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Deuteronomio 18: Las porciones de los levitas

Aun cuando este criterio es válido, algunas veces la palabra de un profeta podía producir el problema que la profecía era de largo alcance y su cumplimiento o falta de cumplimiento vendría muy tarde para tomar acción contra aquel profeta. El problema que existía en la institución profética era saber quién hablaba lo falso y quién hablaba lo verdadero, o sea, ¿cómo puede uno descubrir las palabras que Jehová ha hablado?

Según los criterios presentados, cada israelita podía descubrir quién era un profeta de Jehová. Estos criterios podían ayudar a una persona en Israel a distinguir entre el profeta falso y el verdadero.

1. El profeta que llamaba al pueblo a abandonar el verdadero camino de Dios era un falso profeta. El verdadero profeta exhortaba al pueblo al arrepentimiento y a la obediencia a la palabra de Dios.

2. El profeta que profetizaba en el nombre de un dios falso era un profeta falso. El verdadero profeta hablaba en el nombre de Dios y revelaba su divina voluntad para el pueblo.

3. El profeta cuya profecía no se cumplía era falso. La profecía que el verdadero profeta proclamaba tenía que ser cumplida. Si la palabra del profeta no se cumplía, éste no había sido enviado por Dios ni hablaba en el nombre del Dios de Israel. Era un profeta falso.

Verdades prácticas

El mundo occidental del siglo XX está amenazado por el ocultismo de religiones orientales y sectas del ocultismo. La iglesia debe dirigirse a esta realidad.

1. Cada creyente debe saber lo que cree. Debe tener una fe basada en la Biblia.

2. Cada creyente debe estar seguro en quién ha creído. La fe debe ser personal. Debemos andar diariamente con Cristo por medio del Espíritu Santo.

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