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Salmo 129: Las tribulaciones de Israel

Sal 129:1 Cántico de ascenso gradual. Muchas veces me han perseguido desde mi juventud, –diga ahora Israel–

Juventud : Esto es, desde sus comienzos como pueblo en la historia.

Sal 129:2 muchas veces me han perseguido desde mi juventud, pero no han prevalecido contra mí.

Desde sus primeros tiempos, al pueblo de Israel lo persiguieron, pero nunca lo destruyeron por completo. Pasa lo mismo con la Iglesia. Los cristianos han enfrentado momentos de persecución severa, sin embargo la Iglesia nunca ha sido destruida. Como dijo Jesús a Pedro: «Sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella». Cuando se enfrente a la persecución y a la discriminación, cobre ánimo: la Iglesia nunca será destruida.

Sal 129:3 Sobre mis espaldas araron los aradores; alargaron sus surcos.

El versículo predice el castigo injusto de Jesús antes de su muerte. Soportó los horribles azotes del látigo de sus atormentadores, que laceraron su espalda

Sal 129:4 El SEÑOR es justo; ha cortado las coyundas de los impíos.

Sal 129:5 Sean avergonzados y vueltos atrás todos los que odian a Sion.

Sal 129:6 Sean como hierba en los techos, que se seca antes de crecer.

Esto es, hierba que ha brotado en los techos de las casas donde se acumula el polvo para después secarse con el calor del sol.

Sal 129:7 Con la cual el segador no llena su mano, ni el recogedor de gavillas sus brazos.

Sal 129:8 Y no digan los que pasan: La bendición del SEÑOR sea sobre vosotros; os bendecimos en el nombre del SEÑOR.

Suplica colectiva. Oración de confianza al dios libertador

El tema y estructura de este canto gradual es semejante al Salmo 124. No es fácil definir su género porque la primera parte es un salmo de confianza y acción de gracias por victorias en el pasado, y la segunda estrofa reclama victoria sobre los enemigos.

Entre los 15 cantos de ascenso gradual se destacan varios temas. El Salmo 128 da un cuadro de prosperidad, pero el 129 muestra que también el pueblo de Dios sufre. Desde el principio, el pueblo de Dios sufrió oposición, pues vivimos en un mundo caído donde hay conflicto contra Dios. El NT lo explica más. Lo que destaca este Salmo es que la obra de Dios defendiendo a su pueblo y liberándolo hace resaltar su poder y su fidelidad.

Sufrimiento y liberación

El salmista recuerda los sufrimientos de Israel desde los días de su opresión en Egipto. La misma palabra na?ar (juventud) se usa en Oseas 2:15 y 11:1 para hablar de Israel en Egipto. A través de toda su historia el pueblo de Dios ha tenido que confrontar oposición y sufrimiento. Pero un resumen de esta historia hace al salmista alabar a Dios.

El versículo 2 es una nota de victoria, no han prevalecido. “No pudieron contra mí”. El versículo 4 amplía esta nota de victoria. Jehová es justo, es fiel a su pacto con su pueblo. La metáfora, cortó las cuerdas… puede tener doble significado. Por un lado señala que Dios liberó a los oprimidos, como el buey es librado cuando se cortan las cuerdas del arado. También señala que Dios cortó el poder de los angustiadores.

La figura de “arar sobre las espaldas” indica sufrimiento horrible. Isaías usa una figura semejante en 1:6 y en 50:6 la misma figura describe el sufrimiento del Siervo de Jehová, lo que nos hace recordar cuánto el Mesías sufrió por nosotros.

Las opresiones hicieron daño físico a los israelitas, pues los golpes de los capataces hicieron surcos en sus espaldas. Pero nunca acabaron con el pueblo de Dios, porque Dios es justo y fiel. Su pueblo ha sobrevivido a través de más de 30 siglos. Una vez preguntaron a Martín Lutero cómo se puede comprobar que la Biblia es la Palabra de Dios. Su respuesta fue: “los judíos”.

Dios defiende a su pueblo

Esta estrofa es una oración de confianza en la acción justa de Dios. La forma imprecatoria provoca interrogantes. Hemos de tomar en cuenta que el salmista no toma venganza sino pide que Dios haga justicia. El lenguaje nos sirve bien en la batalla contra las fuerzas malignas; podemos pedir su derrota. La gran respuesta, y la única, a esta oposición es la oración.

Los impíos en el versículo 4 y los que aborrecen a Sion en el versículo 5 hacen un eslabón entre las dos estrofas. Los verbos de los versículos 5 y 6, sean… sean, pueden ser traducidos como subjuntivos, como en RVA, o como indicativos, “serán”. Es claro que el pueblo está orando, intercediendo, por la derrota de los enemigos y por la victoria de su ciudad. Lo que Dios ha hecho en el pasado les da confianza para el futuro.

El salmista usa figuras dinámicas. La hierba que crece en las pequeñas roturas de los techos, se seca en seguida; así son los que se oponen a Dios, los que no beben de la fuente de agua viva.

El versículo 7 sigue explicando lo inútil de aquella vida en enemistad contra Dios; no da fruto, es estéril. Y, según el versículo 8, tales personas no pueden bendecir a nadie. Dios quiere que sus hijos se bendigan unos a otros y oren unos por otros, pero los impíos no pueden gozar de este gran privilegio.

La última frase, os bendecimos… podría ser parte de la oración anterior; pero es mejor verla como una bendición de los que están cantando el Salmo. Los enemigos de Dios no os pueden bendecir, pero nosotros os bendecimos en el nombre de Jehová.

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