Jerusalén se conocía también como la ciudad de Jebús, así se le menciona en Josue 18:18 y Jueces 19:11, por haber estado bajo la ocupación de los jebuseos. Los jebuseos habían sobrevivido la conquista hebrea y habían mantenido la ocupación de Jerusalén durante el tiempo que los israelitas habían estado en Canaán. Los jebuseos estaban tan seguros de que su ciudad era imposible de penetrar debido a su altitud; se jactaban ante sus enemigos diciendo que aun los cojos y los ciegos podrían detener a quienes decidieran invadir la ciudad; sin embargo, la ciudad podía ser penetrada por un canal que provenía del estanque de Gihón. Exploraciones arqueológicas en Jerusalén han demostrado la presencia de canales proveyentes del estanque de Gihón. Los hombres de David pudieron entrar en la ciudad por el canal y así tomaron posesión de ella. Es muy corto el relato de la conquista de Jerusalén para saber los detalles. Muy oscuro es el significado de la orden de David de herir a los ciegos y a los cojos, posiblemente una venganza contra el orgullo de los jebuseos. David entró en la ciudad y la llamó Ciudad de David.
David edificó desde Milo hacia adentro. El Milo, que significa terrasa, era un relleno de tierra levantado en el lado norte de la ciudad para dificultar la entrada de ejércitos enemigos, ya que el lado norte era el más accesible en un posible ataque. Jerusalén representaba un lugar estratégico para la unión de Israel y Judá. Hebrón estaba muy al sur para ser aceptada como capital por las tribus del norte. Una capital muy al norte hubiera sido rechazada por la tribu de Judá. John Bright afirma que la localización central de Jerusalén y el hecho de que no había pertenecido a ninguna de las tribus, le hacía el lugar ideal para ser capital de la nueva nación. Hertzberg señala que Jerusalén no fue otorgada a ninguna tribu, sino que permaneció como la propiedad del rey. Fred E. Young destaca que hasta el tiempo de David, Israel no había tenido un centro real permanente, sino que los lugares de residencia de los jueces o los profetas habían servido como centros de reunión.
El establecimiento de la capital en Jerusalén no tenía únicamente fines políticos, sino también religiosos. Las tribus de Israel habían permanecido unidas por la adoración a Jehová. Sin duda que la importante tradición religiosa de Jerusalén fue factor importante para que David escogiera la ciudad. Ciertamente un deseo de David era el de traer el arca del pacto a morar permanentemente en Jerusalén.
David establece su casa
Además de una capital, David necesitaba una casa real, símbolo de su reinado. Aparentemente, David había establecido relaciones con Hiram, rey de Tiro. Hiram proveyó a David con madera y carpinteros y canteros para la construcción de la casa de David. Para David, la construcción de una casa real era la confirmación divina sobre su reinado. David, como una persona de fe, descubría la acción de Dios alrededor de su vida y en los hechos que sucedían en su vida. Si David hubiese sido una persona sin fe, la edificación de su casa real no hubiera tenido significado alguno aparte de un significado político. Una casa era importante para David porque significaba la confirmación de Dios sobre su reinado; pero también significaba reposo y una vida segura para David, quien había permanecido viviendo una vida errante durante el tiempo que fue perseguido por Saúl.
David comprendió que Dios había enaltecido su reino por amor al pueblo de Dios. El pueblo de Israel no es olvidado por Dios al establecer un rey sobre ellos; al contrario, Dios estaba enalteciendo el reinado de David para beneficio de su pueblo Israel. Dios había accedido al deseo del pueblo de tener un rey, y había llevado al trono a un hombre que no buscaba su propia gloria, sino que daba toda la gloria a Dios, y que buscaba el beneficio del pueblo. Es verdaderamente admirable que David no pretendía ser él mismo la razón del beneficio divino, sino que consideraba al pueblo de Israel como la razón de que Dios le escogiera y lo enalteciera como rey.
