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Deuteronomio 23: Los excluidos de la congregación

Deu 23:1 No entrará en la congregación de Jehová el que tenga magullados los testículos, o amputado su miembro viril.

Deu 23:2 No entrará bastardo en la congregación de Jehová; ni hasta la décima generación no entrarán en la congregación de Jehová.

Deu 23:3 No entrará amonita ni moabita en la congregación de Jehová,(A) ni hasta la décima generación de ellos; no entrarán en la congregación de Jehová para siempre,

Deu 23:4 por cuanto no os salieron a recibir con pan y agua al camino, cuando salisteis de Egipto, y porque alquilaron contra ti a Balaam hijo de Beor, de Petor en Mesopotamia, para maldecirte.(B)

Deu 23:5 Mas no quiso Jehová tu Dios oír a Balaam; y Jehová tu Dios te convirtió la maldición en bendición,(C) porque Jehová tu Dios te amaba.

Deu 23:6 No procurarás la paz de ellos ni su bien en todos los días para siempre.

Deu 23:7 No aborrecerás al edomita, porque es tu hermano; no aborrecerás al egipcio, porque forastero fuiste en su tierra.

De acuerdo con la tradición hebrea, los edomitas eran descendientes de Esaú

Deu 23:8 Los hijos que nacieren de ellos, en la tercera generación entrarán en la congregación de Jehová.

Leyes sanitarias

Deu 23:9 Cuando salieres a campaña contra tus enemigos, te guardarás de toda cosa mala.

Estos versículos se ocupan de la admisión de alguien a la congregación , en este caso a Israel como una comunidad de creyentes. El equivalente griego es eklesia la palabra utilizada en el NT para designar a la congregación local de creyentes. Las razones exactas para estas prohibiciones no son ya comprensibles.

En las tribus del desierto se permite cierta incorporación progresiva de elementos alógenos, que poco a poco son asimilados a la nueva tribu. Esta nacionalización la encontramos en Israel desde los tiempos del desierto. Se admite al extranjero a comer la Pascua con el pueblo hebreo; la familia madianita de Jetró es incorporada a la comunidad israelita, y también los calebitas, pertenecientes a los quíneos. Sin embargo, la incorporación a Israel tiene especiales exigencias, ya que se trata no sólo de nacionalizarse civilmente, sino aun religiosamente, con todos los derechos y deberes inherentes a una comunidad teocrática. La dignidad de esta sociedad preferida de Yahvé exigía que se excluyeran los que llevaban una infamia social, como los eunucos. Era una nota infamante, que los hacía indignos de la comunidad teocrática. Entre los paganos existía la costumbre de mutilarse, por razones religiosas, en ciertos cultos, como los de Cibeles, aparte de la costumbre bárbara de mutilar a los guardianes de los harenes. En las cortes de los reyes de Israel no faltan estos hombres mutilados, sin duda para imitar a las corrompidas cortes extranjeras. El profeta anuncia en los tiempos mesiánicos la rehabilitación de los eunucos, los cuales serán incorporados a la nueva sociedad teocrática.

Por razones similares de dignidad se excluyen de la comunidad israelita los mamzer, o espúreos, fruto de una unión fornicaria o incestuosa. Sólo después de diez generaciones quedarán lavados de esta infamia.

Los amonitas y moabitas, por no haber socorrido a los israelitas cuando pasaban por su tierra camino de Canaán, son también excluidos. Estas dos poblaciones tenían, según la Biblia, un origen incestuoso de Lot, sobrino de Abraham. Además, los moabitas contrataron los servicios de Balaán para maldecir a Israel. Por estas razones estos dos pueblos no serán asimilados a los israelitas ni a la décima generación.

En cambio, respecto de los edomitas y egipcios, el deuteronomista es más benigno, pues pueden ser admitidos a la comunidad israelita a la tercera generación. En realidad, los edomitas se portaron mal con los hebreos, pues les negaron el paso innocuo. Las relaciones hostiles continuaron por mucho tiempo, pero en determinadas épocas estas relaciones mejoraron, y quizá un reflejo de ellas sea esta ordenanza benévola. Lo mismo hemos de decir respecto de las relaciones con los egipcios.

Deu 23:10 Si hubiere en medio de ti alguno que no fuere limpio, por razón de alguna impureza acontecida de noche, saldrá fuera del campamento, y no entrará en él.

Deu 23:11 Pero al caer la noche se lavará con agua, y cuando se hubiere puesto el sol, podrá entrar en el campamento.

Deu 23:12 Tendrás un lugar fuera del campamento adonde salgas;

Deu 23:13 tendrás también entre tus armas una estaca; y cuando estuvieres allí fuera, cavarás con ella, y luego al volverte cubrirás tu excremento;

Deu 23:14 porque Jehová tu Dios anda en medio de tu campamento, para librarte y para entregar a tus enemigos delante de ti; por tanto, tu campamento ha de ser santo, para que él no vea en ti cosa inmunda, y se vuelva de en pos de ti.

Durante la guerra, las reglas de higiene debían ser mantenidas como un símbolo de pureza, un prerrequisito para conservar la presencia de Dios.

Leyes humanitarias

Deu 23:15 No entregarás a su señor el siervo que se huyere a ti de su amo.

En toda la Sagrada Escritura del Antiguo Testamento se inculca la idea de la presencia de Yahvé en medio de su pueblo. Particularmente en el Pentateuco se repite que Yahvé sale en campaña a la cabeza del ejército de Israel. Todo esto exige una limpieza extrema del campamento para que sea digno de él. Por eso se ordena que el que haya sufrido polución nocturna, salga del campamento hasta la tarde, en que reciba un baño ritual de purificación, y se impone la organización déla higiene y decencia del campamento

Deu 23:16 Morará contigo, en medio de ti, en el lugar que escogiere en alguna de tus ciudades, donde a bien tuviere; no le oprimirás.

Deu 23:17 No haya ramera de entre las hijas de Israel,(D) ni haya sodomita de entre los hijos de Israel.

Los hombres y las mujeres de Israel no podían prostituirse participando en los cultos paganos a la fertilidad.

La ley deuteronómica se muestra extremadamente benévola con el esclavo fugitivo, ya que prohíbe entregarlo a su amo, que lo maltrataría. En el código de Hammurabi, la ley es totalmente contraria: pena de muerte al que acoja y oculte a un esclavo fugitivo. El legislador hebreo en realidad parece que se refiere a esclavos procedentes de otros países extranjeros, pues dice: tenle en medio de tu tierra. Se trata, pues, de negar la extradición del esclavo.

Deu 23:18 No traerás la paga de una ramera ni el precio de un perro a la casa de Jehová tu Dios por ningún voto; porque abominación es a Jehová tu Dios tanto lo uno como lo otro.

Se identifica a la prostituta como una ramera , y al varón que se prostituye como un perro . La legislación israelita prohibía que el dinero obtenido por medios pecaminosos sirviese para pagar un voto a Dios.

La ley de Dios no toleraba la prostitución. Estaba estrictamente prohibida. La prohibición de esta práctica puede ser obvia para nosotros, pero no lo era tanto para los israelitas. Casi en cualquier otra religión que ellos conocían incluían este acto como parte integral de sus cultos paganos. La prostitución se burla de la idea original de Dios para el sexo. Trata el sexo como un acto físico aislado en lugar de ser un acto de compromiso hacia otra persona. Fuera del matrimonio, el sexo destruye la relación. Dentro del matrimonio, si se encara con una actitud correcta, puede ayudar a cimentar la relación. Frecuentemente, Dios tuvo que prevenir a su pueblo acerca de las relaciones sexuales extramaritales. Actualmente todavía necesitamos escuchar sus advertencias: es necesario que se les advierta a los jóvenes acerca de las relaciones premaritales y a los adultos se les recuerde acerca de la fidelidad sexual.

Deu 23:19 No exigirás de tu hermano interés de dinero, ni interés de comestibles, ni de cosa alguna de que se suele exigir interés.

Era frecuente en Canaán la prostitución sagrada, es decir, en honor de determinadas divinidades, como Astarté, la Istar o Venus de Babilonia. Era el grado más bajo a que podía llegar el sentido religioso de un pueblo. Parece que en Israel no faltaron infiltraciones de tales prácticas licenciosas en los santuarios locales. Los profetas claman contra esta abominación. El salario de este comercio sexual debía ir íntegro a los santuarios, y aquí el deuteronomista prohibe estrictamente que nada que proceda de eso sirva para cumplir un voto en el santuario de Yahvé. El salario de un perro alude a los ingresos del prostituto (scortator), o persona del sexo masculino que se entregaba en los santuarios cananeos y fenicios a la llamada prostitución sagrada

Deu 23:20 Del extraño podrás exigir interés, mas de tu hermano no lo exigirás,(E) para que te bendiga Jehová tu Dios en toda obra de tus manos en la tierra adonde vas para tomar posesión de ella.

Deu 23:21 Cuando haces voto a Jehová tu Dios, no tardes en pagarlo;(F) porque ciertamente lo demandará Jehová tu Dios de ti, y sería pecado en ti.

El préstamo con interés a un israelita estaba estrictamente prohibido por la legislación. El deuteronomista — que se caracteriza por su espíritu humanitario — confirma esta antigua legislación mosaica, permitiendo el préstamo a interés a sólo el extranjero. De hecho, esta ley no parece que fue muy escrupulosamente guardada, ya que los profetas echan en cara a los ricos su insaciable avaricia y usura. En el código de Hammurabi se regula el préstamo a interés, que es muy subido (un 20 por 100 para la plata y un 33 por 100 para los cereales)

Deu 23:22 Mas cuando te abstengas de prometer, no habrá en ti pecado.

Deu 23:23 Pero lo que hubiere salido de tus labios, lo guardarás y lo cumplirás, conforme lo prometiste a Jehová tu Dios, pagando la ofrenda voluntaria que prometiste con tu boca.

Deu 23:24 Cuando entres en la viña de tu prójimo, podrás comer uvas hasta saciarte; mas no pondrás en tu cesto.

Era frecuente en Israel hacer votos a Yahvé: promesa de sacrificios, oblaciones, de abstención de determinadas cosas. Se trata de la validez de los votos hechos por mujeres, más propensas, por su espíritu piadoso, a hacer votos a Dios. El deuteronomista considera como algo muy sagrado el voto y su cumplimiento, de forma que prolongar el cumplimiento es ya pecado ante Yahvé. La mayor parte de los votos se hacen en momentos de especial fervor religioso o en una necesidad angustiosa, pero es fácil olvidarse de lo prometido cuando las circunstancias hayan cambiado. El legislador hebreo, sin embargo, insiste en la obligatoriedad del voto

Deu 23:25 Cuando entres en la mies de tu prójimo, podrás arrancar espigas con tu mano; mas no aplicarás hoz a la mies de tu prójimo.

Este mandamiento impedía que uno se aferrara a sus posesiones con egoísmo. También se aseguraba de que ninguno pasara hambre. Sin embargo, no era una excusa para aprovecharse del prójimo. Los fariseos no interpretaron esto de manera adecuada cuando acusaron a Jesús y a sus discípulos de cosechar en el día de reposo.

En favor del necesitado se permite tomar racimos o espigas para matar el hambre, pero no se autoriza para que se lleve repuesto de estos frutos. Esta costumbre es corriente en localidades donde la mayoría tienen viñas o trigales, pues no se considera un perjuicio grande, y, por otra parte, es señal de mutua benevolencia entre los vecinos. Usando de este permiso, los discípulos de Jesús tomarán espigas en sábado al pasar por un triga. El reproche de los fariseos no es porque hayan juntado espigas, sino porque las tomaron en sábado.

Personas excluidas de la congregación

Las leyes en esta sección introducen una lista de personas a las cuales les estaba prohibido participar en la adoración de la comunidad de Israel. Las leyes limitando la membresía en la asamblea de Jehová estaban relacionadas con la santidad del pueblo de Dios. Israel era un pueblo santo y esta santidad era manifestada en la adoración que Israel presentaba a Dios. La congregación se refiere a la comunidad de Israel congregada en el templo para adoración. Ninguna persona mutilada físicamente o ninguna persona castrada podía entrar en el templo. En las sociedades orientales, muchas personas eran castradas por motivos religiosos. Otros se hacían eunucos para entrar en el servicio del rey. Diversos eunucos servían en la corte de Israel; pero por cuanto eran castrados, no podían entrar en el templo para participar del culto de Jehová. El profeta Isaías declara que en la era mesiánica los eunucos serían rehabilitados e incorporados en la adoración de Jehová.

También el bastardo estaba excluido de la congregación de Jehová. Bastardo (heb. mamzezer) se usa aquípara describir los hijos nacidos de matrimonios mixtos y los hijos nacidos de las relaciones incestuosas mencionadas.

En el contexto de la ley deuteronómica, una persona que había nacido de una relación incestuosa no podía participar de la congregación reunida en adoración. El mamzer estaba excluido de la congregación de Jehová hasta la décima generación. El diez es un número completo y tiene la idea de “jamás”. Esto significa que el mamzer estaba excluido de la congregación para siempre. La severidad del castigo sirve para declarar que Jehová consideraba estas relaciones ilegítimas una gran abominación.

Los amonitas y moabitas también estaban excluidos de la congregación de Jehová. Estas dos naciones eran descendientes de Lot y de la relación incestuosa con sus dos hijas. Pero según el texto, el incesto de Lot con sus hijas no era la razón porque los amonitas y los moabitas estaban excluidos de la congregación de Jehová. Según el texto, los amonitas no demostraron compasión hacia Israel sino que demostraron una actitud hostil contra los israelitas durante su viaje hacia Canaán. Los moabitas emplearon al falso profeta Balaam, hijo de Beor, para maldecir a los israelitas. Pero Jehová intervino y cambió la maldición de Balaam en bendición por causa de su amor hacia Israel.

Por causa de la actitud hostil de estas dos naciones contra los israelitas, los amonitas y los moabitas estaban excluidos de la adoración de Jehová. Ellos jamás entrarían en el templo para adorar a Jehová. Dios también prohibía que los israelitas hicieran tratados políticos con ellos. La expresión procurarás… la paz ni el bienestar es el lenguaje de los tratados políticos, común en el antiguo Oriente. Israel no podía hacer un tratado de paz o alianza política con los amonitas y los moabitas. La ley que prohibía a los moabitas entrar en el templo no les prohibía ser miembros de la comunidad de Israel. Cuando Rut, la moabita, decidió seguir a su suegra Noemí, ella dijo: “Tu pueblo será mi pueblo y tu Dios será mi Dios”. Rut se casó con Boaz, un prominente ciudadano de Belén y llegó a ser una de los antepasados del rey David.

La exclusión de los edomitas y de los egipcios de la congregación de Jehová no debía ser permanente. Los israelitas no podían rechazar a los edomitas permanentemente porque ellos eran parientes. Los edomitas eran los descendientes de Esaú, el hermano de Jacob, el progenitor de los israelitas. Los egipcios no podían ser excluidos permanentemente, porque los israelitas vivieron como extranjeros (gerim) en su tierra. Aun cuando los egipcios oprimieron a los israelitas por muchos años, Israel tenía que acordarse de que los egipcios fueron generosos con José y su familia, y que durante la hambruna que hubo en Canaán en los días cuando Jacob y su familia vivían en la tierra, los egipcios alimentaron a los israelitas y por su generosidad Israel no pereció. Por lo tanto, los edomitas y los egipcios debían ser excluidos solamente por tres generaciones. Después de la tercera generación, los edomitas y los egipcios podían participar de la congregación de Jehová.

Higiene personal

Estas dos leyes están relacionadas con las campañas militares del ejército israelita y con la necesidad de mantener el campamento libre de impurezas. Las leyes discuten los problemas de higiene personal y pública.

El primer caso de impureza se refiere al soldado que tiene una emisión nocturna. Aun cuando la emisión fuese involuntaria e inconsciente, la emisión del semen hacía al soldado impuro. Craigie cree que la referencia aquí no es a una emisión del semen, así como la referencia en Levítico hace claro, sino de un soldado que orina en la noche involuntariamente o voluntariamente, porque estaba muy cansado para ir fuera del campamento. Según Craigie, esta sugerencia está de acuerdo con el segundo caso en los vv. 12-14. La impureza ritual causada por la emisión, forzaba al hombre a salir del campamento hasta la tarde. Al final de aquel día, él tenía que lavarse para entrar al campo al anochecer, en el principio del día siguiente.

El segundo caso es el caso de defecación pública. Cuando un soldado tenía la necesidad de satisfacer sus necesidades personales, era necesario tener un lugar fuera del campamento para esto. Los líderes del ejército israelita tenían que proveer letrinas fuera del campamento. Como parte de su equipo, cada soldado tenía que cargar una estaca para hacer con ella un hoyo en la tierra para cubrir los excrementos. Esta ley no menciona la necesidad del baño ritual porque la defecación no era considerada una impureza ritual si uno seguía la manera correcta de mantener la pureza del campamento. Si un soldado defecaba dentro del campo entonces era necesario seguir un proceso de purificación.

La razón para esta legislación requiriendo la necesidad de mantener la pureza del campamento era porque Jehová estaba en el campo con el ejército israelita, moviéndose entre los soldados para traer la victoria contra los enemigos. El AT declara que en tiempo de batallas, Israel salía a la cabeza del ejército para luchar por su pueblo. La presencia de Dios en el campamento para proteger a su pueblo hacía del campamento un lugar santo. El símbolo de la presencia de Dios con el pueblo era el arca del pacto. La impureza del campamento hace a Dios ver cosa indecente. La palabra heb. traducida por indecente generalmente se traduce “desnudez” y probablemente se refiere a los genitales. La violación de esta estipulación ofendía a Dios y causaba su salida del campamento.

Los oprimidos

Aunque el comercio de la esclavitud ha terminado en prácticamente todas partes del mundo, todavía existen distinciones que se basan en el color, la raza, la nacionalidad y las clases distintas de las personas. Y todavía existe la discriminación que se basa en estas diferencias. Muchas personas se encuentran en circunstancias difíciles, no por actos que ellos han provocado, sino por haber nacido en condiciones de pobreza o de una raza o un color que sufre opresión. La ley deuteronómica trata de combatir estas condiciones, dando instrucciones en casos de esclavos extranjeros que se encuentran en crisis por el hecho de haber escapado de su amo. Esto nos llama a una simpatía por los oprimidos que padecen necesidades en nuestro medio.

Leyes humanitarias

El esclavo fugitivo. La ley del esclavo fugitivo está vinculada con la relación que Israel tenía como pueblo de Dios. Cuando Israel estaba en Egipto ellos fueron considerados extranjeros (gerim) por los egipcios y por esta razón Israel tenía que tener compasión de un extranjero que entraba en Israel como un esclavo fugitivo. El esclavo que escapaba de otra nación para encontrar refugio y ayuda en Israel no podía ser regresado a su dueño. Como pueblo especial de Jehová y como una nación redimida de la esclavitud en Egipto, Israel, un pueblo que conocía el dolor de la esclavitud, tenía que acordarse de que ellos también habían sido esclavos. Israel había sido liberado por Jehová de la esclavitud para nunca más volver a sus dueños. Así debía Israel tratar al esclavo fugitivo. Sus días de esclavitud habían terminado y ahora debía empezar una nueva vida. El era un hombre libre, una persona que había decidido vivir su nueva vida bajo la protección de las leyes de Israel. Un esclavo fugitivo que procuraba santuario en Israel podía vivir en el lugar que él escoja. Ningún israelita podía explotarlo u oprimirlo.

Esta ley prohibiendo la extradición de un esclavo fugitivo contradice la costumbre legal del antiguo Oriente. La ley de Hamurabi decretaba la pena de muerte para la persona que no regresaba un esclavo fugitivo. En los pactos políticos entre las naciones era costumbre introducir una ley forzando a una nación a regresar a otra nación un esclavo fugitivo. Pero Israel tenía un pacto con Jehová. Además, la memoria de que Israel había sido esclavo en Egipto motivaba a los israelitas a tener compasión de cada persona que procuraba la protección de la comunidad.

Ley contra la prostitución ritual. La práctica de la prostitución sagrada era común en las religiones de fertilidad en el antiguo Cercano Oriente. En las religiones que usaban estas prácticas la prostitución sagrada era el medio de garantizar para los adoradores de los dioses y las diosas, la fertilidad del campo, de los animales y de los seres humanos. La relación sexual atraía a hombres y mujeres que se prostituían en sacrificio agradable a sus dioses, para inducir a los dioses y las diosas a desenlazar el poder procreador en el vientre de las mujeres, del suelo y de los animales.

La palabra traducida prostituto sagrado y prostituta sagrada es qadesh y qedeshah. Estas dos palabras en heb. lit. se traducen “los santos” o “los consagrados” y son términos técnicos para designar a las personas que servían en el templo cananeo en el culto de Asera, la diosa de la fertilidad.

La ley deuteronómica prohibía a los israelitas que sirvieran en el templo como prostitutos. La prostitución sagrada era una abominación a Jehová y su práctica era completamente contraria a los valores morales y espirituales presentes en el pacto entre Dios e Israel. La religión de Israel no podía ser separada de una vida pura y santa, una vida consistente con la personalidad de su Dios. Pero, las muchas referencias a la prostitución sagrada en el AT son evidencias de que la inmoralidad sexual característica de la religión de Asera se había infiltrado y contaminado a la religión de Israel.

Además de la ley que prohibía la prostitución sagrada de los israelitas, la ley deuteronómica prohibía traer a la casa de Jehová el dinero recibido en la prostitución. El pago de un voto hecho a Dios era la manera en que una persona expresaba su gratitud por una bendición recibida de Dios. Pero ningún voto podía ser pagado con el sueldo de prostitución, porque tal práctica era una abominación a Jehová. Las palabras que se usan para designar el prostituto y la prostituta son diferentes. La palabra prostituta es zonah, una palabra generalmente usada para designar una prostituta de la calle. La palabra prostituto es caleb, una palabra que literalmente significa “perro”. La palabra caleb se usaba para el prostituto homosexual y también para designar a un funcionario del templo que vendía su cuerpo en el culto de la fertilidad. La ley, por lo tanto, declaraba que Jehová consideraba que los prostitutos en el templo y a las prostitutas en la calle eran una abominación y que él no aceptaba la ganancia inmoral como una oferta agradable de su pueblo.

La influencia del medio Los israelitas tenían que enfrentarse con una cultura saturada de lujuria que se expresaba en la forma de prostitución ritual en los templos paganos. Seguramente el predominio de estos templos y lugares donde se practicaban las formas más bajas de sensualidad representaría una atracción y una tentación constante para los israelitas. Por eso, la expresión clara de prohibición cabía como modo de prevenir la caída en el pecado.

Hay paralelos de esta situación en nuestro medio hoy en día. Una visita al almacén de víveres para comprar los comestibles nos hace enfrentarnos con las revistas que tienen títulos llamativos para capturar nuestra atención. A veces el escuchar las noticias en la televisión nos expone a información pornográfica. Uno tiene que ejercer la voluntad para resistir la tentación de demorar y mirar tales presentaciones. Pero necesitamos mantenernos en comunión constante con Dios y orar, pidiendo fuerzas para resistir el mal.

Las leyes del cobro de interés. La ley del interés una vez más enseña el espíritu humanitario del deuteronomista. El intento de esta legislación era para ayudar a un miembro de la comunidad que era financieramente pobre. Por cuanto la mayoría de los israelitas vivían del campo, uno dependía de la constancia de la naturaleza. Un desastre natural, una tormenta, un terremoto o una sequía podía traer un desastre en la vida de una familia o causar la pérdida de posesión. El resultado sería la pobreza del individuo y de su familia. Pero la pobreza podía ser eliminada y la vida restaurada si una persona prestaba a su hermano necesitado. El texto presupone que la persona que pedía prestado y la persona que prestaba eran israelitas. Pero ningún israelita podía cobrar interés de otro israelita. Si uno tenía la oportunidad de ayudar a su hermano, debía hacerlo por gratitud a Dios y no por deseo de aumentar su fortuna.

Un israelita tenía derecho de prestar su dinero con interés a un extranjero. Aquí, el extraño (nokri) no era el forastero (ger). Un ger era un extranjero asimilado a la comunidad de Israel. El nokri era una persona que no pertenecía a la comunidad del pacto.

La predicación de los profetas indica que el deseo de enriquecerse a través del infortunio de otra persona era muy común en Israel. Los profetas criticaron severamente la avaricia insaciable de los ricos que oprimían a los israelitas pobres.

Verdades prácticas Nuestra vida diaria se basa en una economía un poco diferente a lo que vivían los israelitas, que eran beduinos principalmente. La mayoría de nosotros trabajamos por un sueldo mensual, y con el pago tratamos de cubrir los costos de la vivienda, la comida, la ropa, y los demás gastos que son múltiples. Hoy difícilmente podríamos vivir sin préstamos que envuelven el cobro de intereses. Esta circunstancia permite que muchas personas contraigan deudas y compromisos más allá de lo sabio y de sus capacidades para pagar. Después de un tiempo descubren que un porcentaje muy alto de sus ingresos va para pagar los intereses de las deudas.

Nos conviene tratar de evitar contraer deudas, excepto por las cosas más necesarias para nuestro funcionamiento normal. Y debemos cancelar las deudas que cobran las tasas de interés demasiado altas lo antes posible.

Cumplimiento de los votos. En la religión de Israel, hacer votos a Dios era estrictamente voluntario. Había dos razones principales que motivaban a un adorador a hacer un voto a Dios. Generalmente, el adorador prometía dar a Dios o hacer algo para él, por causa de una bendición recibida. En momentos de necesidad o angustia, el adorador prometía algo con el propósito de recibir ayuda divina. La ley deuteronómica enfatiza la necesidad de cumplir la promesa hecha a Dios. La promesa era hecha voluntariamente, pero una vez hecha la persona que había prometido tenía la obligación de hacer lo que había prometido. La persona que no cumplía su promesa era culpada de pecado. Si una persona no hacía promesa esto no era pecado porque Jehová no esperaba que su pueblo le hiciera promesas.

El libro de Proverbios declara que muchos hacían promesas a Dios sin reflexionar en las consecuencias de sus promesas. Jefté hizo un voto para comprar el favor de Dios. La consecuencia de su voto fue el sacrificio de propia hija. Jesús citó esto para enseñar a sus discípulos la importancia de hablar la verdad.

Cumpliendo con los votos Hoy los votos se hacen en forma de compromisos que contratamos cuando prometemos dar cierta cantidad a la iglesia, una organización cívica y a las campañas que luchan en contra del cáncer y las múltiples otras enfermedades que amenazan la salud. El consejo que necesitamos poner en práctica es de no comprometernos más allá de nuestras capacidades de cumplir. Sabemos que debemos dar el diezmo a la iglesia. Los que estén en condiciones de contribuir a otras organizaciones tienen que reconocer que nunca se acaban las necesidades, pero se acaban los recursos para contribuir a todo. Por eso, debemos establecer pautas a seguir para determinar lo que podemos dar y a qué organizaciones. En esta forma podemos cumplir con nuestras promesas.

Comportamiento en el campo ajeno. Esta ley hace una concesión humanitaria en favor de una persona hambrienta. Si alguien tenía hambre mientras caminaba por la propiedad de otro, aquella persona podía comer de la viña o de la mies para satisfacer su hambre. El propósito de esta ley era para proveer ayuda inmediata para la persona que tenía hambre. Ninguna persona pobre debía morir de hambre en Israel. Aquel que era más próspero debía abrir su campo para satisfacer la necesidad del hambriento. Por esta razón una persona hambrienta tenía la libertad de entrar en el campo de otro y satisfacer su hambre. Pero nadie tenía el derecho de recoger lo suficiente para llevar a su casa. Esto sería considerado robo y una violación del octavo mandamiento.

La práctica de permitir a una persona hambrienta comer de la viña y del grano todavía existía en la época del NT. Jesús y sus discípulos pasaron por un campo y, como tenían hambre, comenzaron a arrancar espigas y comer del grano para satisfacerse.

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