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Oseas 7: Iniquidad y rebelión de Israel

La segunda parte de esta sección, los versículos 8 al 16, tratan de la política externa de Israel. Las figuras de la panadería continúan: Efraín es una sola masa con las naciones, envuelto entre ellas como una mezcla inseparable de aceite y harina. Efraín es un panecillo inútil y arruinado, quemado por un lado y crudo por el otro. Se usa el nombre Efraín para hacer énfasis en el estado reducido de Israel después de la intervención de Tiglatpileser. El rey y sus consejeros siguen con sus estrategias para recuperar la gloria de los días de Jeroboam II sin notar que ya han perdido casi todo su territorio y casi toda su fuerza. Mostrando un orgullo sin base, el rey Oseas y sus consejeros siguen la política de aliarse con una u otra nación para sacar ventaja. Sin embargo, siempre esta política los puso en un puesto inferior; aun Peka parece que fue el inferior en su alianza con Rezín de Siria porque siempre la Biblia nombra a Rezín primero. Israel va a varias naciones en busca de ayuda (a Siria, a Egipto y a Asiria), pero no a Dios (no se arrepiente), quien es el único capaz de ayudar a Israel en verdad.

El símil en este discurso divino cambia. La nación es como una paloma (versículo 11a), tonta e inestable, que vaga en su política. Entonces, Dios cazará a Israel. En el juicio serán castigados. Dios de nuevo levanta un lamento; él quiere salvar a su pueblo, pero Israel insiste en seguir el camino hacia la destrucción. En el versículo 14 el lamento muestra la razón por la que Dios no pudo redimirlos: …no claman a mí en sus corazones… Para el hebreo el concepto del corazón no significa «sinceridad» o «en verdad», sino que representa la voluntad y la inteligencia, lo que comprende y decide para dar dirección en la vida. Entonces Dios lamenta que Israel no perciba su situación, ni tiene la voluntad de cumplir el pacto. Al contrario, se revelan contra el Señor. Esta rebelión otra vez se describe en términos del baalismo. Sus oraciones no son aceptables porque son realmente gritos desde los lechos del culto de fertilidad. La campaña de Tiglatpileser destituyó la tierra, y la gente necesitaba pan (trigo) y vino. Para procurar la lluvia y garantizar una buena cosecha, «se cortaron» según los ritos mágicos del baalismo.

La última frase del versículo 14 debe leerse con el versículo 15. Se traduciría: «Siempre se rebelaban contra mí, pero yo (los) discipliné. Fortalecí sus brazos, pero contra mí siempre planeaban mal». A pesar de toda la disciplina y bendición que Dios le había dado, el pueblo de Israel insistió en determinar su propio curso, volviéndose a toda dirección menos hacia la única correcta. Así Israel abandonó su pacto con Dios, y su política externa era como un «arco engañoso». Todo parece fuerte y confiable, pero en el momento del combate la flecha no llega al blanco. Por causa de su política en contra de Asiria, los asirios destruirán a Israel mientras los egipcios, los supuestos aliados, se burlarán de Israel.

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