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Salmo 20: Oración pidiendo la victoria

Salmo 20:1  Oración pidiendo la victoria[a] Al músico principal. Salmo de David Jehová te escuche en el día de conflicto; el nombre del Dios de Jacob te defienda.

Conflicto : Este salmo puede que haya sido una típica oración congregacional, la cual se recitaba en ocasión de los sacrificios que se ofrecían antes del comienzo de una batalla.

Dios de Jacob te defienda : Se refiere al hecho de que Dios liberó a Jacob tres veces en momentos de tribulación

Salmo 20:2  Te envíe ayuda desde el santuario  y desde Sión te sostenga. [b]  

Salmo 20:3  Traiga a la memoria todas tus ofrendas y acepte tu holocausto.  Selah

Salmo 20:4  Te dé conforme al deseo de tu corazón  y cumpla todos tus planes.

Salmo 20:5  Nosotros nos alegraremos en tu salvación y alzaremos bandera en el nombre de nuestro Dios. Conceda Jehová todas tus peticiones.

Salmo 20:6  Ahora conozco que Jehová salva a su ungido;[c] lo atenderá desde sus santos cielos con la potencia salvadora de su diestra.

Ahora conozco : Una declaración de que la oración ha sido escuchada.

Desde que existen los ejércitos y las armas, las naciones han alardeado de su poder, pero ese poder no dura. A lo largo de la historia, los imperios y los reinos han alcanzado gran poder que después se les ha desvanecido en el polvo. Sin embargo, David sabía que el verdadero poder de su nación no estaba en su armamento sino en la adoración. No estaba en su capacidad de fuego, sino en el poder de Dios. Debido a que únicamente Dios puede preservar a una nación o a un individuo, asegúrese de que su confianza esté en Dios, quien da la victoria eterna. ¿En quién confía usted?

Salmo 20:7  Estos confían en carros, y aquellos en caballos; mas nosotros del nombre de Jehová, nuestro Dios, haremos memoria.

Las naciones desarrolladas usaban carros y caballos en las acciones de guerra, mientras los israelitas disponían de un arsenal mucho más primitivo; de ahí que confiaran sólo en Dios para obtener la victoria. Más tarde, Salomón adquirió cierto número de carros y caballos, contrariando la Ley.

Salmo 20:8  Ellos flaquean y caen, mas nosotros nos levantamos y resistimos a pie firme.[d]

Salmo 20:9  Salva, Jehová; que el Rey nos oiga en el día que lo invoquemos.

O como lo traduce la versión de la Septuaginta griega: «Oh Jehová, salva al rey, escúchanos cuando te invocamos»

Salmo real. Intercesión por el Rey

Es muy probable que el título de David (ledavid) aquí indique que el Salmo fue escrito para David. Muchos creen que fue una oración para usar antes de ir a una batalla. Bien puede servir para tales ocasiones, pero el pueblo de Israel siempre estaba en peligro de los enemigos alrededor. Asimismo, el cristiano siempre confronta la oposición del diablo y las fuerzas malignas.

Invocación por el Rey

Este Salmo nos muestra que podemos orar a Dios en tiempo de problemas, y no hay problema que pueda impedir que él oiga. Se ve que el pueblo y su líder, el rey, estaban unidos en su dependencia de Dios. Asimismo en el pueblo de Dios que es la iglesia, es importante la intercesión de todos por sus líderes; todo creyente puede estar seguro de que Dios toma en serio su oración.

La frase El nombre del Dios… contiene mucho sentido. El nombre significa lo que Dios es. La mención de Jacob conlleva toda una historia de cómo Dios mostró su misericordia a aquel patriarca. El pueblo siempre puede esperar ataques del enemigo, pero es Dios quien le defiende.

Te envíe ayuda. El salmista está seguro de que Dios enviará ayuda. Varios detalles, como éste, iban a ver un cumplimiento exacto en Jesús; en este caso cuando oró en el huerto, Dios envió un ángel para ayudarle. Desde su santuario y desde Sion no son completamente sinónimos, pues su santuario aquí se refiere a su santuario en los cielos; Sion se refiere a su centro de adoración en la tierra en Jerusalén. También hoy Dios envía ayuda de las dos maneras, directamente del cielo y también desde su iglesia.

No eran solamente los sacerdotes y el pueblo quienes adoraban a Dios, también el rey adoraba a Dios, ofrecía sacrificio y confiaba en Dios. La profundidad de adoración y compromiso de los líderes siempre ha sido clave en la obra de Dios.

Te dé conforme a tu corazón se puede orar si el líder tiene “corazón conforme al corazón de Dios”, como se dice de David. El v. 5 indica que todo el pueblo está unido con el rey. Esta confianza y esperanza en Dios les da gozo; la salvación siempre es motivo de gozo. “Si el gozo fuera más común entre el pueblo del Señor, Dios sería más glorificado entre la gente” (Spurgeon).

Declaración de confianza

Sobre la frase ahora reconozco, algunos proponen que hubo un oráculo de Dios al sacerdote o a un profeta asegurando que Dios iba a dar la victoria. Sin embargo, no es necesario postular algo ritual, pues cuando la congregación ora unida en su adoración al Señor, Dios, de varias maneras, da seguridad de haber oído y da la seguridad de la respuesta. Además, en el mismo proceso de adoración e intercesión Dios hace crecer la fe de los que oran.

La intercesión conforme a la voluntad de Dios y la fe manifiesta en su pueblo que le adora da a Dios la libertad de responder con la fuerza liberadora… o, lit., “con hechos poderosos de salvación”. La Biblia indica que, en su plan, Dios a menudo espera la intercesión de su pueblo, antes de actuar con poder.

El versículo 7 indica un contraste entre confiar en la fuerza humana y el confiar en el poder de Dios. No impide la actividad humana, pero es cuestión del objeto final de la confianza de uno. Los vecinos de Israel tenían caballos y carros que les dieron pánico a los israelitas. Pero vez tras vez Dios les dio victorias contra fuerzas y tecnologías militares mucho mayores. El que depende de la fuerza humana recibe to que los hombres pueden lograr; el que depende de Dios recibe to que Dios puede hacer. El v. 8 habla del resultado.

Oración final

Todo el Salmo se resume en esta oración final. Aquí el Rey es Dios. Cuando clamamos a Dios pidiendo ayuda, podemos esperar que nos oiga y nos conteste porque le hemos reconocido a él como nuestro Rey y no hemos confiado en la fuerza humana (Hirsch).

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