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Almas sacudidas por la tormenta

Una Publicación escrita por uno de esos ángeles que se encuentran por doquier que nos prestan sus alas cuando se nos olvida cómo volar. Conviértete en uno de ellos y compártela. Será de Bendición para ti y para el que la reciba.

  1. El poder de Dios Dios es nuestro amparo y nuestra fortaleza,nuestra ayuda segura en momentos de angustia. Por eso, no temeremosaunque se desmorone la tierray las montañas se hundan en el fondo del mar; aunque rujan y se encrespen sus aguas,y ante su furia retiemblen los montes.Selah
    a) Refugio ( versículo 1): nuestra verdadera seguridad reside no en las armas humanas, sino en el Dios todopoderoso. Todas las otras promesas de seguridad ofrecen falsas esperanzas y son, al final, inútiles.
    b) Reposo (versículos 2, 3): Él ordena el caos cósmico, y la confusión da paso al reposo. Él no es sólo un refugio, sino que es de fácil acceso, de manera que Su poder y ayuda están siempre a nuestra disposición. El contenido de los versículos 2 y 3 tienen estrecha relación con los versículos 7 y 11.
  2. La presencia de Dios (versículos 4–7): Hay un río cuyas corrientes alegran la ciudad de Dios,la santa habitación del Altísimo. Dios está en ella, la ciudad no caerá;al rayar el alba Dios le brindará su ayuda. Se agitan las naciones, se tambalean los reinos;Dios deja oír su voz, y la tierra se derrumba. El Señor Todopoderoso está con nosotros;nuestro refugio es el Dios de Jacob.Selah
    a) Consolación ( versículos 4, 5): la escena cambia, y ahora es la omnipresencia de Dios más que Su omnipotencia lo que nos trae consolación. El tumulto cesa, y la presencia de Dios llena de gracia es el retiro seguro de un alma sacudida por la tormenta, como un cielo de descanso después de una tempestad.
    b) Bienestar (versículos 6, 7): Dios es eterno, inmutable, el Dios de los ángeles, y el Dios de un hombre, aun de alguien tan débil como Jacob. Si a pesar de todos los fracasos de Jacob, el Señor quiere ser su Dios, entonces también querrá ser el Dios nuestro y el Dios de cada débil pecador.
  3. La paz de Dios (versículos 8–11): Venid y ved los portentos del Señor;él ha traído desolación sobre la tierra. Ha puesto fin a las guerrasen todos los confines de la tierra;ha quebrado los arcos, ha destrozado las lanzas,ha arrojado los carros al fuego. «Quedaos quietos, reconoced que yo soy Dios.¡Yo seré exaltado entre las naciones!¡Yo seré enaltecido en la tierra!» El Señor Todopoderoso está con nosotros;nuestro refugio es el Dios de Jacob.Selah
    a) La Providencia ( versículos 8–10): los caminos de Dios a veces no son fáciles de entender, pero en cada acontecimiento está la Providencia, que hace que todas las cosas obren para bien. Esto trae la paz a un alma azotada por la tempestad.
    b) Protección ( versículos 46 11): nuevamente el gozoso refrán que suena como música al oído de los afligidos. Dios es nuestra segura defensa y protección. Su presencia es la promesa de victoria y lo único que puede traernos una auténtica paz.

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Lionel Valentin

Evangelista, Periodista y Caricaturista. Autor de Vida de Jesús un Evangelio Armonizado; Sancocho Cristiano Vols.: I-IV y Bendiciones Cristianas Vols.: I y II. Libre entre los hombres, esclavo y siervo de Nuestro Señor Jesucristo

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