El relato de la muerte de Saúl y de sus hijos por el Cronista pone de relieve varias cosas. En primer lugar, el escritor posexílico agrega algunos datos no incluidos en su pasaje paralelo en 1 Samuel 31. El Cronista relata que la cabeza de Saúl fue puesta en exhibición en el templo de Dagón. Además, se añade que los israelitas fueron y recogieron los cadáveres de Saúl y sus hijos para luego enterrar los restos (huesos) debajo de la encina en Jabes. El escritor deuteronómico no incluye estas piezas de información. Si el Cronista está siguiendo casi al pie de la letra su fuente bíblica, ¿cómo es posible que agregue estas cosas? Una respuesta es que el Cronista se valía de una versión distinta a la que se tiene en el texto masorético. Los famosos Rollos del mar Muerto ilustran ciertas diferencias del texto masorético, y esto da pie para que pudiera haber versiones variantes.
Un texto en particular se presta a cierta confusión. El versículo 6 declara que Saúl murió y todos los de la casa murieron junto con él. Es obvio que para el Cronista con la muerte de Saúl, toda su dinastía murió con él. El problema estriba en que se hallan miembros de la familia de Saúl que no perecieron. Algunos atribuyen esta discrepancia al hecho de que con esta frase el Cronista sólo abrevia la expresión hallada en 1Sa_31:6. Pero una lectura de dicho texto en Samuel sólo indica que en unión con Saúl murieron su escudero, sus tres hijos y todos sus hombres. El incluir la desaparición de toda la familia de Saúl, como lo implica el Cronista, lejos de ser una abreviatura es más bien una expansión. Es una expansión teológica en la que el Cronista asevera que, para los propósitos de Dios, la dinastía de Saúl ha terminado. Tal vez la explicación más probable se refleja en los versículos 13 y 14 que son composición directa del Cronista. Es decir, el contenido de estos textos no depende de la fuente en 1 de Samuel 31. Estos dos textos reflejan la teología del Cronista. Los términos empleados por el Cronista se repiten en otros lugares de sus escritos, especialmente en aquellos que contienen expresiones propias del Cronista o sea aquellos pasajes que no dependen de su fuente anterior: Así murió Saúl por la infidelidad que cometió contra Jehová (versículo 13) La raíz de la palabra infidelidad aparece mucho en estas expresiones propias del Cronista, y normalmente alude a ofensas contra la pureza del culto en el templo. Se tienen fuertes connotaciones de idolatría. Estos pasajes indican que el castigo por esta ofensa es a menudo la derrota militar; he aquí, el caso de Saúl.
Aunque 1 de Samuel 28:6 indica que Saúl buscó consejo de Dios, el Cronista lo critica por no hacerlo. Lo más probable es que el escritor posexílico deseaba dejar la idea que en lugar de seguir buscando palabra de Dios, Saúl consultó con la adivina de Endor.
Una expresión más ha ocasionado problemas para algunos. El versículo 14 dice: Por esta causa el le hizo morir… Atribuir la muerte de Saúl directamente a Dios cuando el Señor mismo ha dicho No cometerás homicidio (Exo_20:13) es inquietante. ¿Cómo puede Dios cometer lo que prohibe a otros? Una lectura más cuidadosa del pasaje, no obstante, revela que Saúl en verdad se quitó la vida en un acto de suicidio. Cuando el Cronista relaciona a Dios con la muerte de Saúl, sólo quiere decir que Dios utilizó todas las circunstancias para ejercer su juicio. Con todo esto, Saúl fue responsable por sus actos que a la larga lo llevaron a la muerte.
