Por el tiempo en el que Israel comenzó a experimentar las consecuencias de su pecado, ya no estaba escuchando a los mensajeros de Dios. Al no querer escuchar la verdad de los profetas que hablaban tan claramente de sus pecados, Israel no quiso escuchar las advertencias de Dios acerca de lo que pronto le sucedería. Todos escuchamos y leemos selectivamente. Nos concentramos en lo que parece apoyar nuestro estilo de vida presente, y nos cerramos a todo lo que demande un reordenamiento radical de nuestras prioridades. Al hacer esto, tenemos la probabilidad de no escuchar las advertencias que más necesitamos. Escuche a las personas que piensan que su enfoque es totalmente equivocado. Lea artículos que presenten los puntos de vista que usted probablemente no adopte. Pregúntese: “¿Me está hablando Dios por medio de estos voceros y escritores? ¿Hay algo en que necesito cambiar?”
Ose 9:8 El profeta, atalaya[k] de Efraín,[l] está junto a mi Dios; lazos de cazador se le tienden en todos sus caminos, se le odia aun en la casa de su Dios.
Ose 9:9 Llegaron hasta lo más bajo en su corrupción, como en los días de Gabaa.[m] Él se acordará de su iniquidad y castigará su pecado.
Una pareja se había detenido a pasar la noche en Gabaa cuando una banda de pervertidos se reunió alrededor de la casa y le pidieron al hombre que saliera. En vez de eso, el viajero les dio a su mujer. La violaron y abusaron de ella durante toda la noche y luego la dejaron muerta en la puerta (Jdg_19:14-30). Ese acto terrible reveló lo bajo que había caído el pueblo. Gabaa fue destruida por su maldad (Jdg_20:8-48), pero Oseas dijo que la nación entera era ahora tan mala como aquella ciudad. Del mismo modo que la ciudad no pudo escapar del castigo, tampoco lo escaparía la nación.
Ridículo para los siervos de Dios
Después de una breve repetición de advertencia del juicio que vendrá, Oseas cambia de tema. Israel está tan inmerso en el pecado y tan hostil al Dios verdadero que los que hablan fielmente sus palabras son considerados como necios y locos (cf. 2 Rey. 9:11). Además, no solamente son gente ridicu lizada, sino que hay un complot activo en contra de ellos (cf. 1 Rey. 18:4; 19:10; Mat. 23:29-36). Como en los días de Gabaa (véase también 10:9) se refiere a una época obscura en la historia de Israel, y a la historia de la concubina del levita y su consecuencia (Jue. 10-21). El veredicto del escritor de Jueces fue: “En aquellos días no había rey en Israel, y cada uno hacía lo que le parecía recto ante sus propios ojos” (Jue. 21:25). Eso se aplicaría muy bien al tiempo de Oseas también. Y muchos de los males del mundo moderno pueden atribuirse a actitudes semejantes.
Religión sin pacto
En medio del reinado de Oseas cuando el pueblo ha olvidado el horror del año 732, el profeta predica una vez más. Sucede durante la fiesta de los Tabernáculos. Su mensaje es que han convertido la fiesta de los tabernáculos en una fiesta de fecundidad. En Israel esta celebración ha perdido toda conexión con el éxodo de Egipto y con la liberación que proveyó su Dios. La era y el lagar recibieron toda atención en esta fiesta de la cosecha. Como resultado, Israel adoró a Dios según las prácticas del baalismo. Por eso, el Señor rechazó completamente la celebración de esta fiesta cúltica. Una vez más Israel escuchó una maldición de futilidad en lugar de una bendición de fertilidad que esperaba oír del profeta.
Por última vez, Oseas vuelve a la metáfora de la prostituta para describir a Israel (v. 1b). Interrumpe la celebración del pueblo en un centro de culto (¿Betel?) con demandas para que cesen estos actos “paganos”. Adorar al Señor como si fuera Baal es quebrantar el pacto y cometer “prostitución espiritual”. No encontrarán gozo ni sostén en sus celebraciones. No porque les faltará la mies; sino porque irán al cautiverio (v. 3). La frase la tierra de Jehová (v. 3a) hace hincapié en que la tierra no pertenece a Israel y que definitivamente no pertenece a Baal, ¡es del Señor!
Sin embargo, Israel no lo reconoce y todavía trata de dirigir su propio destino. De nuevo, el rey forma un nuevo pacto con Egipto en otro esfuerzo para obtener la independencia, pero esta política también se frustrará. Israel experimentará cautiverio a manos de los asirios. Según el v. 6, si algunos huyen a Egipto para escapar de la guerra, su asilo será Menfis, el sitio de las grandes pirámides. Es decir, su único refugio será la tumba.
