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Salmo 94: Queja contra los impíos

Una Publicación escrita por uno de esos ángeles que se encuentran por doquier que nos prestan sus alas cuando se nos olvida cómo volar. Conviértete en uno de ellos y compártela. Será de Bendición para ti y para el que la reciba.

Salmo 94:1 Oh SEÑOR, Dios de las venganzas, oh Dios de las venganzas, ¡resplandece!

En esta petición de ayuda, el pueblo como nación eleva su voz en versículos 1-15, mientras en versículos 16-23 lo hace el alma individual

Salmo 94:2 Levántate, Juez de la tierra; da su merecido a los soberbios.

Salmo 94:3 ¿Hasta cuándo los impíos, SEÑOR, hasta cuándo los impíos se regocijarán?

Salmo 94:4 Charlan, hablan con arrogancia; todos los que hacen iniquidad se vanaglorían.

Salmo 94:5 Aplastan a tu pueblo, SEÑOR, y afligen a tu heredad.

Salmo 94:6 Matan a la viuda y al extranjero, y asesinan a los huérfanos.

Salmo 94:7 Y dicen: El SEÑOR no lo ve, ni hace caso el Dios de Jacob.

Salmo 94:8 Haced caso, torpes del pueblo; necios, ¿cuándo entenderéis?

Salmo 94:9 El que hizo el oído, ¿no oye? El que dio forma al ojo, ¿no ve?

Salmo 94:10 ¿No reprenderá el que castiga a las naciones, el que enseña conocimiento al hombre?

Salmo 94:11 El SEÑOR conoce los pensamientos del hombre, sabe que son sólo un soplo.

Salmo 94:12 Bienaventurado el hombre a quien corriges, SEÑOR, y lo instruyes en tu ley;

A veces, Dios debe castigarnos para ayudarnos. Esto es similar al padre amoroso que disciplina a su hijo. El castigo no es muy agradable para el niño, pero es esencial para enseñarle la diferencia entre el bien y el mal. La Biblia dice que «ninguna disciplina al presente parecer ser causa de gozo, sino de tristeza; pero después da fruto apacible de justicia a los que en ella han sido ejercitados». Cuando sienta la mano de corrección de Dios, acéptela como una prueba de su amor. Tome conciencia de que Dios lo impulsa a seguir sus sendas a pesar de su obstinación por andar en sus propios caminos.

Salmo 94:13 para darle descanso en los días de aflicción, hasta que se cave una fosa para el impío.

Justicia en el libro de los Salmos

La justicia es el tema principal en el libro de los Salmos. Los salmistas alaban a Dios porque es justo, claman a El para que intervenga e imparta justicia donde haya opresión y maldad, condenan al malvado que confía en su riqueza, exaltan al recto que es justo con sus vecinos. La justicia en los Salmos es algo más que simple sinceridad. Es intervención activa para el bien de los desvalidos, sobre todo los pobres. Los salmistas no desean exclusivamente que se le dé al pobre lo que necesita, sino claman a Dios para que destruya a las naciones que trastornan la justicia y oprimen al pueblo de Dios. Aquí tenemos algunos ejemplos de salmos que hablan acerca de la justicia. Cuando los lea, pregúntese: «¿Quién es mi vecino?» Mi estilo de vida (trabajo, pasatiempos, hábitos de compras, ofrenda), ¿ayuda o hiere a la gente que tiene menos que yo? ¿Qué puedo hacer esta semana para ayudar a un necesitado?»

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Pastor Lionel

Evangelista. Autor de Vida de Jesús un Evangelio Armonizado; Sancocho Cristiano Vols.: I-IV y Bendiciones Cristianas Vols.: I y II. Libre entre los hombres, esclavo y siervo de Nuestro Señor Jesucristo

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