Les dice que no deben tener tristeza como los que no tienen ninguna esperanza. Ante la muerte, el mundo pagano se encontraba sumido en la desesperación. Se enfrentaban con ella con una sombría resignación y una árida desesperanza.
Esquilo escribió: «Una vez que un hombre muere, no hay esperanza de que resucite.» Y Teócrito: «Mientras hay vida hay esperanza, pero no la hay para los muertos.» Y Catulo: «Una vez que se pone nuestra breve lumbrera, no nos queda más que una perpetua noche en la que no podemos hacer más que dormir.» En sus lápidas aparecían lúgubres epitafios: «No era; llegué a ser; ya no soy; no me importa nada.» Una de las cartas en papiro más patéticas que han llegado hasta nosotros es una carta de pésame que dice: « De Irene a Taonofis y Filón: Consolaos. Lo sentí y lloré por el difunto como había llorado por Dídimas. Todo lo que se podía hacer lo hice, como todos los míos. Epafrodito y Termutión y Filión y Apolonio y Plantas. Pero a pesar de todo no se puede hacer nada contra tales cosas. Por tanto, consolaos como podáis.»
Pablo establece un gran principio: La persona que ha vivido y muerto en Cristo sigue estando en Cristo y resucitará en Él. Entre Cristo y la persona que Le ama hay una relación que nada puede romper, que sobrepasa la muerte. Como Cristo murió y resucitó, así la persona que está unida con Cristo resucitará.
El cuadro que traza Pablo del Día de la Segunda Venida de Cristo es pura poesía, un intento de describir lo indescriptible. En la Segunda Venida Cristo descenderá del Cielo a la Tierra; dará una voz de mando, a la cual la voz de un arcángel y la trompeta de Dios despertarán a los muertos; entonces los muertos y los vivos serán asumidos igualmente en las carrozas de las nubes para darle la bienvenida a Cristo; y a partir de entonces ya estarán siempre con el Señor. No se pretende que tomemos lo que es una visión espiritual con un literalismo crudo e insensible. No son los detalles lo importante, sino que tanto en la vida como después de la muerte el cristiano está en Cristo, y esa es una unión que nada puede romper.
