Les dijo: “Más bien, buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas” . ¿Qué papel jugará la nueva generación de creyentes ante tendencias divisivas que la iglesia confronta de tiempo en tiempo? Se espera que la cordura del pueblo y las prioridades misioneras prevalezcan. Lamentablemente, en el caso de Roboam, la misión del pueblo escogido de Dios empezaba a declinar al dar su respuesta a Jeroboam y a sus adeptos. A los látigos de cuero les prometió añadir escorpiones (piezas metálicas incrustadas en el látigo que se usaba para castigar a los esclavos). Les prometió tratarles como a una nación de esclavos.
Esto estaba dispuesto de parte de Dios para dar cumplimiento a la profecía de Ajías de Silo, como castigo por la idolatría de Israel bajo el reinado de Salomón. La ruptura inevitable que siguió demostró la gravedad de las cosas. Las tribus del norte estaban dispuestas a labrar su propio destino, fuera de las promesas divinas hechas a David y a su simiente, lo cual fue un pecado ante Dios. La expresión: !Israel, cada uno a su morada! ya había sido usada cuando el perverso Seba, de la tribu de Benjamín, se sublevó contra David.
Roboam continuó reinando sobre Israel, entre los fieles que moraban en Judá. Trató de cobrarles el tributo laboral (impuestos) por medio de Adoniram, a quien mataron. Es probable que Adoniram fuera uno de los oficiales más odiados en todo Israel, ya que de su buena administración dependía la solvencia del tesoro nacional. La división consumada, y conducida a un tipo de venganza entre Roboam y Jeroboam, produjo temores personales en el primero. Jeroboam fue confirmado rey del norte, mientras Roboam temblaba de temor. El cronista omite la narración de 1 Reyes en lo que concierne a la confirmación de Jeroboam y, desde este punto en adelante, ignora los eventos en Israel del norte. Desde el punto de vista del cronista, solo Judá resultaría en “el pueblo de Dios”.
Judá y Benjamín permanecieron fieles a Roboam, de acuerdo con la profecía de Ajías. Los 180.000 guerreros escogidos para restaurar el reino del norte bajo el control de Roboam corresponden al dato de 1 de Reyes 12:21.
El profeta Semaías, hombre de Dios es el mismo que confrontó más tarde a Roboam con su infidelidad y su derrota por Sisac, y era uno de los cronistas. El mensaje era bien claro para el rey y todo el pueblo de Judá y Benjamín: no pelear contra sus propios hermanos, ya que lo que estaba aconteciendo en la vida nacional era parte del plan de Dios. A cada israelita se le pidió que volviera a su casa para resistir las injustas leyes de Roboam. Judá y Benjamín tenían la obligación moral de hacer lo mismo para no resistir a la voz profética. Pasada esta crisis, Roboam se concentró en la refortificación de 15 ciudades en los territorios de Judá y Benjamín, porque el peligro de un ataque por el sur, desde Egipto, era inminente.
Los sacerdotes y levitas del norte se vieron privados de sus ministerios en el templo. Jeroboam quiso alienarlos de su lealtad al templo que estaba en Jerusalén. Jeroboam y sus hijos habían adoptado esta política de exclusión, la que se llevó a cabo durante muchos años. En lugar de los sacerdotes de la línea de Leví, Jeroboam nombró sus propios sacerdotes para el culto de demonios e ídolos de becerros. ¡Qué manera más irracional de descender espiritualmente! Tras los verdaderos sacerdotes venían los que temían ofender a Jehová, el Dios de sus padres.
Jeroboam no se dio cuenta de que su política de promover la idolatría fortaleció al reino del sur y el culto a Dios en Jerusalén. A esta ciudad llegaban israelitas que sí sabían identificar sus prioridades y preferencias religiosas, por lo menos durante tres años. ¿Por qué razón durante solo tres años? Quizá porque no quedaban más fieles en el norte y por la misma pecaminosidad de Roboam.
El capítulo concluye, en forma parentética, con una lista de la genealogía de Roboam. Maaca, la nieta de Absalón por medio de Tamar, era una de sus preferidas de entre las 18 mujeres y 60 concubinas. En éstas tuvo 28 hijos y 60 hijas. Siguiendo el pobre ejemplo de su padre, también ofendió a Jehová.
