Hijos de David nacidos en Jerusalén
En Jerusalén, David tomó para sí más concubinas y mujeres, y como consecuencia tuvo más hijos. De todos los hijos de David que nacieron en Jerusalén, Salomón es el único que llega a ser de importancia en el futuro de la nación. El énfasis de este pasaje se encuentra en los hijos de David, cuyo aumento simbolizaba las bendiciones y el engrandecimiento que la casa de David estaba experimentando.
David derrota a los filisteos
Los filisteos se habían mantenido a la expectativa desde que David llegó al trono; mientras David reinaba sobre Judá, los filisteos no se preocupaban por lo que David pudiera hacerles; pero los filisteos sí se preocuparon cuando David llegó a reinar sobre todo Israel. Los filisteos fueron en busca de David, quizás pensaban ellos que David continuaba siendo su vasallo. Como la oscuridad se extiende por los cielos cuando un tornado amenaza con destruir las plantaciones de la tierra, así los filisteos se extendieron por el valle de Rafaím, al sur oeste de Jerusalén, amenazando al recién establecido rey. Nunca falta la presencia del enemigo cuando se está estableciendo la obra de Dios.
David estaba preparado para combatir la amenaza enemiga. Pero cualquier preparación de tipo militar no le serviría de nada sin la ayuda de Dios. Primero que todo, David buscó la dirección de Dios. David consultó a Dios. David reconocía que el arma más fuerte que tenía era la oración a Dios, porque la fortaleza humana es nada sin la fortaleza divina. David encontró respuesta de parte de Dios: Dios entregaría a los filisteos en manos de David. No sería su ejército, sino Dios el que daría la victoria a David. Es posible que los ejércitos de David no se comparaban en fuerza y cantidad con los ejércitos filisteos; pero David había estado acostumbrado a pelear con instrumentos débiles: había peleado con una honda contra un gigante, y había enfrentado los filisteos cuando su ejército lo constituía una banda de todos los oprimidos, todos los endeudados y los amargados de espíritu. David comprendía que la verdadera fuerza se encontraba en Dios, como lo expresaría Zacarías muchos años después al pueblo que volvía del exilio babilónico: No con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu, ha dicho Jehová de los Ejércitos.
Con la seguridad que viene de Dios, David venció a los filisteos, y la gloria por la victoria la dio toda a Dios, tanto que nombró aquel lugar Baalperazim: el Señor que irrumpe. Dios irrumpe dentro de un pueblo que le adora sin temor, que se postra en oración como posición para la batalla, que le alaba aun antes de obtener la victoria; Dios irrumpe desde el clamor de su pueblo, como fuerza impotente en los momentos en que la fuerza destructora del maligno azota los ejércitos de Dios. Cabe aclarar que Baal era un nombre muy común en Canaán, era el nombre del dios cananita del trueno y de la fertilidad, y muchas personas y lugares en Canaán llevaban el nombre de Baal, por lo general acompañado de otro nombre. El nombre Baal significaba “señor” y era usado para referirse a un dios, a un esposo, o un amo. Los israelitas usaron comunmente el nombre Baal en nombres compuestos para designar personas y lugares, y en ocasiones para refirse a Dios. Más adelante, los israelitas dejarían de usar el nombre Baal para evitar cualquier identificación con el dios cananita.
Los filisteos traían con ellos a sus ídolos para que les ayudasen en la batalla, pero los ídolos no les sirvieron de nada. Los ídolos filisteos quedaron abandonados, no pudieron ayudar a los filisteos; los ídolos son usados por las personas para su propio beneficio, pero son abandonados cuando dejan de prestar un servicio; en cambio, Dios no permite ser usado y abandonado a capricho de las personas. Los israelitas entendían, aunque no siempre, que cuando ellos eran derrotados no era porque Dios fuese débil, sino porque ellos habían fallado de alguna manera a Dios.
Los filisteos no desistieron fácilmente, volvieron a subir para atacar a David. David no se confió en su propia fuerza aunque hubiese ganado la primera batalla, sino que volvió a consultar a Jehová. David siguió las indicaciones de Dios, atacó por detrás y en el momento que soplaba un gran viento sobre los filisteos. David obtuvo la victoria porque siguió las indicaciones de Dios, el texto lo afirma claramente: David lo hizo conforme Jehová le había mandado y derrotó a los filisteos desde Geba hasta la entrada de Gezer. Geba se encontraba a unos 10 kilómetros al noreste de Jerusalén, y Gezer se encontraba a unos 34 km. al oeste de Geba. Gezer constituía la entrada al territorio fuerte de los filisteos, David había hecho retroceder a los filisteos una gran distancia hasta la entrada al territorio de ellos. Según 1 de Cronicas 14:16, David derrotó a los filisteos desde Gabaón hasta Gezer, lo cual es una distancia más corta ya que Gabaón se encontraba a la mitad entre Geba y Gezer; pero lo cierto era que David había derrotado a los filisteos haciendolos retroceder hasta su propio territorio.
