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Oseas 9 El castigo de Efraím, la cautividad de Israel está a la vista

Ose 9:15 «Toda la maldad de ellos se manifestó en Gilgal;[o] allí, pues, les tomé aversión. Por la perversidad de sus obras los echaré de mi Casa. Ya no los amaré más; todos sus príncipes son desleales.

En Gilgal comenzó tanto el fracaso religioso como el político. Aquí cambiaron a Dios por ídolos y reyes. Saúl, el primer rey de la nación unificada, fue coronado en Gilgal (2Sa_11:15). Pero ya para el tiempo de Oseas, la adoración a Baal había florecido allí (2Sa_4:15, 2Sa_12:11).

Ose 9:16 Efraín fue herido, su raíz está seca, no dará más fruto. Aunque engendren, yo haré morir el precioso fruto de su vientre».

Ose 9:17 Mi Dios los desechará porque ellos no lo oyeron, y andarán errantes entre las naciones.[p]

Más lecciones de la historia: las raíces del pecado de Israel

Oseas describe a Israel en su primer período como nación, en el desierto, es decir, durante su peregrinar entre el paso del mar Rojo y su entrada a la tierra prometida de Canaán. Dios se deleitó con ellos, como se deleitaría uno al encontrar las primeras uvas e higos de la estación. Pero muy pronto gruñeron y se quejaron contra él. Un incidente apropia do que Oseas escoge como un ejemplo particularmente malo, pero típico de su conducta, es su inmoralidad en Baal de Peor, donde muchos del pueblo se complacieron en conducta inmoral con mu jeres moabitas y ofrecieron sacrificios a Baal (Núm. 25:1-5). Se consagraron a la vergüenza significa que se consagraron a Baal, pues a menudo la palabra vergüenza se usa como un substituto del nombre de ese dios.

La gloria de Efraín significa aquí principalmente los numerosos hijos prometidos por Dios a Abraham. Ahora no habrá nacimiento, ni siquiera embarazo, no, y ni siquiera concepción. Y aun, si nacieren niños, morirán. Esto no significa, por supuesto, que no habrá absolutamente ningún nacimiento; es una manera poética y poderosa de decir que la nación no crecerá. La segunda mención de la muerte de los hijos de Efraín es un cuadro escalofriante: trayendo a sus propios hijos al verdugo. Entre estas dos referencias está la verdadera causa: Dios se ha apartado de ellos (ver sobre 5:15), y no puede haber bendición donde él no esté presente. El v. 14 es una variación del mismo tema, expresada como una oración condenatoria del profeta.

El v. 15 se vuelve a otro ejemplo geográfico e histórico del pecado de Israel. Gilgal fue el lugar donde Israel cruzó el Jordán en la tierra de Canaán y se consagraron de nuevo a Jehovah circuncidándose (Jos. 4:19-5:9). Samuel lo visitaba regularmente como juez (1 Sam. 7:16), y allí Saúl fue confirmado como rey de Israel (1 Sam. 11:14, 15). Allí David fue recibido después de sobrevivir la rebelión de Absalón (2 Sam. 19:15). Pero en los tiempos de Amós y de Oseas Gilgal se había convertido en un centro de religión corrupta (4:15; Amós 4:4; 5:5). Esta es probablemente la razón por la que Dios les tomó aversión (cf. Isa. 1:10-17; Amós 5:21-24). Sabemos también que su religión falsa estaba aparejada con la injusticia y la opresión. Aquí se sugieren varios temas típicos: no los amaré más (cf. 1:6); no dará más fruto (cf. 2:3, 9-12; 9:2); yo mataré ese tesoro de sus vientres (cf. vv. 12, 13; 2:4; 4:6). El capítulo termina con otro comentario del profeta, volviendo a recalcar una vez más declaraciones anteriores.

Esta sección aclara los resultados de romper el pacto. Todas las palabras son las de Dios excepto dos interjecciones del profeta, los vv. 14 (la RVA incluye el v. 13 con el 14) y 17. Porque Israel rompió el pacto por su adoración según el baalismo, ahora Dios anuncia las consecuencias del rompimiento en términos de fertilidad. Al principio Israel tenía una fecundidad sorprendente: era como uvas en el desierto o como higos que produjo una higuera antes de su tiempo. Tenía esta fecundidad en relación con el Señor. Pero, cuando todavía el pueblo estaba al lado oriental del río Jordán, rumbo a la tierra prometida, los israelitas, según Números 25, adoraron en Sitim al Baal de Peor en ritos de fertilidad con mujeres moabitas y madianitas. Usando estos ritos se consagraron a la vergüenza (v. 10e; boshet H1322), un título despectivo para Baal (ver nota en la RVA). Considerando que un pueblo toma el carácter de aquel a quien adora, entonces Israel llegó a ser una cosa detestable o “abominable” (v. 10e; shiqqutz H8251), palabra que se refiere a ídolos varias veces en el AT (ver. Deu_29:16; 2Ki_23:13, 2Ki_23:24; Jer_7:30). Para el Señor, entonces, Israel es igual a su “amante” Baal: falso, vacío y sin valor. Así al entrar en la tierra prometida, por motivo de su infidelidad espiritual y matrimonial, Israel ya había quebrantado el pacto.

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