Ministerio basado en principios bíblicos para servir con espíritu de excelencia, integridad y compasión en nuestra comunidad, nuestra nación y nuestro mundo.

Logo

1 Tesalonicenses 4: La llamada a la pureza

La necesidad Del trabajo cotidiano

Vosotros ya no tenéis necesidad de que os escriba sobre el amor fraternal, porque Dios mismo os ha enseñado a amaros unos a otros, y ya lo hacéis con todos los hermanos que hay por toda Macedonia. Pero os exhortamos, hermanos, a que lo sigáis haciendo cada vez más, y que os hagáis el propósito de manteneros tranquilos y ocuparos de vuestros propios asuntos. Os exhortamos a trabajar con vuestras manos, como ya os instruimos, para que vuestro comportamiento parezca una cosa hermosa a los que están fuera de la iglesia, y así no tengáis necesidad de depender de nadie.

Este pasaje empieza con una alabanza y termina con una advertencia; y con esta llegamos a la situación inmediata detrás de la carta. Pablo animaba a los tesalonicenses a mantenerse tranquilos y a ocuparse de sus propios asuntos y a seguir realizando sus trabajos manuales. La predicación de la Segunda Venida había producido una situación extraña e imprevista en Tesalónica. Muchos de los tesalonicenses habían abandonado sus trabajos habituales y andaban por ahí en grupos emotivos, inquietándose a sí mismos y a otros, esperando que se produjera en cualquier momento la Segunda Venida de Cristo. La vida ordinaria estaba desquiciada; el ganarse la vida se dejaba de lado, así que el consejo de Pablo era preeminentemente práctico.

(i) Les decía, de hecho, que la mejor manera en que Jesucristo podía encontrarlos sería tranquilos, haciendo su labor cotidiana eficiente y diligentemente. El rector Rainy solía decir: «Hoy tengo que dar clase; mañana tengo que asistir a una reunión del comité; el domingo tengo que predicar; algún día me tendré que morir. Pues bien, hagamos cada cosa cuando nos corresponda lo mejor que podamos.» El pensamiento de que Cristo volverá y la vida tal como la conocemos se acabará no es razón para dejar de trabajar, sino para trabajar más intensa y fielmente. No es una espera inútil e histérica, sino una labor tranquila y útil la que nos introducirá en el Reino.

(ii) Les dijo que, pasara lo que pasara, tenían que presentar el Evangelio á los de fuera de la iglesia mediante la diligencia y la belleza de sus propias vidas. El andar vagando por ahí, el permitir que su supuesto cristianismo los convirtiera en ciudadanos inútiles, no era más que desacreditar el Cristianismo. Pablo toca aquí una verdad tremenda. Al árbol se le conoce por sus frutos; y una religión se conoce por la clase de personas que produce. La única manera de demostrar que el Cristianismo es la mejor fe de todas es mostrando que produce las mejores personas. Cuando nosotros los cristianos mostremos que nuestro Cristianismo nos hace mejores trabajadores, amigos más leales, hombres y mujeres más amables, entonces estaremos dando testimonio de veras. El mundo exterior puede que no venga nunca a la iglesia a escuchar un sermón, pero no puede por menos de vernos todos los días fuera de la iglesia; y nuestras vidas son los sermones que han de ganarlos para Cristo.

(iii) Les dijo que tenían que proponerse ser independientes y no vivir como parásitos de la caridad. El efecto de la conducta de los tesalonicenses era que otros tenían que sostenerlos. Hay una cierta paradoja en el Cristianismo. El cristiano tiene el deber de ayudar a otros, porque muchos, sin que sea suya la culpa, no pueden alcanzar la independencia; pero el cristiano también tiene el deber de ayudarse a sí mismo. El cristiano ha de tener una caridad amable que se deleite en dar, y una orgullosa independencia que desdeñe dejar de suplir sus necesidades con sus propias manos.

En cuanto a los que ya duermen

No queremos que estéis en la ignorancia, hermanos, en cuanto a los que ya duermen; porque no queremos que estéis tristes como los demás, que no tienen ninguna esperanza. Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, lo mismo podemos estar seguros de que Dios traerá con Él a los que ya han quedado dormidos mediante Jesús. Y esto que os decimos, no depende de nuestra propia autoridad sino de la Palabra del Señor: Que nosotros que estamos vivos, que sobrevivamos hasta la venida del Señor, no les llevaremos ninguna ventaja a los que ya hayan caído dormidos; porque el mismo Señor descenderá del Cielo con una fuerte voz de mando, con la voz de un arcángel y con la trompeta de Dios; y los que estén muertos en Cristo resucitarán primero; y luego nosotros, los que estemos vivos, los supervivientes, seremos asumidos por las nubes juntamente con ellos para salir al encuentro del Señor en el aire. Y a partir de entonces ya estaremos siempre con el Señor. Así es que animaos mutuamente con estas palabras.

La esperanza de la Segunda Venida les había traído otro problema a los de Tesalónica. Esperaban que se produjera inmediatamente; esperaban estar vivos cuando ocurriera, pero estaban preocupados por los cristianos que ya habían muerto. No podían estar seguros de que también participaran de la gloria de ese Día. Pablo les responde que tendrán una misma gloria los que ya hayan muerto y los que estén vivos.

  • Páginas:
  • 1
  • 2
  • 3

Deja el primer comentario

Otras Publicaciones que te pueden interesar