Lamento por los sufrimientos
Aun bajo el castigo de Dios, el salmista recuerda la misericordia de Dios. Furor e ira también se usan en 6:1. Flechas y mano son metáforas para describir la gravedad de la enfermedad física. No hay parte sana… se usa en Isaías 6:1. El salmista reconoce que sufre a causa de su pecado. La Biblia enseña que Dios castiga al que ama. La enfermedad puede ser por causa de pecado, pero igualmente clara es la enseñanza que no es siempre por esta causa.
El versículo 3 muestra cómo su enfermedad afecta su cuerpo y su espíritu. Para el creyente que ha conocido la comunión con Dios, la culpa de pecado no confesado es una carga pesada. Aquí, su enfermedad hizo entender al salmista la gravedad de su pecado.
Mi locura indica que su pecado y su enfermedad afectan su estado emocional. También está pensando en lo insensato de su pecado. Desobedecer a Dios siempre es una locura.
Por el fuerte dolor y la tristeza está encorvado y no puede pensar en otra cosa. Espaldas habla de los músculos de su espalda o ijares. Siente un ardor que empieza allí y se extiende por todo su cuerpo. Está tan debilitado que no puede cumplir su trabajo.
La soledad aumenta el dolor
Esta estrofa incluye varios temas. Al principio el salmista está abriendo su corazón. Al abrirse el corazón y ser franco con Dios es donde empieza su sanidad. Pero todavía le cuesta pensar claramente.
Cuando uno sufre, el apoyo de amigos y familiares es de suma importancia. Pero el salmista encuentra que la misma enfermedad ha alejado a todos sus amigos y familia, así su dolor es más insoportable. Este Salmo debe recordar al creyente cuan valioso es su apoyo a un hermano que sufre.
Para hacer peor el sufrimiento, los enemigos se aprovechan para atacarle y burlarse de él. El diablo sabe aprovechar la situación cuando un creyente está en tal situación, y más si es un líder de la iglesia.
En los versículos 13 y 14 el salmista queda callado aun ante los ataques de los enemigos. Una razón puede ser que la injusticia de ellos no le dejaran hablar. Pero probablemente la razón principal es que se humilla delante de Dios. El versículo 15 apoya esto, pues el salmista anhela volver a la comunión con Dios que conocía antes.
Penitencia y esperanza
Cada uno de los versículos 15, 16, 17 y 18 empieza en el heb. con la palabra “porque”. Se nota el proceso: se había quedado callado en el versículo 14. porque espera a Dios; y esto es porque reconoce que los enemigos están aprovechando de su situación; y porque su vida está estancada, va de mal en peor; por eso confiesa su iniquidad, está verdaderamente arrepentido.
Aun después de haber confesado, en el versículo 19, el salmista ve que sus enemigos siguen aprovechándose de su “mal testimonio”. Y en el versículo 20 se oponen porque él quiere seguir al Señor.
