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Anúncialo a viva voz

Una Publicación escrita por uno de esos ángeles que se encuentran por doquier que nos prestan sus alas cuando se nos olvida cómo volar. Conviértete en uno de ellos y compártela. Será de Bendición para ti y para el que la reciba.

Anuncia a Cristo a viva voz

«Súbete a un alto monte, oh Sion, portador de buenas nuevas; levanta con fuerza tu voz, oh Jerusalén, portadora de buenas nuevas; levánta la, no temas. Di a las ciudades de Judá: Aquí está vuestro Dios. He aquí, el Señor DIOS vendrá con poder, y su brazo gobernará por El. He aquí, con El está su galardón, y delante de El su recompensa. Como pastor apacentará su rebaño, en su brazo recogerá los corderos, y en su seno los llevará; guiará con cuidado a las recién paridas.» (‭Isaías‬ ‭40‬:‭9-11‬ LBLA)

Te invito a que des un vistazo al mundo de hoy en día. Basta con ver el periódico. ¿Cómo está viviendo la gente? Llaman a lo malo bueno y a lo bueno malo. No hay duda que estamos experimentando una terrible crisis de valores. La familia se está desintegrando. Continúa el aumento de los males sociales como criminalidad , abuso, divorcio , desempleo, problemas económicos, etc. Existe una tendencia de ver la situación de nuestra Isla con un terrible pesimismo. Muchos han perdido la esperanza y se están preguntando: ¿Podrá mejorar esto?
En el pasaje de Isaias 40:9-11 la voz profética del Espíritu le habla a Judá en un tiempo en que este pueblo se sentía desmoralizado y en crisis. Estaban cautivos en Babilonia. Sus ciudades habían sido saqueadas por el enemigo, las murallas reducidas a un montón de piedras y el templo destruido. Sus símbolos nacionales desaparecidos, su identidad como pueblo socabada y para completar su desgracia, el enemigo les había robado la tierra que el mismo Dios le había dado como heredad. Judá se deprimió tanto ante su situación que el Salmista llegó a decir lo siguiente: «Nos sentábamos junto a los ríos de Babilonia y llorábamos acordándonos de Sion. Allí en los sauces de la ciudad, colgamos nuestras arpas. Allí los que nos capturaron nos pedían que cantáramos. Nuestros opresores nos pedían que estuviéramos alegres, que cantáramos canciones que hablaran de Sion. Pero no podíamos cantar las canciones de alabanza al SEÑOR, en un lugar extraño. Jerusalén, si algún día te olvido, que se me seque la mano derecha; prometo que jamás te olvidaré. Si te llegara a olvidar que mi lengua se me pegue al paladar y no pueda volver a cantar.» (‭Salmos‬ ‭137‬:‭1-6‬ PDT). No hay duda que de acuerdo a esta descripción poética esta nación estaba totalmente decaída y desanimada. Había perdido la esperanza. Pero a partir prácticamente de este capítulo 40 de Isaías el profeta comienza una serie de anuncios proféticos con el propósito de resucitar la esperanza en el corazón del pueblo de Dios.

Súbete sobre un monte alto y anuncia que aún hay esperanza. Que Dios no los ha abandonado. Hay para ti buenas noticias de salvación, libertad, restauración y sanidad, es lo que en resumen el Señor le anuncia al pueblo. Pero esta buena noticia es tan importante que debe ser anuncia con tanta pasión y fuerza, de tal manera que todos y todas la puedan escuchar. Este pueblo que esta decaído a causa de toda la experiencia de dolor que había sufrido, es llamado por Dios «portadores de buenas nuevas». Aunque parezca una gran contradicción la obra de restauración viene a provocar en Judá la resurrección de la esperanza perdida. Las buenas noticias de que Dios les ama a pesar de sus faltas y fracasos. Que no los ha abandonado sino que al contrario esta con ellos aún en la tierra de su cautiverio debe ser anunciada viva voz. Esta notica debe ser conocida por todo el pueblo para que su ánimo sea levantado, la fe fortalecida,y la esperanza resucitada. Esta buena noticia es un decreto divino declarando que el tiempo de su cautiveriodía terminado. Es tiempo de regresar a casa y experimentar la restauración y restitusión de todo lo que el enemigo había destruído y robado. ¡Aleluya!

Hoy, el llamado que Dios le hizo a Judá se extiende a nosotros como su pueblo en el nuevo Pacto. Por gracia somos llamados a levantar nuestra voz y fluir de acuerdo a lo que somos «portadores de buenas nuevas». Jesus fue bien claro cuando nos encomendó: «Vayan por todo el mundo y anuncien la buena noticia de salvación a toda la gente.» (‭Marcos‬ ‭16‬:‭15‬ PDT) No podemos permanecer callados ante la crisis espiritual, emocional y social que esta viviendo nuestra sociedad. No hay esperanza en los líderes políticos, ni en los sistemas humanos. Esto no lo puede arreglar ningún ser humano, sólo Dios. Y el lo quiere hacer a través de un pueblo que anuncie y viva el Evangelio del Reino. Cristo en nosotros es la esperanza de gloria para este mundo. (Col. 1:27)

El mundo necesita urgentemente que los hijos e hijas de Dios nos subamos sobre un monte alto y anunciemos aviva voz el amor y la gracia de Dios hacia el ser humano. ¿Por qué tenemos que anunciarlo? «Pues el amor de Cristo nos apremia, habiendo llegado a esta conclusión: que uno murió por todos, por consiguiente, todos murieron; y por todos murió, para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos. De manera que nosotros de ahora en adelante ya no conocemos a nadie según la carne; aunque hemos conocido a Cristo según la carne, sin embargo, ahora ya no le conocemos así. De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí, son hechas nuevas. Y todo esto procede de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por medio de Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación; a saber, que Dios estaba en Cristo reconciliando al mundo consigo mismo, no tomando en cuenta a los hombres sus transgresiones, y nos ha encomendado a nosotros la palabra de la reconciliación. Por tanto, somos embajadores de Cristo, como si Dios rogara por medio de nosotros; en nombre de Cristo os rogamos: ¡Reconciliaos con Dios! Al que no conoció pecado, le hizo pecado por nosotros, para que fuéramos hechos justicia de Dios en El.» (‭2 Corintios‬ ‭5‬:‭14-21‬ LBLA) El amor de Dios nos apremia, constriñe, nos obliga, nos controla, nos lleva a actuar así, domina nuestras vidas, se ha apoderado de nosotros, nos domina, nos compele. Es el amor de Dios la motivación suficientemente poderosa para llevarnos a romper con nuestros, temores, comodidades y cualquier otro pretexto que hayamos usado hasta ahora para no anunciar el Evangelio (buenas noticias)

Si hay noticia que merece ser anunciada a viva voz es la noticia del amor incondicional y la gracia de Dios manifestada a través de la muerte de Cristo en la cruz del Calvario. «Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.» (‭S.Juan‬ ‭3‬:‭16‬ RVR1960) Todos necesitan conocer quien es Jesús y cuanto Dios los ama. Tu y yo hemos sidos escogidos, llamados, capacitados y enviados a ser portadores de esta grandiosa buena nueva, el mundo gime y clama para que nosotros tomemos nuestro lugar como hijos de Dios, y realicemos con intensa pasión esta honorable misión.
Con amor tu pastor y amigo

Apóstol David M. Abréu Ortiz

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Lionel Valentin

Evangelista, Periodista y Caricaturista. Autor de Vida de Jesús un Evangelio Armonizado; Sancocho Cristiano Vols.: I-IV y Bendiciones Cristianas Vols.: I y II. Libre entre los hombres, esclavo y siervo de Nuestro Señor Jesucristo

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