Salmo 95:11 Por tanto, juré en mi ira: Ciertamente no entrarán en mi reposo.
La grata consecuencia de estar en la presencia de Dios en alabanza es el reposo . El descontento, las quejas y la incredulidad destruyen ese reposo. ¿Qué nos impide obtener la bendición principal de Dios (entrar en su «reposo»)? Corazones malagradecidos, no adorar ni someterse a El, endurecer los corazones, probar a Dios debido a dudas obstinadas. En Hebreos 4:5-11, se nos alienta a que no endurezcamos nuestro corazón, sino que rechacemos el hechizo del pecado y de cualquier cosa que nos aparte de Dios.
Salmo didáctico y llamado a la adoración
Este Salmo, como el 50 y el 81, combina un lindo llamado a la adoración con una exhortación profética. Nos enseña que hay dos polos en la adoración: hemos de acercarnos a Dios y adorarlo con gozo, júbilo y canto; a la vez hemos de humillarnos, escuchar su voz y obedecerle. Así el culto incluye el canto y el mensaje profético, la música y la predicación de la palabra.
La fecha del Salmo no se conoce; se han sugerido fechas desde tiempos premonárquicos hasta posexílicos. Se cree que fue usado en las fiestas, especialmente en la de los Tabernáculos, pero seguramente se usaba también en cultos y en grupos más pequeños. Los judíos lo vieron como un salmo para los sábados.
Llamado a la adoración
Venid, acerquémonos, venid, tres imperativos que mandan entrar a la presencia de Dios para adorarle. Se puede imaginar una escena de adoradores acercándose al templo en una procesión, animándose unos a otros; después entran por la puerta del templo, o más tarde de la sinagoga; y en el versículo 3 podemos pensar que están a la entrada del lugar santo. Mientras tanto, un coro de adoradores canta los versículos 3-5.
Estos versículos 3-5 y 7 dan razones por adorar a Dios con tanto entusiasmo: porque es Rey grande, porque creó todo y es dueño de todo y porque es nuestro Dios y nos ha hecho su propio pueblo. Los cristianos debemos adorar a Dios con júbilo por las mismas razones. Aunque las damos por sentado, realmente son motivos de muchísimo gozo.
En los versículos 4 y 5 el salmista menciona detalles que resaltan la grandeza de Dios; aun los montes tan grandes, Dios los tiene en su mano; y el mar, que para los pueblos paganos era un poder formidable que a veces venció a sus dioses, también Dios lo hizo y está sujeto a él.
Que un Dios tan infinito tomara tanto interés personal en nosotros para hacernos su pueblo y cuidarnos como sus ovejas, realmente es asombroso. Debe siempre ser motivo de gozo, ánimo y adoración.
El versículo 6 indica un elemento importante en la adoración a Dios: el silencio, estar callado, humillarse. Esta actitud de humillación delante de Dios le invita a hacer su obra de renovación en la vida personal. Así, al final del versículo 7, habla de oír su voz. Es cuando nos humillamos delante de él que podemos escuchar su voz.
