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1 de Samuel 15: Saúl desobedece y es desechado

1Samuel 15:1 Saúl desobedece y es desechado. Un día Samuel dijo a Saúl: –Jehová me envió[a] a que te ungiera rey sobre su pueblo Israel;[b] ahora, pues, escucha las palabras de Jehová.

1Samuel 15:2 Así ha dicho Jehová de los ejércitos: “Yo castigaré lo que Amalec[c] hizo a Israel, cortándole el camino cuando subía de Egipto.

Yo castigaré lo que hizo Amalec : Los amalecitas eran descendientes de Esaú, el padre de los edomitas.

¿Por qué ordenó Dios tan tremenda destrucción? Los amalecitas eran una banda de terroristas guerrilleros. Vivían de atacar a otras naciones para apoderarse de sus riquezas y sus familias. Fueron los primeros en atacar a los israelitas cuando estos entraron en la tierra prometida, y siguieron atacando los campos israelitas cada vez que tenían la oportunidad. Dios sabía que los israelitas nunca podrían vivir pacíficamente en la tierra prometida mientras existieran los amalecitas. También sabía que sus prácticas corruptas e idólatras amenazaban la relación de los israelitas con El. La única forma de proteger el alma y el cuerpo de los israelitas era destruir completamente a esa nación guerrera y todas sus posesiones, incluyendo sus ídolos.

1Samuel 15:3 Ve, pues, hiere a Amalec, destruye[d] todo lo que tiene y no te apiades de él; mata hombres, mujeres y niños, aun los de pecho, y vacas, ovejas, camellos y asnos”.

1Samuel 15:4 Saúl convocó, pues, al pueblo y les pasó revista en Telaim:[e] doscientos mil de a pie y diez mil hombres de Judá.

Telaim está en el límite meridional de Judá, en el área del desierto de Neguev.

1Samuel 15:5 Vino Saúl a la ciudad de Amalec y se emboscó en el valle.

1Samuel 15:6 Entonces dijo Saúl a los ceneos:[f] «Idos, apartaos y salid de entre los de Amalec, para que no os destruya juntamente con ellos; porque vosotros mostrasteis misericordia a todos los hijos de Israel cuando subían de Egipto». Se apartaron los ceneos de entre los hijos de Amalec.

Los ceneos : Desde el tiempo de Moisés eran amigos de los israelitas, quienes se habían establecido en el Neguev de Judá. El nombre significa «fundidor» y se pensaba que eran hábiles elaborando metales. Jetro, el suegro de Moisés, era un ceneo.

1Samuel 15:7 Y Saúl derrotó a los amalecitas desde Havila[g] hasta llegar a Shur, que está al oriente de Egipto.

1Samuel 15:8 Capturó vivo a Agag, rey de Amalec, y a todo el pueblo lo mató a filo de espada.

1Samuel 15:9 Pero Saúl y el pueblo perdonaron a Agag, y a lo mejor de las ovejas y del ganado mayor, de los animales engordados, de los carneros y de todo lo bueno, y no lo quisieron destruir; pero destruyeron todo lo que era vil y despreciable.

En esta guerra santa, todo el botín era considerado una ofrenda a Dios, y cuando Saúl tomó lo mejor para sí ello representó una manifiesta rebelión contra Dios.

Saúl y sus hombres no destruyeron todo el botín de guerra como lo ordenó Dios. La ley de dedicar algo -apartarlo- enteramente para la destrucción era bien conocida para los israelitas. Cualquier cosa que estuviera bajo la «prohibición» de Dios debía ser completamente destruido. Dios quería evitar que la idolatría invadiera a Israel, porque muchas de sus cosas de valor eran ídolos. El violar esta ley era castigado con la muerte. Mostraba falta de respeto y total desacato a Dios porque violaba directamente su mandamiento.

Cuando encubrimos el pecado para proteger lo que tenemos o para beneficiarnos materialmente, no estamos siendo listos, sino desobedeciendo la ley de Dios. La obediencia selectiva no es más que otra clase de desobediencia.

1Samuel 15:10 Vino luego esta palabra de Jehová a Samuel:[h]

1Samuel 15:11 «Me pesa haber hecho rey a Saúl, porque se ha apartado de mí y no ha cumplido mis palabras».[i] Se apesadumbró Samuel y clamó a Jehová toda aquella noche.

Me pesa : Esto no significa que Dios se haya sorprendido, y estuviera por lo tanto arrepentido, de haber permitido a Saúl convertirse en rey, sino que constituye una expresión de su profunda preocupación tanto por Saúl como por Israel.

Cuando Dios dijo que se lamentaba por haber hecho rey a Saúl, ¿estaba diciendo que había cometido un error? El comentario de Dios fue una expresión de tristeza, no el reconocimiento de un error. Un Dios omnisciente no puede cometer errores; por lo tanto, Dios no cambió de parecer. Sin embargo, sí cambió de actitud hacia Saúl cuando Saúl cambió. El corazón de Saúl ya no pertenecía más a Dios, sino a sus propios intereses.

1Samuel 15:12 Madrugó Samuel para ir al encuentro de Saúl por la mañana; y avisaron a Samuel: «Saúl llega a Carmel y se ha erigido un monumento; después se dio vuelta y siguió adelante para bajar a Gilgal».[j]

Carmel está en las montañas de Judea, alrededor de 14 km al sudeste de Hebrón. El sitio no debe ser confundido con el monte Carmelo. Se levantó un monumento : Pretendiendo ofrendar a Dios estaba ofrendándose a sí mismo. Samuel había pronunciado el mensaje de coronación de Saúl aquí en Gilgal. Ahora se disponía a anunciar el rechazo de Saúl por Dios.

Saúl construyó un monumento a sí mismo. Qué contraste con Moisés y Josué, quienes le dieron el reconocimiento a Dios.

1Samuel 15:13 Vino, pues, Samuel a Saúl, y Saúl le dijo: –Bendito seas tú de Jehová; yo he cumplido la palabra de Jehová.

Saúl pensó que había ganado una gran victoria sobre los amalecitas, pero Dios lo vio todo como un gran fracaso. Saúl lo había desobedecido y luego había mentido a Samuel acerca de los resultados de la batalla. Quizás Saúl pensó que su mentira no sería detectada, o que lo que había hecho no era malo. Saúl se engañaba a sí mismo.

La gente que no es veraz llega a creer las mentiras que lanza a su derredor. Después deja de ver la diferencia entre lo que es verdad y lo que es mentira. Al creer sus propias mentiras, se engaña a sí misma, se aísla de Dios y pierde credibilidad frente a los demás. A la larga, la verdad triunfa.

1Samuel 15:14 –¿Pues qué balido de ovejas y bramido de vacas es este que yo oigo con mis oídos? –preguntó entonces Samuel.

Estos versículos revelan una trágica debilidad de carácter en Saúl, quien primero afirma haber obedecido,  luego culpa al pueblo, y de nuevo intenta justificarse a sí mismo y culpar al pueblo, señal de que se trata de un líder decadente y completamente desmoralizado.

1Samuel 15:15 –De Amalec las han traído; porque el pueblo perdonó lo mejor de las ovejas y de las vacas, para sacrificarlas a Jehová tu Dios, pero lo demás lo destruimos –respondió Saúl.

1Samuel 15:16 Entonces dijo Samuel a Saúl: –Déjame que te anuncie lo que Jehová me ha dicho esta noche. –Habla –le respondió él.

1Samuel 15:17 Y dijo Samuel: –Aunque a tus propios ojos eras pequeño,[k] ¿no has sido hecho jefe de las tribus de Israel, y Jehová te ha ungido rey sobre Israel?

1Samuel 15:18 Jehová te envió en misión y te ha dicho: “Ve, destruye a los pecadores de Amalec y hazles guerra hasta que los acabes”.

1Samuel 15:19 ¿Por qué, pues, no has oído la voz de Jehová? ¿Por qué te has lanzado sobre el botín y has hecho lo malo ante los ojos de Jehová?

1Samuel 15:20 Saúl respondió a Samuel: –Al contrario, ¡he obedecido la voz de Jehová! Fui a la misión que Jehová me envió, traje a Agag, rey de Amalec, y he destruido a los amalecitas.

1Samuel 15:21 Pero el pueblo tomó del botín ovejas y vacas, lo mejor del anatema, para ofrecer sacrificios a Jehová, tu Dios, en Gilgal.

1Samuel 15:22 Entonces Samuel dijo: –¿Acaso se complace Jehová tanto en los holocaustos y sacrificios como en la obediencia a las palabras de Jehová? Mejor es obedecer que sacrificar; prestar atención mejor es que la grasa de los carneros.[l]

La actividad religiosa en sí misma no tiene valor.

Este es el primero de los numerosos lugares en la Biblia donde se repite el tema «obedecer es mejor que los sacrificios». ¿Estaba diciendo Samuel que el sacrificio no tenía importancia? No, estaba exhortando a Saúl a que analizara las razones por las que hacía el sacrificio y no el sacrificio mismo. Un sacrificio era una transacción ritual entre el hombre y Dios que demostraba físicamente una relación entre ambos. Pero si el corazón de la persona no estaba completamente arrepentido o si no amaba verdaderamente a Dios, el sacrificio era un ritual vacío. Las ceremonias religiosas o los rituales son vacíos a menos que se lleven a cabo con una actitud de amor y obediencia. «Ser religioso» (ir a la iglesia, servir en una actividad, dar limosna) no basta si no practicamos nuestra devoción ni la obediencia a Dios.

1Samuel 15:23 Como pecado de adivinación[m] es la rebelión, como ídolos e idolatría la obstinación. Por cuanto rechazaste la palabra de Jehová, también él te ha rechazado para que no seas rey.[n]

Se revela que los pecados de Saúl son la rebelión y la obstinación , o sea, rechazar los mandamientos de Dios.

La rebeldía y la obstinación son pecados graves. Son algo más que ser independientes y de carácter fuerte. Las Escrituras las compara con la adivinación (hechicería) y la idolatría, pecados que merecen la muerte

Saúl se volvió rebelde y obstinado, y por lo tanto no nos sorprende que Dios finalmente lo haya rechazado y destituido de su trono. La rebeldía contra Dios es quizá el más serio de todos los pecados, porque en la medida que una persona se rebela, cierra la puerta al perdón y a la restauración ante Dios.

1Samuel 15:24 Saúl dijo a Samuel: –He pecado, pues he desobedecido el mandamiento de Jehová y tus palabras, porque temí al pueblo y consentí a la voz de ellos. Perdona, pues, ahora mi pecado.

1Samuel 15:25 Vuelve conmigo para que adore a Jehová.

1Samuel 15:26 –No volveré contigo, porque rechazaste la palabra de Jehová y Jehová te ha rechazado para que no seas rey sobre Israel[ñ] –respondió Samuel a Saúl.

Las excusas de Saúl habían llegado al final. Era el momento de ajustar cuentas. Dios no estaba rechazando a Saúl como persona. El rey todavía podía buscar el perdón y restaurar su relación con Dios, pero ya era demasiado tarde para devolverle su reino. Si usted no es responsable con lo que Dios le ha confiado, a la larga se le agotarán las excusas. Todos nosotros algún día daremos cuenta de nuestros actos.

1Samuel 15:27 Samuel se volvió para irse, pero él se asió de la punta de su manto, y este se desgarró.

1Samuel 15:28 Entonces Samuel le dijo: –Jehová ha desgarrado hoy de ti el reino de Israel y lo ha dado a un prójimo tuyo mejor que tú.[o]

A un prójimo tuyo : No se refiere a una persona particular, sino simplemente a alguien con quien uno se asocia.

1Samuel 15:29 Además, el que es la Gloria de Israel no mentirá ni se arrepentirá, porque no es hombre para que se arrepienta.[p]

Ni se arrepentirá : Cambiar de opinión.

1Samuel 15:30 –Yo he pecado; pero te ruego que me honres delante de los ancianos de mi pueblo[q] y delante de Israel, y que vuelvas conmigo para que adore a Jehová, tu Dios –dijo Saúl.

Que me honres : Saúl está preocupado con su imagen, y mantener a Samuel a su lado lo haría aparecer bajo una luz favorable.

Saúl estaba más preocupado por el qué dirán que por el estado de sus relaciones con Dios. Le rogó a Samuel que lo acompañara a adorar como una demostración pública de que el profeta todavía lo apoyaba. Si Samuel le hubiera dicho que no, probablemente el pueblo hubiera perdido toda confianza en Saúl.

1Samuel 15:31 Volvió Samuel en compañía de Saúl, y adoró Saúl a Jehová.

1Samuel 15:32 Después dijo Samuel: «Traedme a Agag, rey de Amalec». Agag vino hacia él alegremente. Y decía:[r] «Ciertamente ya pasó la amargura de la muerte».

La amargura de la muerte : No habiendo sido ejecutado inmediatamente, Agag supone que se le ha perdonado.

1Samuel 15:33 Samuel dijo: «Como tu espada dejó a las mujeres sin hijos, así tu madre quedará privada de su hijo entre las mujeres». Entonces Samuel cortó en pedazos a Agag delante de Jehová en Gilgal.

Dejó a las mujeres sin hijos : Indica la crueldad de Agag y de los amalecitas.

1Samuel 15:34 Se fue luego Samuel a Ramá, y Saúl subió a su casa en Gabaa de Saúl.

Ramá y Gabaa estaban a sólo 16 km una de la otra, pero Samuel no iba a encontrarse con Saúl nunca más.

1Samuel 15:35 Nunca más vio Samuel a Saúl en toda su vida. Y lloraba Samuel por Saúl, porque Jehová se había arrepentido de haberlo hecho rey de Israel.

Aunque Saúl reinó cerca de 15 años más, fue depuesto por el Señor desde este momento.

El tercer fracaso de Saúl

La misión encomendada

Dios iba a castigar a los amalequitas por su oposición a Israel. El evento referido tiene lugar en Exodo 17:8, unos cuatro siglos antes. Podemos estar seguros que Dios está en contra “del reino pecador”. Los amalequitas según Genesis 36:12 descendieron de Esaú y aunque Esaú mismo hizo las paces con Jacob, sus descendientes no seguían su ejemplo. Por cuanto Amalec se levantó contra el pueblo de Dios, se había levantado contra el trono de Jehová y como dice Exodo 17:16, “Jehová tendría guerra con Amalec de generación en generación”.

El mandamiento de Dios fue sencillo y claro. Destruir completamente quiere decir dedicar a la destrucción. La palabra griega que corresponde al término heb. es anatema y la idea se expresa siete veces en su forma verbal y una vez como sustantivo. Saúl entendió muy bien que no debía perdonar nada, pero el versículo 8 dice que hizo exactamente lo que no tenía que haber hecho. No es fácil matar y destruir pero hay que obedecer el mandamiento de Dios. Existe el mismo problema en la vida cristiana en el día de hoy. Colosenses 3:5 dice: “Haced morir lo terrenal en vuestros miembros.” Perdonar algunas cosas es pecado y es sumamente peligroso porque deja vivir la cancerosa carnalidad que al fin puede destruirnos a nosotros mismos Los amalequitas no solamente llevaban una vida idólatra e indeciblemente asquerosa, sino que se oponían a Israel, constituyéndose en enemigo acérrimo que ya no se podía soportar.

Saúl reunía su ejército en Telem, en el extremo sur de Judá. Esta porción se conocía como el Neguev, palabra referente al meridional de algo aunque una palabra hebrea de la misma raíz quiere decir “seco”. Era de las dos cosas, la porción seca al sur del territorio de Judá. Pudo reunir un ejército considerable. Doscientos mil hubiera tenido que representar una buena porción de los hombres de Israel. Josefo, el historiador, y la LXX dicen que se reunieron 400.000 y 30.000 de Judá. No hay por qué aceptar estas cifras. Y mientras Saúl organizaba esta muchedumbre en una emboscada, mandó decir a los queneos que se apartaran de los amalequitas, táctica que produjo una rápida retirada de ellos.

Los queneos, como los amalequitas, llevaban una vida bastante nómada. Sabían quedarse en campamentos semipermanentes pero sin dedicarse a la edificación de ciudades. Genesis 25:1 establece su origen de Abraham por su segunda esposa Quetura. Jueces 1:16 aclara el hecho de que el suegro de Moisés era queneo y que esta gente había entrado en la tierra prometida con Israel. El nombre corresponde a ninguno de sus antepasados sino más bien al hecho de que eran herreros. La palabra queneo viene del heb. “fraguar hierro”. Y como los ángeles sacaron a Lot y su familia de Sodoma antes de destruirla, así también Saúl sacó a los queneos de Amalec antes de destruirlo.

La misión encaminada

Saúl llevó a cabo su misión con celeridad. Comenzado de Havila (desconocido pero que quiere decir “tierra de arena”), persiguió hasta Shur, cerca de Egipto. Esto representa una campaña bien ejecutada. Pero hizo exactamente lo opuesto de lo que tenía que haber hecho. Perdonó al rey y lo mejor de los animales, apoderándose de toda cosa de valor. Más adelante Saúl echa la culpa al pueblo porque lo temía. Esta palabra también puede traducirse “honrar”. Saúl dejó que sus soldados se salieran con la suya en vez de quedarse firme en la voluntad de Dios. A pesar de esto el rey Saúl tendría que llevar la culpa porque fue el responsable.

La misión examinada

Vemos un poco del mismo corazón de Dios aquí. Le dijo a Samuel que le pesaba haber puesto a Saúl como rey. Algunos traducen “me arrepiento de haber puesto a Saúl como rey”. Es la misma palabra que se usa en el versículo 29 y se traduce allí “arrepentirse”. De veras parece ser una contradicción pero no lo es. En hebreo una palabra puede tener dos o tres significados según el contexto y la forma en que se encuentra el verbo. En este caso la palabra pesar transmite sentimientos de fuerte emoción, sea de compasión por la miseria de otros o de remordimiento por las acciones de uno mismo. A veces hasta quiere decir consolar (en piel o pual en heb.). Por ejemplo el nombre Nahúm quiere decir consolación. La relación entre estos dos extremos de sentimiento es difícil de ver. Pero evidentemente los hebreos pensaban en la consolación como vinculada con la declaración de sus sentimientos de compasión o de la conmiseración. En este caso será correcto traducir “me pesa” porque el cambio de pensamiento que tuvo Dios se debía al cambio de conducta en Saúl. El capricho del hombre produjo una reacción divina que correspondía a su conducta humana. Y por cuanto Samuel estaba en comunión con Dios y sentía las emociones de Dios, el también lamentaba profundamente la desobediencia de Saúl. El verdadero obrero de Dios sabe llorar con profundo sentimiento por el pecado por cuanto le pesa.

Saúl mientras, venía del Neguev sin reparar en su falta. Pasó por Carmel, lugar 12 km. al sudeste de Hebrón. Allí levantó un monumento (lit. una mano), o sea una columna. Tales columnas eran algo común para celebrar una hazaña o victoria. Es claro que Saúl viene llegando a Gilgal sin compunción alguna. Saluda a Samuel con la declaración que había hecho cumplidamente la palabra de Dios. Aquí está la gran diferencia entre Saúl y David. Este último pide a Dios que le enseñe sus errores, mientras Saúl es generalmente insensible a los suyos.

Marque aquí la progresión de su conversación con Samuel. El versículo 13 afirma su cumplimiento. El versículo 15 adopta su razonamiento. El versículo 20 apoya sus acciones. Tres veces se defiende Saúl en esta su tercera falla. Tres es el número de perfección en la Biblia que significa cabal o completo, especialmente en cuanto a las obras de Dios. Por ejemplo en Amos 1:3 se lee: “Por tres pecados de Damasco, y por cuatro”, dando a entender de que se había pasado de ser llena su copa de culpabilidad. Tres veces ahora falla Saúl y con este tercer fracaso, se justifica tres veces. Su copa está llena. Samuel le dice que Dios le ha desechado para que no sea más el rey de Israel.

¿Cuál fue el pecado de Saúl? La desobediencia es la esencia del pecado. Saúl pensaba reemplazar la obediencia con sacrificios. Pero Samuel en el versículo 22 (digno de memorizar) le dice que nada puede tomar el lugar de la obediencia (lit. “oír”). El prestar atención en heb. lleva la idea de aguzar o afinar el oído para poder atender y responder. Cuando no existen estos dos elementos hay rebeldía (contumacia o dureza) y hay obstinación (la idea de golpear la mente o embotarla para que no responda).

Al fin Saúl confiesa su culpabilidad en el versículo 24 explicando que él temía al pueblo y accedía a su voz. Dejó de ser el líder y comenzó a ser el seguidor. Quería ser popular más que ser obediente al mandamiento de Dios. Quiere que Samuel le perdone y vuelva con él como si no hubiera pasado nada. Quiere que Samuel le acompañe en su adoración a Dios. Adoración aquí es la palabra postrarse. Saúl estaba dispuesto a postrarse físicamente pero sería entonces espuria su adoración porque no se había postrado en su corazón. En su desesperación Saúl rasga el manto del viejo profeta y recibe una lección visualizada. El reino sería rasgado, separado de su poder, y dado a otro.

Como ya vimos en el versículo 11, Dios se arrepintió de haberle dado el reino en el sentido de pesarle o hacerle sentir el hecho. Ahora aclara Samuel que Dios no se arrepiente en el sentido de cometer un pecado o tener remordimiento por una falta. Esto es claro por el contexto. Lo que Dios había dicho por medio de su siervo Samuel no se trata de una mentira o un pecado en él. “Sea Dios veraz, aunque todo hombre sea mentiroso” dice Romanos 3:4. No hace falta que Dios cambie en su carácter o se arrepienta de sus hechos. “Realmente, Dios no hará injusticia”. Su nombre es la Gloria de Israel, palabra que se traduce a veces confianza, perpetuidad o perfección puesto que son conceptos vinculados. Podemos confiar en Aquel que es eterno y su perfección se manifiesta en resplandor de gloria.

¿Por qué vuelve Samuel al fin con Saúl? Podemos sugerir dos cosas. En primer lugar no había por qué desacreditarlo delante del pueblo antes de que Dios manifestara quién sería el hombre “mejor que él”. Hubiera creado un estado de caos como también de desconfianza que sería contraproducente a esa altura. En segundo lugar, Samuel tenía que cumplir con el mandamiento de Dios, terminando con la misión que Saúl había dejado incompleta. Así que volvió con el rey para ejecutar a Agag. Probablemente no es nombre sino título, designación dada a los reyes de los amalequitas como faraón es el título del rey de los egipcios. Amán, el enemigo de los judíos, era agagueo y descendiente de esta línea. Ian Thomas en su libro, Si Pererzco, Que Perezca dice: “Herodes era un amalequita, descendiente de Esaú y de la parentela de Amán (p. 23). Si así fuera, se ve con más claridad las terribles consecuencias de haberlo dejado con vida a Agag. Su descendencia sería siempre “enemiga de los judíos” y por consiguiente de Dios. ¡Con razón no lo dejó con vida el profeta Samuel! Si el hombre piensa que sabe más que Dios, ¡cuidado! Aunque no entienda por qué Dios exige ciertas cosas, mejor es obedecerle. Carlos Spurgeon dijo: “La fe y la obediencia se encuentran unidas en un mismo manojo. El que obedece a Dios, confía en Dios; y el que confía en él le obedece.” Daniel Towner escuchó el testimonio de un joven en el año 1887 cuando dijo: “No me siento seguro, pero voy a confiar y voy a obedecer”. Y en base a esa frase Towner y el pastor Juan Sammis compusieron el himno que todavía cantamos cuyo coro dice: “Obedecer y confiar en Jesús, Es la senda marcada, Para andar en la luz”. ¡Oh, la angustia que podríamos evitar si tan solamente supiéramos obedecer a Dios!

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Joya bíblica

Porque la rebeldía es como el pecado de adivinación, y la obstinación es como la iniquidad de la idolatría. Por cuanto tú has desechado la palabra de Jehová, él también te ha desechado a ti, para que no seas rey.

Dura sentencia para Saúl que puede alcanzar sobre cualquier persona que pretende conocer su futuro acudiendo a adivinos, brujerías y hechicerías tan en boga en nuestros días. Hay una censura clara contra el pecado de la idolatría y para los que desechan la Palabra de Dios.

Dios no es hombre para que se arrepienta

Las excusas fingidas de Saúl; los argumentos procurando justificar sus acciones y pecados; las disculpas a Samuel; y aún la más audaz pretensión de adorar a Jehová (versículo 24) de nada le servirían. Todos eran pretextos con el fin de presentarse a los ancianos del pueblo y maquillar su imagen de rey desechado. Dios había pronunciado su última palabra y ya era suficiente. Un solemne mensaje que confirma la inmutabilidad de Dios. Desde ese instante Saúl era un rey de facto. La sucesión se produciría más tarde, a tiempo y en su momento, pero debía ser en paz, sin violencias, anarquía ni confusión, lo que explica la actitud de Samuel que sin convalidar la conducta de Saúl, lo acompañaría en todas sus crisis espirituales.

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