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2 de Crónicas 28: El reinado de Acaz y su perversidad

Una Publicación escrita por uno de esos ángeles que se encuentran por doquier que nos prestan sus alas cuando se nos olvida cómo volar. Conviértete en uno de ellos y compártela. Será de Bendición para ti y para el que la reciba.

Los edomitas volvieron a atacar a Judá, y causaron mucha pérdida. Los edomitas se mantenían alertas ante cualquier desgracia que pudiera ocurrir a Judá, y siempre se beneficiaban. Los profetas Abdías y Joel se ocuparon de profetizar sobre las incursiones edomitas que resultaron en el cautiverio para muchos soldados derrotados.

El otro pueblo que constantemente asechaba a Judá eran los filisteos, quienes no solo se sublevaban contra Judá sino que arrasaban con sus ciudades. Recientes estudios arqueológicos dan crédito histórico al comportamiento de los filisteos. El hecho de que tomaban posesión de las tierras ocupadas es confirmado por las campañas de Tiglatpileser contra los filisteos. El rey asirio lo redujo a estrechez en lugar de fortalecerlo.

Todo el tesoro del mundo no podía detener la acción punitiva por parte de Dios contra Acaz, peor cuando para lograr sus propósitos egoístas tomó el tesoro de la casa de Jehová. ¡Cuán poca estima por las cosas que pertenecen a Dios!

Terminada la rebelión, las tierras judías reconquistadas por el rey asirio no pasaron a manos de Judá sino que se convirtieron en provincias asirias, sujetas al pago de tributos al conquistador. Así, este no le prestó ayuda.

A pesar de su dañada reputación delante de Dios, en lugar de arrepentirse, Acaz persistió en su infidelidad a Jehová. Carente de una experiencia personal con Jehová, como la que tuvo Moisés en el Sinaí, Acaz nunca pudo comprender las riquezas del carácter divino: “Jehová, Jehová, Dios compasivo y clemente, lento para la ira y grande en misericordia y verdad” .

Su corazón se volcó a los dioses de Damasco, usando un razonamiento ciego y despojado de todo sentido común. Sacrificó en un altar hecho según el modelo de uno construido en Damasco. Por algún tiempo se creía que los asirios exigían que sus súbditos adoraran a sus dioses; ahora esta opinión no parece tener base histórica.

En el caso de Acaz fueron su contumacia e insensibilidad espiritual lo que lo llevó no solo a adorar a los ídolos sino también a destruir el sistema monoteísta que había prevalecido en Judá. Dios mismo gobernaba a su pueblo, sin intermediarios más allá del sistema sacerdotal.

Al cerrar las puertas de la casa de Jehová e instaurar el paganismo en Judá, Acaz había sellado su destino: la historia lo recordaría como uno de los monarcas más perversos que llegó a sentarse en el trono de David.

Su muerte ocurrió al mismo tiempo que las fuerzas asirias aplastaron a los filisteos. El ascenso oficial de su hijo Ezequías tuvo lugar entre el 727 y el 726 a. de J.C.. Para que sus 16 años de reinado pudieran estar completos, Acaz continuó viviendo después de su supuesta abdicación en el 728 a. de J.C.

Es posible que el clamor de la insatisfacción del pueblo lo haya guiado a una terminación prematura de su reinado. Fue sepultado en Jerusalén, pero no en “los sepulcros de los reyes” .

La caída de Judá

El diente de sierra de Judá ya había iniciado la cuesta abajo. Algunos períodos de esplendor y prosperidad habían sido fugaces fogonazos que, momentáneamente, detenían el proceso de desintegración del país. Pero el virus de la descomposición de la nación estaba actuando. Era cuestión de tiempo. Mientras tanto, los profetas del momento confirmaban lanzando encendidos mensajes admonitorios al pueblo y a sus gobernantes, tanto políticos como religiosos. Isaías fue uno de ellos.

En su desenfrenada carrera hacia el fin, Acaz hace un concierto con el rey de Asiria convirtiendo a Judá en vasallo de la nación Asiria. Y cuando uno se somete a alguien como vasallo, se constituye en su esclavo y servidor. Ya se estaban manifestando las señales que habían destruido a Israel. Judá prolongó por un tiempo su existencia como nación, pero, finalmente, sucumbió conquistada por Babilonia.

El culto a las imágenes  Ireneo, comentando las prácticas de Carpócrates respecto a la fabricación de imágenes dice:

“Tienen también imágenes, algunas de ellas pintadas y otras hechas de diferentes clases de material; sostienen que Pilato hizo una imagen de Cristo durante el tiempo en que Jesús vivió entre los hombres. A esas imágenes las coronan y las colocan entre las estatuas de los filósofos del mundo; es decir, entre las imágenes de Pitágoras, Platón, Aristóteles, etc. Tienen también otras maneras de venerar estas imágenes, al estilo de los gentiles”.

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Pastor Lionel

Evangelista. Autor de Vida de Jesús un Evangelio Armonizado; Sancocho Cristiano Vols.: I-IV y Bendiciones Cristianas Vols.: I y II. Libre entre los hombres, esclavo y siervo de Nuestro Señor Jesucristo

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