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1 Pedro 1: La gran herencia

No se nos ha concedido saber cuándo llegará ese tiempo ni qué pasará entonces; pero podemos reunir lo que el Nuevo Testamento nos dice sobre este tema.

(i) Los primeros cristianos creían que ya estaban viviendo en los últimos días. « Hijitos, ya es el último tiempo» -les dice Juan a los suyos (1 Juan 2:18). El autor de Hebreos habla de la plenitud de la revelación que ha venido a la humanidad en Cristo « en estos postreros días» (Hebreos 1:2). Los primeros cristianos veían que Dios había invadido ya el tiempo, y el fin era inminente.

(ii) Los postreros días habría un derramamiento del Espíritu de Dios sobre las personas (Hechos 2:17). Los primeros cristianos vieron el cumplimiento de esa esperanza el día de Pentecostés, y a la Iglesia llena del Espíritu Santo.

(iii) Era la convicción normal de la Iglesia Primitiva que, antes del fin, los poderes del mal lanzarían un último ataque, y que surgirían toda clase de falsos maestros (2 Timoteo 3:1; I Juan 2:18; Judas 18).

(iv) Los muertos resucitarían. Jesús prometió que al final resucitaría a los Suyos (Juan 6:39s, 44, 54; 11:24).

(v) Inevitablemente, habría un tiempo de juicio cuando la justicia de Dios se impondría, y Sus enemigos recibirían su justa condenación y castigo (Juan 12:48; Santiago 5:3). Tales son las ideas de los autores del Nuevo Testamento cuando hablan del tiempo del fin o de los últimos días.

Sin duda para muchos ese sería un tiempo de terror; pero para los cristianos no era de terror, sino de liberación. La palabra sózein quiere decir salvar en mucho más que un sentido teológico. Es la palabra corriente para rescatar de un peligro y sanar de una enfermedad. Charles. Bigg indica en su comentario que en el Nuevo Testamento sózein, salvar, y sótéría, salvación, tienen cuatro campos de significación diferentes pero íntimamente relacionados. (a) Describen liberación de un peligro (Mateo 8:25). (b) Describen liberación de enfermedad (Mateo 9:21). (c) Describen la liberación de la condenación de Dios (Mateo 10:22; 24:13). (d) Describen liberación de la enfermedad y el poder del pecado (Mateo 1:21). La Salvación es una realidad que tiene muchos aspectos: liberación de peligro, de enfermedad, de la condenación y del pecado. Es eso, y nada menos que eso, lo que el cristiano espera en el tiempo del fin.

El secreto de la resistencia

Ahí radica vuestro gozo, aunque si es necesario de momento y por poco tiempo estéis afligidos por diversos tipos de pruebas; porque el objeto de tales pruebas es que vuestra fe probada y confirmada (más preciosa que el oro, que es perecedero aunque se purifica por medio de fuego), obtenga alabanza y gloria y honor cuando aparezca Jesucristo.

Pedro se sitúa en las circunstancias concretas de la vida en que se encuentran sus lectores. Su Cristianismo los había hecho siempre impopulares, pero ahora los acechaba una persecución más que probable. Pronto se desataría la tormenta, y la vida se convertiría en una agonía. Ante esa situación amenazadora, Pedro les recuerda tres razones por las que ellos podrán resistir cualquier cosa que se les venga encima.

(i) Pueden resistirlo todo a causa de lo que pueden esperar. Al fin y al cabo, tienen una herencia magnífica: la vida con Dios. De hecho, así es como interpreta Westcott la frase en el tiempo postrero (en kairó esjátó). Nosotros la hemos tomado en el sentido de en el momento en que llegue a su fin el mundo tal como lo conocemos; pero en el original puede significar cuando las cosas lleguen a lo peor. Es entonces, dice Westcott, cuando todo llegue al límite, cuando se desplegará el poder salvador de Cristo. En cualquier caso, el sentido resultante es el mismo. Para el cristiano, la persecución y la prueba no son el final; más allá se encuentra la gloria y en la esperanza de esa gloria se puede sufrir todo lo que la vida nos depare. A veces sucede que una persona tiene que sufrir una grave operación o curso de tratamiento; pero acepta el dolor o las molestias porque espera recuperar una salud y unas fuerzas renovadas que la esperan al otro lado. Es uno de los hechos fundamentales de la vida que lo que se puede sufrir está en función de lo que espera -y el cristiano espera un gozo indescriptible.

(ii) Se puede soportar cualquier cosa que le sobrevenga a uno si se tiene en cuenta que la aflicción es realmente una prueba. Para purificar al oro, hay que someterlo al fuego. Las pruebas que le sobrevienen a una persona prueban su fe, que sale de ellas más fuerte de lo que era antes. Los rigores que un atleta tiene que soportar no pretenden colapsarle, sino capacitarle para desarrollar más fuerza y habilidad. Las pruebas de este mundo no están diseñadas para agotar nuestra resistencia, sino para incrementarla. En relación con esto hay una cosa sumamente sugestiva en el lenguaje que usa Pedro. Dice que el cristiano, de momento puede que tenga que sufrir diversos tipos de pruebas. En griego dice poikilos, que quiere decir literalmente de muchos colores. Pedro usa esta palabra solamente otra vez, y es para describir la gracia de Dios (1 Pedro 4:10). Nuestras adversidades puede que tengan muchos colores, pero también la gracia de Dios; no hay color en la situación humana con el que la gracia de Dios no pueda hacer juego. Hay una gracia que le va a cada prueba, y no hay prueba a la que no le corresponda alguna gracia.

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