La conclusión, es otro clamor por el socorro de Dios, semejante a varios salmos.
Este Salmo es una oración en tiempo de enfermedad. Posiblemente pocos sufran todas esta cosas a la vez, pero la oración del salmista expresa lo que quiere decir a Dios. Se destaca que el salmista es un creyente (Dios mío), reconoce a Dios como su Señor y su salvación.
Recuerdo del pecado de David
1. Rico, pero no satisfecho
2. Ocioso, pero infeliz
3. Escondido, pero descubierto
4. Esperando, pero sorprendido
5. Necesitado, pero salvado
6. Juzgado, pero culpable
7. Condenado, pero rescatado.
El arrepentimiento y el perdón
Tenemos necesidad de volver a Dios y confesar nuestro pecado y maldad que Dios nos revela. En él hay misericordia y perdón para el creyente arrepentido.
1. Recordemos a Sansón, quien solitario en la presencia de Dios, reconoció que el Espíritu de Dios le había dejado
2. Recordemos a David, quien después de sufrir la experiencia de 2 Samuel 11, fue visitado por el profeta Natán, que le señaló su pecado y remedio
3. Recordemos a Elías, que en un momento de desaliento buscaba la muerte
4. Recordemos a Isaías, cuando examinándose interiormente, se dio cuenta de su pecado y lo confesó
5. Recordemos a Jonás, después de su desobediencia, orando dentro de su horrible prisión, en el seno del gran pez. Recordemos a los discípulos durante la Cena, cuando el Señor les dijo: “uno de vosotros me ha de entregar”, y las preguntas inquisidoras de todos
7. Recordemos a Pedro, después de su negación del Señor, y su profunda tristeza expresada con abundantes lágrimas
8. Recordemos a Tomás, embargado por la duda y las ausencias, exclamar delante del Señor: “¡Señor mío, y Dios mío!”
