2 de Samuel 22:15 Envió sus flechas y los dispersó,[h] lanzó relámpagos y los destruyó.
2 de Samuel 22:16 Aparecieron entonces los torrentes de las aguas, quedaron al descubierto los cimientos del mundo ante la reprensión de Jehová, al soplo del aliento de su nariz.[i]
2 de Samuel 22:17 »Envió desde lo alto y me tomó. Me sacó de caudalosas aguas.
2 de Samuel 22:18 Me libró de un poderoso enemigo, y de los que me aborrecían, aunque eran más fuertes que yo.
2 de Samuel 22:19 Me asaltaron el día de mi desgracia, mas Jehová fue mi apoyo.
2 de Samuel 22:20 Me sacó a lugar espacioso, me libró porque me amaba.
2 de Samuel 22:21 »Jehová me recompensa conforme a mi justicia. Conforme a la limpieza de mis manos me ha premiado:
Que Dios veía a David de esta manera queda demostrado en 1 de Reyes 14:8. Que la historia juzgó así a David se evidencia en 1 de Reyes 15:4-5. Eso no obvia los pecados de David, sino que debe ser considerado desde dos puntos de vista: En primer lugar, David, aun sumido en sus pecados, tenía su corazón puesto en Dios y en sus caminos. Cuando se le reprendía, se arrepentía enseguida y no protestaba cuando las inevitables consecuencias de los pecados que había cometido afectaban a su reino y a su familia. En segundo lugar, ello es un testimonio de que Dios perdona del todo y cumple siempre su propósito, a pesar de las debilidades humanas.
2 de Samuel 22:22 porque he guardado los caminos de Jehová, y no me aparté de mi Dios haciendo el mal;
David no estaba diciendo que nunca había pecado. El Salmo 51 nos muestra su tremenda angustia por el pecado con Urías y Betsabé. Pero David sabía de la fidelidad de Dios y estaba escribiendo este himno desde la perspectiva de El. Sabía que Dios lo había limpiado otra vez: «más blanco que la nieve», con un «corazón limpio». Por medio de la muerte y resurrección de Jesucristo, también nosotros somos limpios y perfectos. Dios sustituye nuestro pecado con su pureza, y Dios no ve ya más nuestro pecado.
2 de Samuel 22:23 pues todos sus decretos están delante de mí y nunca me aparté de sus preceptos.
2 de Samuel 22:24 Fui recto para con él, y me he guardado de mi maldad.[j]
2 de Samuel 22:25 Jehová me recompensa conforme a mi justicia, conforme a la limpieza de mis manos ante sus ojos.
2 de Samuel 22:26 »Con el misericordioso te mostrarás misericordioso, y recto para con el hombre íntegro.
2 de Samuel 22:27 Limpio te mostrarás con el limpio, y rígido serás con el perverso.
«Rígido serás para con el perverso» significa que para aquellos que pecan, Dios es un juez que los castigará por sus pecados. Dios destruirá a aquellos que son perversos.
2 de Samuel 22:28 Tú salvas al pueblo afligido, mas tus ojos abaten a los altivos.[k]
2 de Samuel 22:29 Tú eres, oh Jehová, mi lámpara; mi Dios, que alumbra mis tinieblas.
2 de Samuel 22:30 Contigo desbarataré ejércitos, con mi Dios asaltaré muros.
