 13:31 Mas los varones que subieron con él, dijeron: No podremos subir contra aquel pueblo, porque es más fuerte que nosotros.

Núm 13:32 Y hablaron mal entre los hijos de Israel, de la tierra que habían reconocido, diciendo: La tierra por donde pasamos para reconocerla, es tierra que traga a sus moradores; y todo el pueblo que vimos en medio de ella son hombres de grande estatura.

El informe pesimista no era fiel y desacreditaba la capacidad de Jehová para librar a su pueblo del peligro.

¡Imagínese estar parado ante una multitud y gritar una opinión que no agrada a nadie! Caleb estaba dispuesto a levantarse para pronunciar esa opinión no popular para hacer lo que Dios había mandado. Para ser eficaz cuando se levante en contra de una multitud, usted debe

(1) tener los hechos (Caleb había visto la tierra por sí mismo),
(2) tener la actitud correcta (Caleb confiaba en la promesa de Dios de dar a Israel la tierra) y
(3) pronunciarse en favor de lo que usted cree (Caleb dijo: ¡Podemos conquistarla!).

Núm 13:33 También vimos allí gigantes,(A) hijos de Anac, raza de los gigantes, y éramos nosotros, a nuestro parecer, como langostas; y así les parecíamos a ellos.

La nota optimista se ve oscurecida por las noticias desfavorables. Sólo se menciona a Caleb. De la misma manera, cuando Jehová elogia a los dos enviados, en 14.24, se menciona solamente a Caleb, y más adelante se le menciona junto a Josué.

Los hijos de Anac, también llamados nefilitas, eran gigantes que habitaron la tierra antes del diluvio

La opinión negativa de los diez hombres provocaron una gran rebelión entre el pueblo. Ya que es inherente a la naturaleza humana aceptar una opinión como un hecho, debemos ser especialmente cuidadosos cuando declaramos nuestras opiniones negativas. Lo que decimos puede influenciar severamente las acciones de aquellos que están confiando en nosotros para un consejo sabio.

María

Pregunte a sus hermanos o hermanas mayores cuál es su mayor prueba en la vida y a menudo le contestará, «¡Mi hermano (o hermana) menor!» Esto sucede especialmente cuando el hermano menor tiene más éxito que el mayor. Los lazos de la lealtad familiar pueden estirarse hasta el punto de quiebra.

Cuando encontramos por primera vez a María, es parte de una de las más extraordinarias historias sobre cuidado de niños. Estaba vigilando a su hermano menor, que flotaba en el río en una cuna a prueba de agua. La agilidad mental de María permitió que a Moisés lo criara su propia madre. Su complejo de superioridad como protectora, reforzada por aquel acontecimiento, tiene que haberla llevado a sentirse molesta con el ascenso a la grandeza de su pequeño.

Un día el matrimonio de Moisés le concedió a María pie para criticarlo. Era natural que su complejo de inseguridad aflorara en cuanto al asunto. Con Moisés casado, María ya no era la mujer más importante de su vida. El verdadero problema, sin embargo, no era el tipo de mujer con quien Moisés se había casado, sino el hecho de que ahora él era el hombre más importante en Israel, «¿Sólo ha hablado el Señor por medio de Moisés?» preguntó María a su hermano Aarón. «¿No ha hablado también por nosotros?» No se hace mención de la respuesta de Moisés, pero Dios tuvo una respuesta rápida tanto para María como para Aarón. Sin negar sus funciones en su plan, Dios señaló claramente su relación especial con Moisés. María fue castigada con lepra, una enfermedad mortal, por su insubordinación. Pero Moisés, consecuente con su carácter, intercedió por su hermana, así que Dios sanó de la lepra a María.

Antes de criticar a otros, tenemos que detenernos por un momento para poder descubrir nuestra motivación. Si no lo hacemos podemos acarrearnos resultados desastrosos. Lo que a menudo etiquetamos como «crítica constructiva» pueden ser realmente celos destructivos. Ya que la manera más fácil de elevar nuestra posición es rebajar al otro. ¿Está dispuesto a cuestionar su motivación antes de hacer una crítica? ¿Acaso el dedo que utiliza para señalar una crítica necesita apuntarlo a usted primero?

María fue De pensamiento rápido bajo presión. Líder capaz. Compositora de canciones. Profetisa, pero cometió sus errores: Tenía celos de la autoridad de Moisés. Criticó abiertamente el liderazgo de Moisés

De su vida aprendemos que: Por lo general, es más importante trabajar con los motivos que yacen detrás de la crítica que con la crítica misma

La encontramos en Egipto, península de Sinaí. Hermana de Aarón y Moisés

Acontecimientos y leyes en y alrededor de Cades

Hay varios paralelos importantes entre estos capítulos y los que relatan los eventos en el monte Sinaí. Los dos ciclos enfatizan las promesas divinas; comparar la promesa de una relación especial con Jehová y las promesas de victoria con la promesa de tomar posesión de la tierra que fluye leche y mie. Cada ciclo relata el pecado del pueblo; comparar su adoración del becerro de oro con su rebelión contra Jehová en rechazar la tierra. Esta desobediencia trae el juicio sobre el pueblo en cada ciclo; comparar los varios castigos por su idolatría con el rechazo de una generación entera. También cada ciclo contiene nueva revelación dada al pueblo por Dios; comparar las leyes dadas en el monte Sinaí con las leyes dadas en el desierto alrededor de Cades.

El tema central de esta sección del libro es el pecado y el fracaso del pueblo y sus líderes. La falta de fe que se manifestó en murmuración se demuestra en rebelión abierta. El pueblo desprecia y rechaza la tierra prometida, y así rechaza el plan divino y el pacto con Jehová. Los levitas y los líderes del pueblo se rebelan contra el orden espiritual. Rechazan el lugar único de Moisés y especialmente de Aarón. Aun Moisés y Aarón se rebelan contra el mandato de Dios. Su desobediencia constituye un rechazo de la palabra de Dios.

Cada vez la rebelión humana produce un juicio severo de parte de un Dios santo. Pero a la vez vemos en estos capítulos la gracia y la soberanía de Dios. El fracaso humano no puede derrotar el propósito de Dios. Las leyes implícitamente reafirman la promesa de la tierra y subrayan la necesidad de la obediencia. Encontramos una reafirmación del papel debido de los sacerdotes y levitas en la teocracia sacerdotal. Finalmente, hay provisión también para la continuación del liderazgo del pueblo (aunque esto se presenta en las secciones siguientes del libro.

Esta división del libro cubre unos 38 años. Israel salió del monte Sinaí en el segundo año después del éxodo, y ya estaba en la frontera de la tierra prometida en el tiempo de las primeras uvas (el mes cuarto, o sea juniojulio) del mismo año. Aparentemente ya estaba en Cades. Aarón murió el primero del mes quinto del año 40 después del éxodo. Parece que este evento aconteció un poco después de la salida de Cades rumbo a los campos de Moab. Esto deja un período de 38 años. La cifra de 40 años puede ser un número redondo o una manera convencional de expresar una generación. O puede ser que los 40 años incluyen el tiempo entre el éxodo de Egipto y la primera llegada a Cades en el mes cuarto del segundo año.

El pueblo está en Cades cuando los espías vuelven de explorar la tierra y está allí otra vez al emprender el viaje hacia los campos de Moab unos 38 años después. Esto hace que muchos intérpretes crean que Israel pasó la mayoría de estos años en o cerca del oasis de Cades.

La rebelión del pueblo : Rechazo de la tierra prometida

Se nombra 18 lugares donde el pueblo acampó entre Hazerot y Cades, pero no se relata ningún acontecimiento en esos lugares. Al llegar a Cades, un oasis importante que aparentemente estaba en el borde entre el Néguev y el desierto de Parán, el pueblo ya está en la frontera meridional de la tierra prometida. Debería ser el lugar de los preparativos para una conquista triunfante de la tierra, pero a causa de la falta de fe del pueblo, resulta ser un lugar de tragedia.

Hay un problema en la interpretación porque los eruditos que siguen la crítica literaria consideran el pasaje como una compilación que combina materiales. Así en vez de una unidad, crean dos relatos incompletos y contradictorios.

1 Los espías salen del desierto de Parán;
2 salen de Cades.

1 exploran toda la tierra de Canaán desde el extremo sur hasta el extremo norte
2 exploran solamente la región alrededor de Hebrón en el su

1tanto Josué como Caleb hablan contra el informe malo de la mayoría de los espías
2 Caleb es el único en levantar su voz contra los otros espías.

Rechazamos tal división del texto en diferentes relatos fragmentarios y contradictorios. Ya hemos comentado que la repetición es a menudo una característica de los escritores hebreos. No necesariamente indica la presencia de dos fuentes diferentes. La división minuciosa del mismo versículo, o aun de una cláusula dentro de un versículo entre diferentes fuentes, convierte el texto en nada más de una obra de retazos y destruye la unidad del pasaje. Los dos supuestos relatos diferentes que resultan son incompletos el uno sin el otro, porque el uno depende de datos dados en el otro.

No tenemos ningún problema en aceptar que el Pentateuco pasó por un proceso de redacción, y es posible que se agregaron algunos datos suplementarios que provienen de diferentes tradiciones en este proceso. Pero rechazamos la idea de que un redactor combinó diferentes fuentes que se contradicen mutuamente. Además, negamos rotundamente la alegación de algunos de que un redactor tardío simplemente inventó algunos datos y los incluyó en el texto porque sirvieron a sus propósitos.

La misión de los doce espías y su informe

El nombramiento de los espías. En obediencia al mandamiento de Dios, Moisés manda un hombre de cada tribu para explorar la tierra. Salen del desierto de Parán, pero Cades estaba en el desierto de Parán, y no vemos ninguna razón de rechazar esta afirmación. Si Cades quedaba en el borde del desierto de Parán, no hay ningún conflicto entre decir que los espías salieron de Cades y decir que salieron del desierto de Parán. Se da una lista de los nombres de los espías. Estos hombres son diferentes de los líderes nombrados. Probablemente los líderes mencionados antes eran ancianos mientras que aquí se nombran líderes reconocidos, pero más jóvenes. Los dos más importantes son Caleb, de la tribu de Judá, y Oseas (Josué) de Efraín. Representan entonces las dos tribus que llegarían a ser dominantes en la historia posterior. Moisés cambió el nombre de Oseas (Dios es salvación) por Josué (Jehová es salvación), aunque no necesariamente dice que esta fuera la ocasión cuando lo hizo. (Referencias anteriores a Josué, pueden reflejar anticipadamente el nombre por el cual se conoció mejor después.) Jesús es la traducción al griego del nombre Josué; por eso José es instruido a darle este nombre al hijo de María.

La misión de los espías

Moisés instruye a los espías que reconozcan la tierra. Deben pasar por el Néguev, una región semiárida en el sur entre Cades y Beerseba, y subir al monte, la parte central de lo que después llegó a ser el territorio de Judá y Efraín. Deben observar si la tierra es fértil o árida y si sus habitantes son fuertes o débiles.

Cumplen estas instrucciones. El desierto de Zin queda al sur de la tierra, un poco al noreste de Cades, mientras que Rejob hacia Lebohamat queda al norte. En vez de Lebohamat, RV traduce “la entrada de Hamat”. Hamat era una ciudad muy al norte, en el territorio de los sirios o arameos. La entrada de Hamat parece referirse a un punto en el valle largo que corre desde el norte hacia el sur entre las cordilleras del Líbano y el Antilíbano. La ciudad de Lebohamat, probablemente la que actualmente se llama Lebweh, está en este valle, cerca del nacimiento del río Orontes.

En la región de Hebrón, los espías encuentran varios de los descendientes de Anac. Los tres nombres mencionados probablemente indican clanes en vez de individuos. Como pasó a menudo en el mundo antiguo, estos clanes aparentemente se nombraron o por sus jefes o sus antepasados. Ver la mención de los mismos nombres. Según 13:33, los hijos de Anac eran una raza de gigantes. Hebrón era una ciudad antigua, edificada siete años antes de Zoán (o Tanis). Parece que Tanis fue edificada por los hicsos, jefes extranjeros en Egipto, c. 1700. Es probable que ellos también edificaron Hebrón porque dominaban la región de Canaán en aquella época. Pero además de gigantes y ciudades fuertes, los espías encuentran que la tierra lleva fruto en abundancia. En el arroyo de Escol (“racimo”), cortan una rama con un racimo de uvas tan grande que tiene que ser llevada con un palo entre dos hombres.

No vemos ninguna justificación por tales medidas. La distancia entre los lugares mencionados sería de unos 400 km. Los 40 días mencionados sería tiempo suficiente para que hombres fuertes hicieran un viaje de unos 800 a 1.000 km. Aun haciendo un reconocimiento de toda la tierra de Canaán, hay varias razones por el interés especial en la región de Hebrón. Abraham estaba viviendo cerca de Hebrón cuando recibió por primera vez la promesa de que sus descendientes heredarían la tierra. El único terreno que Abraham compró, la cueva de Macpela, quedaba cerca de Hebrón, y allí estaban sepultados Abraham y Sara, Isaac y Rebeca, y Jacob y Lea. Quizá más importante, en montar una invasión de la tierra desde el sur, Hebrón era la primera ciudad importante que los hijos de Israel iban a encontrar. No vemos ningún conflicto entonces entre el relato del reconocimiento de toda la tierra y el énfasis en la región de Hebrón. Aun si se basan en diferentes corrientes de tradición, no vemos ninguna razón de pensar en dos ocasiones cuando dos grupos distintos reconocieron diferentes partes de la tierra de Canaán.

El informe de los espías.

Al volver al pueblo, los 12 espías dan su informe. Afirman que de veras Canaán es una tierra buena, que fluye leche y miel, y muestran el fruto de la tierra. Así subrayan las promesas divinas de entregar a Israel una buena tierra. Pero tienen miedo de los pueblos fuertes, las ciudades fortificadas y los gigantes.

Nombran algunos de los pueblos que habitan la tierra. Los amalequitas eran nómadas que vagaban en diferentes grupos a través de la península siniática y el Néguev. Los israelitas ya se habían enfrentado a un grupo de ellos en la guerra y experimentan una derrota de las manos de los amalequitas y cananeos.

Los heteos levantan un problema porque la sede de su reino estaba en Asia Menor, en lo que hoy día es Turquía. Hasta ahora los arqueólogos no han encontrado evidencias de que los heteos vivieran en Canaán. Por eso, muchos eruditos creen que había una confusión en la transmisión del texto del AT entre los nombres de los heteos, los heveos (un pueblo dentro de Canaán), y los horeos (un pueblo que vivió en Seír o Edom) antes de su conquista por los edomitas. Quieren leer heveos en vez de heteos (y horeos en vez de heveos en los textos que mencionan los heveos). Como los nombres son semejantes, esta es una posibilidad. Es de notar que la LXX y el Pentateuco Samaritano leen “heveos” en este pasaje. Otros creen que los heteos de Asia Menor en realidad tenían algunos colonos o mercaderes en la región de Canaán, aunque hasta ahora no tenemos evidencias de eso. Otros sugieren que cuando el AT habla de los heteos se refiere a otro grupo y no los de Asia Menor.

Los jebuseos vivieron en la ciudad de Jebus y en el monte alrededor. Los amorreos se refiere a un pueblo muy extendido en la antigüedad a través de la media luna fértil. Los que vivieron en Canaán habitaron el monte de los dos lados del valle del Jordán. Los cananeos vivieron en la llanura marítima y en los valles. Eran relacionados por raza y cultura con los fenicios (los de Tiro y Sidón). Como llegaron a ser el grupo dominante entre los pueblos de Canaán, a menudo se refiere a todos los habitantes de la tierra como cananeos. Todos estos pueblos mencionados le causaron miedo a la mayoría de los espías.

Después de escuchar este informe, Caleb presenta el informe de la minoría de los espías. (No se menciona nada aquí de Josué.) Caleb admite que hay enemigos fuertes dentro de la tierra, pero anima al pueblo a confiar en Dios, quien ha prometido varias veces echar fuera a todos estos enemigos. Los israelitas ya han visto las grandes cosas que Jehová ha hecho en su favor y cómo derrotó a los egipcios. Por eso, el pueblo de Dios (entonces y ahora) debe saber que con la ayuda de Dios i ¡nosotros podremos más que ellosi !

Pero los otros espías responden con una vergonzosa falta de fe. No podremos subir contra aquel pueblo, porque es más fuerte que nosotros En desacreditar las promesas de Jehová, indirectamente le llaman mentiroso. Algunos interpretan la afirmación de que la tierra se traga a sus habitantes, como indicando que la tierra no produce suficiente para mantener a sus habitantes, pero esto sería una contradicción abierta, donde los espías afirman que es una tierra que fluye leche y miel y muestran su fruto.

Parece mejor entender como una referencia a las guerras entre los diferentes pueblos que habitan la tierra. No es una tierra segura porque hay guerra constante entre las diferentes ciudadesestados. Los pueblos que habitan la tierra son fuertes y experimentados en la guerra; los israelitas no lo son. El temor de los hijos de Israel de caer a espada, y la repetida exhortación de no temer. De todos modos, el informe de la mayoría de los espías es una difamación de la tierra y demuestra una falta de fe en las promesas de la protección divina. Los espías vuelven al problema de los gigantes. Tienen el “complejo de la langosta”: “No podemos hacer nada porque somos pequeños y débiles.”

Este complejo sigue molestando al pueblo de Dios todavía. En la evangelización del mundo hispanoparlante, nos enfrentamos con desafíos gigantescos. Hay religiones falsas, materialismo, indiferencia y apatía hacia las realidades espirituales, e ideologías políticas y económicas que compiten por la lealtad de los hombres. Y nosotros somos pequeños y débiles; pocos en número y con recursos limitados. Pero quizá nuestra limitación más importante es nuestra falta de fe. La verdadera fe no es un optimismo irrealista. Reconoce que hay problemas, pero los mira desde la perspectiva de Dios. Dios nunca ha negado la presencia de enemigos y desafíos reales; sólo nos anima a mirarle a él, y no a nuestras limitaciones. Nos anima a confiar en sus promesas y su poder en vez de en nosotros mismos. ¡Subamos y tomemos la tierra en posesión, pues nosotros, con la ayuda de Dios, podremos más que ellos!

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