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2 de Crónicas 30: Ezequías celebra la Pascua

2 de Crónicas 30:27  Entonces los sacerdotes levitas se levantaron y bendijeron al pueblo; y se oyó su voz, y su oración llegó hasta su santa morada, hasta los cielos.

Ezequías celebra la Pascua

La invitación tenía un propósito específico: llegar a Jerusalén, a la casa de Jehová, para celebrar la Pascua. Entre otras explicaciones, se conjetura que la sinceridad de Ezequías al extender esta invitación se dejó ver en el hecho de que le pusiera el nombre de Manasés, el rey de Israel, a su hijo heredero.

No obstante, Ezequías tiene que recibir crédito como un buen diplomático, puesto que sabía que una invitación a celebrar la Pascua podía despertar los sentimientos nacionalistas en el pueblo Israelita. La Pascua les hacía recordar precisamente la liberación de Jehová de manos de faraón en Egipto. Un pueblo amante de la libertad, como era Israel, no podía pasar por alto tan magnífica oportunidad. Samaria se quedó en silencio; solamente algunos hombres de Aser, de Manasés y de Zabulón respondieron.

La celebración de la Pascua se había fijado para un mes después, en abrilmayo de 725 a. de J.C. Moisés mismo autorizó tal postergación cuando las circunstancias la demandaban. En este caso, el cronista es muy cuidadoso de ofrecer una razón: porque los sacerdotes no se habían purificado en número suficiente, ni el pueblo se había reunido en Jerusalén. La obra del Señor será postergada mientras los ministros de la Palabra no reúnan las condiciones de consagración y piedad, y mientras el liderazgo carezca de la visión del reino de Dios.

Desde Beerseba hasta Dan era una expresión para indicar todo el país, desde el sur hasta el norte del reino unido. El cronista inserta otro “porque” aquí: Porque hacía mucho tiempo que no la habían celebrado según estaba escrito. Tan importante era esta proclama que los mensajeros salieron bien acreditados por el poder ejecutivo y el poder judicial, del rey y de los magistrados.

La invitación de Ezequías fue: Venid a su santuario que él ha santificado para siempre. Servid a Jehová vuestro Dios. La celebración de la Pascua era una de las tres fiestas anuales que reclamaban un peregrinaje a Jerusalén. Todo varón tenía que hacerse presente en el templo. Según la ley mosaica, Dios ejercería su compasión y misericordia para con los que se arrepintieron de corazón. El rey les aseguró esta promesa.

Lamentablemente, como ya se indicó, su proclama encontró una respuesta fría entre la mayoría de las tribus del norte. Cuando el hombre está alejado de Dios e insiste en sus malos caminos, resistirá al evangelio de la gracia y al perdón divinos. ¡Cuán distinta fue la reacción en el sur, entre los judíos! Con una nota triunfal que siempre inspira al ejercicio de la fe y la piedad, el cronista afirma que Dios se manifestó dándoles un solo corazón para cumplir el mandato del rey y de los magistrados, conforme a las palabras de Jehová.

La celebración de la fiesta de los panes sin levadura se prolongó más allá de los siete días. Esta fiesta ayudaba a los israelitas a recordar la prisa con que salieron de Egipto y de su constante necesidad de mantenerse alejados del pecado. Haciendo eco a esta reflexión, el cronista procede a narrar el hecho de la limpieza del templo, quitando los altares de incienso. Toda la inmundicia e ídolos sacados del templo fueron arrojados al valle del Quedrón.

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