La misión de los espías
Moisés instruye a los espías que reconozcan la tierra. Deben pasar por el Néguev, una región semiárida en el sur entre Cades y Beerseba, y subir al monte, la parte central de lo que después llegó a ser el territorio de Judá y Efraín. Deben observar si la tierra es fértil o árida y si sus habitantes son fuertes o débiles.
Cumplen estas instrucciones. El desierto de Zin queda al sur de la tierra, un poco al noreste de Cades, mientras que Rejob hacia Lebohamat queda al norte. En vez de Lebohamat, RV traduce “la entrada de Hamat”. Hamat era una ciudad muy al norte, en el territorio de los sirios o arameos. La entrada de Hamat parece referirse a un punto en el valle largo que corre desde el norte hacia el sur entre las cordilleras del Líbano y el Antilíbano. La ciudad de Lebohamat, probablemente la que actualmente se llama Lebweh, está en este valle, cerca del nacimiento del río Orontes.
En la región de Hebrón, los espías encuentran varios de los descendientes de Anac. Los tres nombres mencionados probablemente indican clanes en vez de individuos. Como pasó a menudo en el mundo antiguo, estos clanes aparentemente se nombraron o por sus jefes o sus antepasados. Ver la mención de los mismos nombres. Según 13:33, los hijos de Anac eran una raza de gigantes. Hebrón era una ciudad antigua, edificada siete años antes de Zoán (o Tanis). Parece que Tanis fue edificada por los hicsos, jefes extranjeros en Egipto, c. 1700. Es probable que ellos también edificaron Hebrón porque dominaban la región de Canaán en aquella época. Pero además de gigantes y ciudades fuertes, los espías encuentran que la tierra lleva fruto en abundancia. En el arroyo de Escol (“racimo”), cortan una rama con un racimo de uvas tan grande que tiene que ser llevada con un palo entre dos hombres.
No vemos ninguna justificación por tales medidas. La distancia entre los lugares mencionados sería de unos 400 km. Los 40 días mencionados sería tiempo suficiente para que hombres fuertes hicieran un viaje de unos 800 a 1.000 km. Aun haciendo un reconocimiento de toda la tierra de Canaán, hay varias razones por el interés especial en la región de Hebrón. Abraham estaba viviendo cerca de Hebrón cuando recibió por primera vez la promesa de que sus descendientes heredarían la tierra. El único terreno que Abraham compró, la cueva de Macpela, quedaba cerca de Hebrón, y allí estaban sepultados Abraham y Sara, Isaac y Rebeca, y Jacob y Lea. Quizá más importante, en montar una invasión de la tierra desde el sur, Hebrón era la primera ciudad importante que los hijos de Israel iban a encontrar. No vemos ningún conflicto entonces entre el relato del reconocimiento de toda la tierra y el énfasis en la región de Hebrón. Aun si se basan en diferentes corrientes de tradición, no vemos ninguna razón de pensar en dos ocasiones cuando dos grupos distintos reconocieron diferentes partes de la tierra de Canaán.
El informe de los espías.
Al volver al pueblo, los 12 espías dan su informe. Afirman que de veras Canaán es una tierra buena, que fluye leche y miel, y muestran el fruto de la tierra. Así subrayan las promesas divinas de entregar a Israel una buena tierra. Pero tienen miedo de los pueblos fuertes, las ciudades fortificadas y los gigantes.
Nombran algunos de los pueblos que habitan la tierra. Los amalequitas eran nómadas que vagaban en diferentes grupos a través de la península siniática y el Néguev. Los israelitas ya se habían enfrentado a un grupo de ellos en la guerra y experimentan una derrota de las manos de los amalequitas y cananeos.
Los heteos levantan un problema porque la sede de su reino estaba en Asia Menor, en lo que hoy día es Turquía. Hasta ahora los arqueólogos no han encontrado evidencias de que los heteos vivieran en Canaán. Por eso, muchos eruditos creen que había una confusión en la transmisión del texto del AT entre los nombres de los heteos, los heveos (un pueblo dentro de Canaán), y los horeos (un pueblo que vivió en Seír o Edom) antes de su conquista por los edomitas. Quieren leer heveos en vez de heteos (y horeos en vez de heveos en los textos que mencionan los heveos). Como los nombres son semejantes, esta es una posibilidad. Es de notar que la LXX y el Pentateuco Samaritano leen “heveos” en este pasaje. Otros creen que los heteos de Asia Menor en realidad tenían algunos colonos o mercaderes en la región de Canaán, aunque hasta ahora no tenemos evidencias de eso. Otros sugieren que cuando el AT habla de los heteos se refiere a otro grupo y no los de Asia Menor.
Los jebuseos vivieron en la ciudad de Jebus y en el monte alrededor. Los amorreos se refiere a un pueblo muy extendido en la antigüedad a través de la media luna fértil. Los que vivieron en Canaán habitaron el monte de los dos lados del valle del Jordán. Los cananeos vivieron en la llanura marítima y en los valles. Eran relacionados por raza y cultura con los fenicios (los de Tiro y Sidón). Como llegaron a ser el grupo dominante entre los pueblos de Canaán, a menudo se refiere a todos los habitantes de la tierra como cananeos. Todos estos pueblos mencionados le causaron miedo a la mayoría de los espías.
Después de escuchar este informe, Caleb presenta el informe de la minoría de los espías. (No se menciona nada aquí de Josué.) Caleb admite que hay enemigos fuertes dentro de la tierra, pero anima al pueblo a confiar en Dios, quien ha prometido varias veces echar fuera a todos estos enemigos. Los israelitas ya han visto las grandes cosas que Jehová ha hecho en su favor y cómo derrotó a los egipcios. Por eso, el pueblo de Dios (entonces y ahora) debe saber que con la ayuda de Dios i ¡nosotros podremos más que ellosi !
Pero los otros espías responden con una vergonzosa falta de fe. No podremos subir contra aquel pueblo, porque es más fuerte que nosotros En desacreditar las promesas de Jehová, indirectamente le llaman mentiroso. Algunos interpretan la afirmación de que la tierra se traga a sus habitantes, como indicando que la tierra no produce suficiente para mantener a sus habitantes, pero esto sería una contradicción abierta, donde los espías afirman que es una tierra que fluye leche y miel y muestran su fruto.
Parece mejor entender como una referencia a las guerras entre los diferentes pueblos que habitan la tierra. No es una tierra segura porque hay guerra constante entre las diferentes ciudadesestados. Los pueblos que habitan la tierra son fuertes y experimentados en la guerra; los israelitas no lo son. El temor de los hijos de Israel de caer a espada, y la repetida exhortación de no temer. De todos modos, el informe de la mayoría de los espías es una difamación de la tierra y demuestra una falta de fe en las promesas de la protección divina. Los espías vuelven al problema de los gigantes. Tienen el “complejo de la langosta”: “No podemos hacer nada porque somos pequeños y débiles.”
Este complejo sigue molestando al pueblo de Dios todavía. En la evangelización del mundo hispanoparlante, nos enfrentamos con desafíos gigantescos. Hay religiones falsas, materialismo, indiferencia y apatía hacia las realidades espirituales, e ideologías políticas y económicas que compiten por la lealtad de los hombres. Y nosotros somos pequeños y débiles; pocos en número y con recursos limitados. Pero quizá nuestra limitación más importante es nuestra falta de fe. La verdadera fe no es un optimismo irrealista. Reconoce que hay problemas, pero los mira desde la perspectiva de Dios. Dios nunca ha negado la presencia de enemigos y desafíos reales; sólo nos anima a mirarle a él, y no a nuestras limitaciones. Nos anima a confiar en sus promesas y su poder en vez de en nosotros mismos. ¡Subamos y tomemos la tierra en posesión, pues nosotros, con la ayuda de Dios, podremos más que ellos!
