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2 de Crónicas 30: Ezequías celebra la Pascua

Entonces sacrificaron la víctima de la Pascua. Esta ceremonia servía como un memorial a la liberación divina de Israel de las diez plagas en Egipto, como un símbolo de su constante búsqueda del pecador a quien desea redimir. Es también un tipo de la futura justificación para su pueblo a través de la muerte sustitutoria de Cristo, el Cordero de Dios.

Los líderes religiosos se sentían avergonzados por el celo que los laicos demostraban en las cosas de Dios. Los levitas tomaron sus lugares de emplazamiento conforme a lo establecido en la ley de Moisés,

…y los sacerdotes esparcían la sangre que recibían de mano de los levitas. Según Levíticos 1:11, no era normal que los levitas ejercieran este ministerio. La razón por la cual los levitas estaban a cargo de sacrificar las “víctimas de la Pascua” era la ausencia de pureza espiritual en el pueblo.

Ezequías estaba muy consciente del riesgo que corrían los que comían la víctima de la Pascua sin reunir las condiciones espirituales; por lo tanto, se apresuró a elevar una oración intercesora.

Cuando Dios respondió a la oración de Ezequías, el pueblo quedó sano. Cuán importante es que los pueblos cuenten con gobernantes creyentes, que estén equipados de un corazón pastoral. Una vez más se hizo patente el hecho de que la fe tiene prioridad sobre lo ritual y ceremonial. Además, se hizo patente la eficacia de la oración sincera.

El perdón de Jehová y su gracia abundante deben producir en los creyentes los mismos efectos que se observaron en el pueblo cuando celebraron la fiesta de los Panes sin Levadura, durante siete días, con gran gozo. La continuación de las celebraciones por otros siete días  fue semejante a lo que se hizo cuando Salomón dedicó el templo a Jehová.

Ezequiel mismo proveyó los sacrificios para la congregación, ejemplo que siguieron los magistrado. El regocijo entre el pueblo fue tal que aun los mismos forasteros, tanto de las tierras lejanas de Israel como los residentes en Judá, no pudieron ser excluidos. No hay nada mejor que el testimonio de los de fuera en cuanto a la piedad y la consagración cristianas.

Los sacerdotes experimentaron un avivamiento espiritual y se consagraron más al servicio del Señor. Tanto ellos como los levitas estaban preparados para interceder en oración por el pueblo. La oración de ellos llegó a su santa morada, al mismo cielo. De esta manera el rey, los ministros y el pueblo fueron restaurados a una relación de comunión feliz con Dios. ¡Un verdadero avivamiento espiritual había tenido lugar en el pueblo de Dios!

El tabernáculo de Jehová  Aunque el texto se refiere al tabernáculo —la tienda construida en el desierto— la situación de abandono del lugar de culto del pueblo está referida al templo que había construido Salomón.

Lugar de encuentro de la nació para todos los eventos, el tabernáculo primero, y después el templo, representan la presencia de Dios en medio de su pueblo.

El pueblo convoca en este santuario en ocasiones solemnes, pero, además, es el lugar en donde se ofrecen los sacrificios diarios por parte de los sacerdotes y el pueblo.

Dado el carácter sagrado de todo el recinto, y de su significado espiritual, no es de extrañar que el grado de fidelidad del pueblo a Dios y sus leyes se manifestase en su relación con el templo. Por eso, cuando el fervor religioso por Jehová es bueno, el pueblo acude al templo; el pueblo mira a este lugar con devoción; siente respeto y temor santo. Todo judío piadoso dirigirá hacia el templo su mirada, porque sabe cuánto significa ese lugar para él y para la nación.

Por el contrario, un estado espiritual decadente tendrá su reflejo en el abandono de la asistencia al templo. Reacción esta muy natural, por lo que representa ese lugar.

Ezequías, aludiendo al pasado, cuando la nación ha abandonado las prácticas ordenadas por Dios, habla de haber apartado sus rostros del tabernáculo de Jehová, y haberle vuelto sus espaldas. Esta acción conlleva toda una carga de apostasía. El creyente abandona la práctica habitual de asistir a los actos religiosos que se ofician en el templo. Deja de ofrecer y deja de recibir.

Nunca se ponderarán lo suficiente los beneficios de estar presentes en la casa del Señor. Es por esta razón que el autor de Hebreos recomienda que no dejen de congregarse. Ezequías está convencido de lo que significa el templo, y más adelante, ordena que se acuda a la casa de Jehová.

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