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1 Pedro 4: La obligación del cristiano

Una Publicación escrita por uno de esos ángeles que se encuentran por doquier que nos prestan sus alas cuando se nos olvida cómo volar. Conviértete en uno de ellos y compártela. Será de Bendición para ti y para el que la reciba.

(iv) El hecho escueto es que detrás de esto se encuentra una verdad inescapable y sumamente personal. Para cada uno de nosotros, el tiempo está cerca. Lo único que podemos decir cada uno es que tenemos que morir. Para cada uno de nosotros el Señor está cerca. No podemos decir el día ni la hora cuando iremos a encontrarnos con Él; y por tanto, toda vida transcurre a la sombra de la eternidad.

« El tiempo del fin está cerca,» decía Pedro. Los primeros pensadores puede que se equivocaran si pensaban que el fin del mundo estaba a la vuelta de la esquina, pero nos dejaron la advertencia de que, para cada uno de nosotros personalmente, el fin está cerca. Y esa advertencia es tan verdadera para nosotros como lo haya sido nunca.

Vivir a la sombra de la eternidad

Así que manteneos firmes y sobrios de mente para Mder orar realmente como debéis. Y, sobre todo, abrigaos mutuamente con un amor que sea constante e intenso, porque el amor oculta una multitud de pecados.

Cuando una persona se da cuenta de la proximidad de Jesucristo, está obligada a adoptar una cierta clase de vida. En vista de esa proximidad Pedro hace cuatro demandas.

(i) Dice que debemos estar firmes en nuestra mente. Podríamos traducirlo: «Mantened vuestra sensatez.» El verbo que utiliza Pedro es sófronein; relacionado con ese verbo está el nombre sófrosyné, que los griegos derivaban del verbo sózein, mantenerse a salvo, y el nombre frónésis, la mente. Sófrosyné es la sabiduría que caracteriza a una persona que es preeminentemente sana; y sófronein quiere decir conservar la sensatez. La gran característica de la sensatez es que ve las cosas en su propia perspectiva; ve qué cosas son importantes y cuáles no; no se deja arrebatar por un entusiasmo repentino y transitorio; no es propensa ni a un fanatismo desequilibrado ni a una indiferencia irrealista. Es sólo cuando vemos los asuntos terrenales a la luz de la eternidad cuando los vemos en su justa proporción; es cuando Le damos a Dios el lugar que Le corresponde cuando todo se coloca en su lugar adecuado.

(ii) Dice que debemos ser sobrios de mente. Podríamos traducirlo: « Mantened vuestra sobriedad.» El verbo que usa Pedro es néfein, que originalmente quería decir ser sobrio en contraposición a estar borracho, y luego llegó a querer decir actuar sobria y sensatamente. Esto no quiere decir que el cristiano tiene que perderse en una insensibilidad sombría; pero sí quiere decir que su planteamiento de la vida no debe ser frívolo e irresponsable. El tomar las cosas seriamente es darse cuenta de su verdadera importancia y el prestar atención a sus consecuencias en el tiempo y en la eternidad. Es enfrentarse con la vida, no como un juego, sino como un asunto serio del cual tendremos que dar cuenta.

(iii) Dice que debemos hacerlo así a fin de orar como debemos. Podríamos traducirlo: « Preservar vuestra vida de oración.» Cuando una persona tiene la mente desequilibrada y su planteamiento de la vida es frívolo e irresponsable, no puede orar como debe. Aprendemos a orar sólo cuando tomamos la vida tan sabiamente y tan en serio que empezamos a decir en todas las situaciones: «Hágase Tu voluntad.» La primera necesidad de la oración es el sincero deseo de descubrir la voluntad de Dios para nuestra vida.

(iv) Dice que debemos querernos con un amor constante e intenso. Podríamos traducirlo: «Conservad vuestro amor.» La palabra que Pedro usa para describir este amor es ektenés que tiene dos significados que hemos incluido en la traducción.

Quiere decir extenso en el sentido de consistente; el nuestro debe ser el amor que nunca falla. También quiere decir que se estira como el corredor hacia la meta. Como C.E.B. Cranfield nos recuerda, describe un caballo a pleno galope y denota « el músculo tenso por el esfuerzo intenso y sostenido, como el de un atleta.» Nuestro amor debe ser vigoroso. Aquí tenemos una verdad cristiana fundamental. El amor cristiano no es una reacción facilona y sensiblera. Demanda todo lo que tiene una persona de energía mental y espiritual. Quiere decir amar lo desamado y lo desamable; quiere decir amar a pesar del insulto y de la injuria; quiere decir amar cuando el amor no se devuelve. Bengel traduce ektenés por la palabra latina vehemens, vehemente. El amor cristiano es el amor que nunca falla y al que se dirigen todos los átomos de la energía personal.

El cristiano, a la luz de la eternidad, debe conservar la sensatez, la sobriedad, las oraciones y el amor.

El poder del amor

«El amor -dice Pedro- oculta una multitud de pecados.» Hay tres cosas que puede querer decir esta frase; y no tenemos necesidad de rechazar ninguna, porque están las tres aquí.

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Pastor Lionel

Evangelista. Autor de Vida de Jesús un Evangelio Armonizado; Sancocho Cristiano Vols.: I-IV y Bendiciones Cristianas Vols.: I y II. Libre entre los hombres, esclavo y siervo de Nuestro Señor Jesucristo

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