El texto también declara que nadie conoce su sepulcro, hasta el día de hoy. El texto claramente enseña que Moisés murió y fue sepultado en la tierra de Moab. Es posible que la razón porque se desconoce el lugar donde Moisés fue sepultado es porque la generación de aquellos que sepultaron el cuerpo de Moisés murió, y a través de los años los futuros israelitas se olvidaron del lugar. Es posible también que en la providencia divina, para evitar la adoración de la persona de Moisés y para evitar peregrinaciones fuera necesario que olvidaron el lugar.
Moisés murió a la edad de 120 años. Según el libro de Hechos la vida de Moisés está dividida en tres períodos. Los primeros 40 años él vivió en Egipto, en la corte de faraón. Moisés vivió otros 40 años en Madián, mientras era preparado para ser el liberador de Israel. Sus últimos 40 años fueron vividos en el desierto como líder del pueblo de Israel en su jornada hacia Canaán. En el AT 40 años es el período de una generación. La muerte de Moisés indica que su vida abarca tres generaciones de israelitas.
En la ocasión de su muerte Moisés todavía tenía mucho vigor. Moisés declara: “Yo tengo 120 años de edad; no puedo salir ni entrar.” Para un hombre de su edad, Moisés tenía bastante vigor, pero no para salir a la guerra y emprender la dura tarea de conquistar la tierra de Canaán.
El pueblo de Israel hizo duelo por Moisés por 30 días. El duelo era una manera de celebrar la memoria de un individuo que estaba muerto y de expresar públicamente el dolor por la muerte de una persona notable en la comunidad. Josué, quien había servido como un ayudante de Moisés, fue nombrado sucesor del caudillo de Israel. Josué era un hombre lleno del espíritu de sabiduría, el don divinox que era requerido de los líderes de Israel para gobernar y guiar al pueblo. Moisés invistió a Josué para ser el nuevo líder de Israel por la imposición de las manos, un ritual simbolizando la transferencia de poder y autoridad.
El epitafio de Moisés
Los últimos tres versículos del libro de Deuteronomio son un panegírico para Moisés. En su encomio, el deuteronomista presenta a Moisés como el mayor profeta de Israel: Nunca en Israel se levantó otro profeta como Moisés. Jehová tenía una relación íntima con Moisés. El había hablado cara a cara con Moisés durante sus encuentros. Moisés fue usado poderosamente por Dios durante su ministerio como líder de Israel. Dios había usado a Moisés para hacer señales y prodigios, tanto en la tierra de Egipto así como durante los años de peregrinación en el desierto. Durante su vida Moisés, el siervo fiel de Jehová, sirvió como líder, profeta y juez. Por medio de Moisés Israel recibió la ley y descubrió la voluntad de Dios para la vida de la nación. En su larga y gloriosa historia Israel conoció muchos líderes de renombre, pero Moisés fue el mayor de todos ellos.
