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Salmo 95: Llamado a la adoración

Salmo 95:1 Venid, cantemos con gozo al SEÑOR, aclamemos con júbilo a la roca de nuestra salvación.

Salmo 95:2 Vengamos ante su presencia con acción de gracias; aclamémosle con salmos.

alabanza, todah: Gracias, acción de gracias, adoración, enaltecimiento. Esta palabra deriva del verbo yadah el cual significa «dar gracias o exaltar». La raíz de yadah es yad que quiere decir «mano». Por tanto, dar gracias o alabar a Dios es «levantar o extender las manos» en agradecimiento a él. Todah aparece más de 30 veces en el Antiguo Testamento, doce de ellas en los Salmos. Todah se traduce como «ofrendas de acción de gracias» en Jeremias 33:11.

Salmo 95:3 Porque Dios grande es el SEÑOR, y Rey grande sobre todos los dioses,

Salmo 95:4 en cuya mano están las profundidades de la tierra; suyas son también las cumbres de los montes.

Salmo 95:5 Suyo es el mar, pues El lo hizo, y sus manos formaron la tierra firme.

Salmo 95:6 Venid, adoremos y postrémonos; doblemos la rodilla ante el SEÑOR nuestro Hacedor.

Algo importante a la hora de entrar a la presencia de Dios es llegar humildemente con alabanzas.

Salmo 95:7 Porque El es nuestro Dios, y nosotros el pueblo de su prado y las ovejas de su mano. Si oís hoy su voz,

Salmo 95:8 no endurezcáis vuestro corazón como en Meriba, como en el día de Masah en el desierto,

Un corazón endurecido es tan inútil como un terrón de lodo endurecido o una rebanada de pan duro. Nada puede restaurarlo ni hacerlo útil. El salmista nos advierte que no endurezcamos nuestro corazón como lo hizo Israel en el desierto al continuar resistiéndose a la voluntad de Dios. Estaban tan convencidos de que Dios no podría liberarlos, que simplemente perdieron su fe en El. Cuando el corazón de alguien se endurece, esa persona está tan aferrada en sus caminos que no puede volver a Dios. Esto no sucede todo de una vez. Es el resultado de decidir pasar por alto la voluntad de Dios una y otra vez. Si usted resiste a Dios el tiempo suficiente, quizás El lo deseche como si fuera pan duro, inútil y sin valor. Meriba significa «disputas» y Masah significa «prueba». Esto se refiere al incidente de Refidim cuando los israelitas se quejaron a Moisés porque no tenían agua

Salmo 95:9 cuando vuestros padres me tentaron, me probaron, aunque habían visto mi obra.

Véase Exodo 17:7, donde «Massah» y «Meriba» significan «rencilla» y «tentaron».

Salmo 95:10 Por cuarenta años me repugnó aquella generación, y dije: Es un pueblo que se desvía en su corazón y no conocen mis caminos.

Salmo 95:11 Por tanto, juré en mi ira: Ciertamente no entrarán en mi reposo.

La grata consecuencia de estar en la presencia de Dios en alabanza es el reposo . El descontento, las quejas y la incredulidad destruyen ese reposo. ¿Qué nos impide obtener la bendición principal de Dios (entrar en su «reposo»)? Corazones malagradecidos, no adorar ni someterse a El, endurecer los corazones, probar a Dios debido a dudas obstinadas. En Hebreos 4:5-11, se nos alienta a que no endurezcamos nuestro corazón, sino que rechacemos el hechizo del pecado y de cualquier cosa que nos aparte de Dios.

Salmo didáctico y llamado a la adoración

Este Salmo, como el 50 y el 81, combina un lindo llamado a la adoración con una exhortación profética. Nos enseña que hay dos polos en la adoración: hemos de acercarnos a Dios y adorarlo con gozo, júbilo y canto; a la vez hemos de humillarnos, escuchar su voz y obedecerle. Así el culto incluye el canto y el mensaje profético, la música y la predicación de la palabra.

La fecha del Salmo no se conoce; se han sugerido fechas desde tiempos premonárquicos hasta posexílicos. Se cree que fue usado en las fiestas, especialmente en la de los Tabernáculos, pero seguramente se usaba también en cultos y en grupos más pequeños. Los judíos lo vieron como un salmo para los sábados.

Llamado a la adoración

Venid, acerquémonos, venid, tres imperativos que mandan entrar a la presencia de Dios para adorarle. Se puede imaginar una escena de adoradores acercándose al templo en una procesión, animándose unos a otros; después entran por la puerta del templo, o más tarde de la sinagoga; y en el versículo 3 podemos pensar que están a la entrada del lugar santo. Mientras tanto, un coro de adoradores canta los versículos 3-5.

Estos versículos 3-5 y 7 dan razones por adorar a Dios con tanto entusiasmo: porque es Rey grande, porque creó todo y es dueño de todo y porque es nuestro Dios y nos ha hecho su propio pueblo. Los cristianos debemos adorar a Dios con júbilo por las mismas razones. Aunque las damos por sentado, realmente son motivos de muchísimo gozo.

En los versículos 4 y 5 el salmista menciona detalles que resaltan la grandeza de Dios; aun los montes tan grandes, Dios los tiene en su mano; y el mar, que para los pueblos paganos era un poder formidable que a veces venció a sus dioses, también Dios lo hizo y está sujeto a él.

Que un Dios tan infinito tomara tanto interés personal en nosotros para hacernos su pueblo y cuidarnos como sus ovejas, realmente es asombroso. Debe siempre ser motivo de gozo, ánimo y adoración.

El versículo 6 indica un elemento importante en la adoración a Dios: el silencio, estar callado, humillarse. Esta actitud de humillación delante de Dios le invita a hacer su obra de renovación en la vida personal. Así, al final del versículo 7, habla de oír su voz. Es cuando nos humillamos delante de él que podemos escuchar su voz.

Admonición al pueblo

Algunos llaman a esta parte un “sermón litúrgico” o “predicación profética”. De los versículos 8-11 es Dios mismo quien habla. El pueblo que ha estado adorando a Dios con gran gozo, es exhortado a recordar por qué el pueblo se apartó de Dios en el pasado y así perdió años de descanso que Dios tenía en mente para ellos.

Meriba y Masá se mencionan juntas en Exodo 17:7. ¿Cuál fue la causa de su desvío allí? Se quejaron y dudaron de que Dios podría proveer para sus necesidades. Realmente dudaron de la presencia de Dios en aquella situación. El resultado fue cuarenta años en que Dios estaba disgustado con ellos. Los creyentes hoy hemos de preguntar qué falla semejante nos acecha a nosotros. ¿No será la falta de seguir adelante en fe cuando Dios nos pide algo? ¿No será dudar de su presencia en esta u otra situación que nos parece difícil?

El salmista exhorta a que este pueblo ahora no pierda su reposo, como lo perdieron sus padres. El autor de Hebreos usa este pasaje de hablar de nuestro descanso con Dios en su obra de redención.

El compañerismo en la adoración Exodo 95:6

¡Venid, adoremos y postrémonos!

Arrodillémonos delante de Jehová, nuestro Hacedor!

1. Compañerismo en el culto
2. Compañerismo en la oración
3. Compañerismo en la conversación
4. Compañerismo en el servicio
5. Compañerismo en el consejo
6. Compañerismo en el sufrimiento
7. Compañerismo en la alabanza

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