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Salmo 89: Dios es rey soberano

Salmo 89:26 El clamará a mí: Mi Padre eres tú, mi Dios y la roca de mi salvación.

Mi padre : Fueron palabras que siempre estuvieron en labios de Jesús

Salmo 89:27 Yo también lo haré mi primogénito, el más excelso de los reyes de la tierra.

Este versículo se aplica a Cristo, quien fue el primogénito de entre los muertos gracias a la resurrección

Salmo 89:28 Para siempre conservaré mi misericordia hacia él, y mi pacto le será confirmado.

Salmo 89:29 Así estableceré su descendencia para siempre, y su trono como los días de los cielos.

Salmo 89:30 Si sus hijos abandonan mi ley y no andan en mis juicios,

Salmo 89:31 si violan mis estatutos y no guardan mis mandamientos,

Salmo 89:32 entonces castigaré con vara su transgresión, y con azotes su iniquidad.

Salmo 89:33 Pero no quitaré de él mi misericordia, ni obraré falsamente en mi fidelidad.

Salmo 89:34 No quebrantaré mi pacto, ni cambiaré la palabra de mis labios.

A la luz de la continua desobediencia de Israel en toda la historia, esta es una promesa sorprendente. Dios prometió que los descendientes de David siempre se sentarían en el trono, pero si el pueblo desobedecía, recibiría el castigo. Y aun así, con su desobediencia y castigo, Dios nunca dejaría de cumplir sus promesas. Israel sí desobedeció, el mal corrió con desenfreno, la nación se dividió, vino el exilio. Pero a pesar de todo, un remanente del pueblo de Dios permaneció fiel. Siglos después llegó el Mesías, el Rey eterno del linaje de David, tal y como Dios lo prometió. Todo lo que Dios promete, lo cumple. No se retractará de ninguna de las palabras que dice. También nosotros podemos confiar en que Dios nos salvará porque El lo prometió. Dios es completamente confiable.

Salmo 89:35 Una vez he jurado por mi santidad; no mentiré a David.

Salmo 89:36 Su descendencia será para siempre, y su trono como el sol delante de mí.

Salmo 89:37 Será establecido para siempre como la luna, fiel testigo en el cielo. (Selah)

Salmo 89:38 Pero tú lo has rechazado y desechado, contra tu ungido te has enfurecido.

Desechaste : El poeta israelita evidencia su perplejidad por las circunstancias que atravesaba la dinastía davídica

Salmo 89:39 Has despreciado el pacto de tu siervo; has profanado su corona echándola por tierra.

Salmo 89:40 Has derribado todos sus muros; has convertido en ruinas sus fortalezas.

Salmo 89:41 Todos los que pasan por el camino lo saquean; ha venido a ser una afrenta para sus vecinos.

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