Miqueas 2:8 El que ayer era mi pueblo, se ha levantado como enemigo: tras las vestiduras quitasteis las capas atrevidamente á los que pasaban, como los que vuelven de la guerra.
Miqueas 2:9 A las mujeres de mi pueblo echasteis fuera de las casas de sus delicias: á sus niños quitasteis mi perpetua alabanza.
Miqueas 2:10 Levantaos, y andad, que no es ésta la holganza; porque está contaminada, corrompióse, y de grande corrupción.
Miqueas 2:11 Si hubiere alguno que ande con el viento, y finja mentiras diciendo: Yo te profetizaré de vino y de sidra; este tal será profeta á este pueblo.
La gente preferían a los falsos profetas que les decían lo que quería escuchar. Miqueas habló en contra de los profetas que alentaban a la gente a sentirse cómoda con su estilo de vida de pecado. Los predicadores son populares cuando no piden demasiado de nosotros, y nos dicen que no nos preocupemos por el infierno. Pero un verdadero maestro de Dios nos habla la verdad, sin importar lo que los oyentes quieran escuchar.
Miqueas 2:12 De cierto te reuniré todo, oh Jacob: recogeré ciertamente el resto de Israel: pondrélo junto como ovejas de Bosra, como rebaño en mitad de su majada: harán estruendo por la multitud de los hombres.
Esta profecía sobre el Rey-Pastor, el divino Salvador, alegraría a quienes escuchaban a Miqueas y atenuaría la dureza del juicio antes anunciado. A la profecía sobre el exilio se suma ahora la promesa del retorno gracias a la intervención divina. El que abre caminos es también un título mesiánico («Salvador»), y añade a la reconfortante promesa sobre el retorno del exilio, la esperanza de alguien que se convertirá en Pastor y Rey de todos los que reconozcan su compasiva autoridad.Esta profecía sobre el Rey-Pastor, el divino Salvador, alegraría a quienes escuchaban a Miqueas y atenuaría la dureza del juicio antes anunciado. A la profecía sobre el exilio se suma ahora la promesa del retorno gracias a la intervención divina. El que abre caminos es también un título mesiánico («Salvador»), y añade a la reconfortante promesa sobre el retorno del exilio, la esperanza de alguien que se convertirá en Pastor y Rey de todos los que reconozcan su compasiva autoridad.
Miqueas 2:13 Subirá rompedor delante de ellos; romperán y pasarán la puerta, y saldrán por ella: y su rey pasará delante de ellos, y á la cabeza de ellos Jehová.
La profecía de Miqueas se enfocó en dos grandes sucesos: el regreso de Judá del cautiverio en Babilonia y la gran reunión de todos los creyentes cuando regrese el Mesías. Dios dio a sus profetas visiones de diversos acontecimientos futuros, pero no siempre les dio la capacidad de discernir cuándo ocurrirían. Por ejemplo, no podían ver el gran período entre el cautiverio babilónico y la venida del Mesías, pero podían ver claramente que el Mesías iba a venir. El propósito de esta profecía no era predecir con exactitud cómo ocurriría esto, sino que ocurriría. Esto dio al pueblo esperanza y lo ayudó a volverse de su pecado.
Juicio por pecados
El pecado del pillaje
La palabra Ay en heb. es una exclamación de desdicha o de lamentación, relacionada con la calamidad. La condición del pecador es digna de ser lamentada.
Hay muchas manifestaciones del pecado y ninguna de ellas es atractiva. Aquí se describe como iniquidad (aven)que es vanidad o algo hueco y sin valor. Traman el mal (ra’) que es algo pecaminoso y nocivo, comenzando en sus pensamientos y luego lo realizan cuando tienen el poder de hacerlo. Había gente en Israel que, en su avaricia, buscaba con prepotencia tomar la herencia de los que no se podían defender. Incluso andaban con orgullo (erguidos) por sus malos hechos. La heredad de cada tribu y familia era porción de Jehová y por lo tanto no se podía canjear.
