Ministerio basado en principios bíblicos para servir con espíritu de excelencia, integridad y compasión en nuestra comunidad, nuestra nación y nuestro mundo.

Logo

Deuteronomio 22: Leyes para mantener la disciplina y el orden.

]Deu 22:1 Si vieres extraviado el buey de tu hermano, o su cordero, no le negarás tu ayuda; lo volverás a tu hermano.

Deu 22:2 Y si tu hermano no fuere tu vecino, o no lo conocieres, lo recogerás en tu casa, y estará contigo hasta que tu hermano lo busque, y se lo devolverás.

Deu 22:3 Así harás con su asno, así harás también con su vestido, y lo mismo harás con toda cosa de tu hermano que se le perdiere y tú la hallares; no podrás negarle tu ayuda.

Deu 22:4 Si vieres el asno de tu hermano, o su buey, caído en el camino, no te apartarás de él; le ayudarás a levantarlo.(A)

Un individuo no debe ignorar lo que ve cuando descubre que el animal de su vecino se ha extraviado. Por el contrario, debe recogerlo y devolverlo a su dueño. Este estatuto es contrario a la tendencia humana de no involucrarse en dificultades ajenas.

Los hebreos debían cuidar y regresar los animales o las pertenencias perdidas a su propietario legítimo. En el mundo, en contraste, la regla es: «lo que te encuentres es tuyo». Para ir más allá de esta regla podemos proteger la propiedad de los demás y esto nos evitará que nos volvamos envidiosos y codiciosos.

Estas prescripciones, más que preceptos jurídicos, son preceptos morales, inspirados en los sentimientos de buena vecindad. En parte, ya se encuentran en Ex 23:45, aunque en este pasaje se trata de animales del enemigo1. El deuteronomista, en cambio, se refiere a los pertenecientes a los compatriotas o hermanos. Quiere inculcar, ante todo, el espíritu de solidaridad como base de la vida social.

Deu 22:5 No vestirá la mujer traje de hombre, ni el hombre vestirá ropa de mujer; porque abominación es a Jehová tu Dios cualquiera que esto hace.

El principio básico que aquí se presenta es que el hombre y la mujer deben honrar la dignidad de su propio sexo y no intentar adoptar la apariencia y el papel que al otro le corresponde.

Este versículo ordena a los hombres y a las mujeres que no inviertan sus papeles sexuales. No es un versículo acerca de la manera de vestir. Actualmente el rechazo de los papeles es muy común, hay hombres que quieren convertirse en mujeres y mujeres que quieren convertirse en hombres. No es la forma de vestir lo que ofende a Dios, sino el usar esta forma para actuar el rol del otro sexo. Dios tuvo propósitos específicos para hacernos originalmente hombre y mujer.

Deu 22:6 Cuando encuentres por el camino algún nido de ave en cualquier árbol, o sobre la tierra, con pollos o huevos, y la madre echada sobre los pollos o sobre los huevos, no tomarás la madre con los hijos.

Deu 22:7 Dejarás ir a la madre, y tomarás los pollos para ti, para que te vaya bien, y prolongues tus días.

Esta ley enseñó a Israel un principio básico para la protección de los recursos naturales.

Deu 22:8 Cuando edifiques casa nueva, harás pretil a tu terrado, para que no eches culpa de sangre sobre tu casa, si de él cayere alguno.

La recomendación de construir un pretil (un muro o pared protectora) en los techos de las casas demuestra la preocupación por el valor de la vida humana y la necesidad de protegerla.

La razón de estas leyes no es difícil de entender. La prohibición del uso indebido del vestido de hombre o mujer busca, ante todo, la honestidad y la decencia, y, sobre todo, evitar abusos inmorales. Sin duda que en esta prohibición hay también razones históricas: evitar que se den los abusos y supersticiones corrientes en las religiones gentílicas. Macrobio nos dice que en Chipre había una estatua de Venus “barbatam corpore, sed veste muliebri, cum sceptro ac statura virili,” a la que ofrecían sacrificios hombres vestidos de mujeres y mujeres vestidas de hombres. Algunos autores suponen que estos ritos tenían lugar también en Canaán, pero no se han encontrado textos comprobantes de ello hasta ahora.

La prohibición de tomar del nido los huevos o polluelos con su madre, sin duda obedece a razones de utilidad, como las leyes que regulan el derecho de caza y pesca, es decir, evitar la extinción de la especie. Quizá haya también un motivo de piedad para con los animales, pues parece demasiado tomar a la madre y a sus polluelos o huevos, como estaba prohibido cocer el cabrito en la leche de su madre4.

También la ordenación de poner pretil en el terrado es evitar desgracias, ya que los terrados son lugares de reunión. Sólo así el dueño quedará libre de la sospecha de homicidio: No eches sangre sobre tu casa si alguien se cayera de él

Deu 22:9 No sembrarás tu viña con semillas diversas, no sea que se pierda todo, tanto la semilla que sembraste como el fruto de la viña.

Deu 22:10 No ararás con buey y con asno juntamente.

Deu 22:11 No vestirás ropa de lana y lino juntamente.(B)

Este grupo de leyes pone de manifiesto la importancia de mantener la disciplina y el orden.

Estas son leyes prácticas, útiles para establecer buenos hábitos para la vida de hoy. Versículo 8: Ya que la gente utilizaba los techos planos como terrazas, un método sabio de seguridad sería colocar una baranda. Versículo 9: Si usted planta juntas dos cosechas diferentes, una de ellas no sobrevivirá, ya que la más fuerte y más alta bloqueará la luz del sol y absorberá la mayor parte de los nutrientes vitales del suelo. Versículo 10: un burro y un buey, debido a las diferencias de tamaño y fuerza, no pueden halar un arado en forma pareja. Versículo 11: Dos tipos distintos de hebra se desgastan y se lavan de forma diferente, el combinarlos reducirá la vida de la prenda. No piense que las leyes de Dios son restricciones arbitrarias. Busque la razón que hay detrás de la ley. No están hechas sólo para enseñar y restringir, sino además para proteger.

Deu 22:12 Te harás flecos en las cuatro puntas de tu manto con que te cubras.(C)

Flecos: Designa las bandas trenzadas que se prenden a las vestimentas

En Levitico se prescribe que no se siembre en un campo dos clases de simientes diferentes. Aquí se prohíbe sembrar entre las cepas otra clase de simiente. De lo contrario, serán declaradas, lo sembrado y el producto de la viña, cosa santa, es decir, confiscado en beneficio del santuario. Sin duda que en el fondo de estas prohibiciones de mezclar cosas dispares hay razones de tipo atávico que hoy no podemos columbrar, y muchas veces el origen de estas prohibiciones radica en el deseo de evitar costumbres supersticiosas paganas.

La prohibición de uncir al buey y al asno quizá obedezca al sentido de equidad, que no ve bien uncir dos animales de fuerzas diferentes. Es corriente hoy día en Palestina uncir bueyes y asnos, y aun camellos.

Por razones atávicas se prohíbe tejer vestidos con lana y lino a la vez, que, al parecer, eran utilizados para usos mágicos.

La imposición de borlas a los vestidos tenía por razón, recordar a los israelitas sus obligaciones para con su Dios.

Leyes sobre la castidad

Deu 22:13 Cuando alguno tomare mujer, y después de haberse llegado a ella la aborreciere,

Deu 22:14 y le atribuyere faltas que den que hablar, y dijere: A esta mujer tomé, y me llegué a ella, y no la hallé virgen;

Deu 22:15 entonces el padre de la joven y su madre tomarán y sacarán las señales de la virginidad de la doncella a los ancianos de la ciudad, en la puerta;

Deu 22:16 y dirá el padre de la joven a los ancianos: Yo di mi hija a este hombre por mujer, y él la aborrece;

Deu 22:17 y he aquí, él le atribuye faltas que dan que hablar, diciendo: No he hallado virgen a tu hija; pero ved aquí las señales de la virginidad de mi hija. Y extenderán la vestidura delante de los ancianos de la ciudad.

Deu 22:18 Entonces los ancianos de la ciudad tomarán al hombre y lo castigarán;

Deu 22:19 y le multarán en cien piezas de plata, las cuales darán al padre de la joven, por cuanto esparció mala fama sobre una virgen de Israel; y la tendrá por mujer, y no podrá despedirla en todos sus días.

Deu 22:20 Mas si resultare ser verdad que no se halló virginidad en la joven,

Deu 22:21 entonces la sacarán a la puerta de la casa de su padre, y la apedrearán los hombres de su ciudad, y morirá, por cuanto hizo vileza en Israel fornicando en casa de su padre; así quitarás el mal de en medio de ti.

Deu 22:22 Si fuere sorprendido alguno acostado con una mujer casada con marido, ambos morirán, el hombre que se acostó con la mujer, y la mujer también; así quitarás el mal de Israel.

Deu 22:23 Si hubiere una muchacha virgen desposada con alguno, y alguno la hallare en la ciudad, y se acostare con ella;

Deu 22:24 entonces los sacaréis a ambos a la puerta de la ciudad, y los apedrearéis, y morirán; la joven porque no dio voces en la ciudad, y el hombre porque humilló a la mujer de su prójimo; así quitarás el mal de en medio de ti.

Deu 22:25 Mas si un hombre hallare en el campo a la joven desposada, y la forzare aquel hombre, acostándose con ella, morirá solamente el hombre que se acostó con ella;

Deu 22:26 mas a la joven no le harás nada; no hay en ella culpa de muerte; pues como cuando alguno se levanta contra su prójimo y le quita la vida, así es en este caso.

Deu 22:27 Porque él la halló en el campo; dio voces la joven desposada, y no hubo quien la librase.

Deu 22:28 Cuando algún hombre hallare a una joven virgen que no fuere desposada, y la tomare y se acostare con ella, y fueren descubiertos;

Deu 22:29 entonces el hombre que se acostó con ella dará al padre de la joven cincuenta piezas de plata, y ella será su mujer, por cuanto la humilló; no la podrá despedir en todos sus días.(D)

Deu 22:30 Ninguno tomará la mujer de su padre, ni profanará el lecho de su padre.(E)

Estas variadas disposiciones tienen que ver con la virginidad y las penas por las conductas sexuales ilegítimas. La última sección constituye una elaboración del séptimo mandamiento.

Ni profanará el lecho de su padre : Significa que nadie debe usurpar los derechos maritales de su padre.

¿Por qué incluyó Dios todas estas leyes acerca de los pecados sexuales? Las instrucciones acerca del comportamiento sexual eran vitales para un grupo de tres millones de personas que viajaron durante cuarenta años en campamentos. Pero serían igualmente importantes cuando entraran a la tierra prometida y se establecieran como nación. Pablo, reconoció la importancia de reglas severas acerca del sexo para los creyentes, ya que los pecados sexuales tenían el poder de desorganizar y destruir la iglesia. Los pecados sexuales no son juegos inocentes de placeres prohibidos, como muy a menudo se describen, sino destructores poderosos de las relaciones. Confunden y despedazan el clima de respeto, confianza y credibilidad que son tan esenciales para un matrimonio sólido y para la seguridad de los hijos.

La legislación antigua sobre los delitos contra la honestidad era muy severa, y tal se mantiene aún entre los nómadas de Transjordania. El padre o el marido consideran estos delitos como ofensas contra su honor, y esas ofensas no se lavan más que con sangre. Esto mismo creó la costumbre de tomar prevenciones contra la falsa imputación de delito. Para hacerse cargo del caso, conviene primero advertir la vieja costumbre, que aún existe en algunos pueblos orientales, y que, sin duda, existía en Israel, de que el novio, una vez consumado el matrimonio, entregue a los padres el lienzo o sabana con las señales de la sangre procedente de la ruptura del himen de la doncella. Si algún día se levantase contra ésta una sospecha, podían los padres presentar aquella pieza en comprobación de la inocencia de su hija6. En caso de que la acusación sea falsa, el acusador debe pagar cien siclos al padre de la esposa y después retenerla como ta; si la acusación es verdadera, se lapidará a la joven a la puerta de la casa de sus padres. Contra los adúlteros se decreta la pena de muerte. Aunque no se especifica la clase de muerte, se supone que es la lapidación. En el código de Hammurabi8 y en las leyes asirias se impone la muerte a los dos culpables, aunque se prevé el caso de que el marido ultrajado perdone a su esposa infiel, y entonces también su cómplice queda libre del castigo capital.

Suerte igual sufrirá la joven desposada que ha tenido comercio ilícito con otro hombre que el prometido. Los esponsales, que implicaban la promesa del matrimonio, y la entrega del mohar, o precio de la novia, eran equiparados al matrimonio, el cual sólo añadía la solemne conducción de la novia a la casa del novio. De aquí que la violación de la desposada se considere como un caso de adulterio. El legislador deuteronómico distingue para la joven el caso de que sea violada en la ciudad o en la campiña. En el primer caso es culpable, porque pudo haber pedido auxilio, pero en el segundo no tiene culpa, ya que no pudo encontrar amparo que la librara del invasor.

Si la joven violada no está desposada, entonces el que la violentó debe tomarla por esposa, sin derecho a repudiarla, y además con la obligación de entregar al padre de la joven la cantidad de cincuenta siclos a título de indemnización o mohar.

Se prohíbe la unión incestuosa del hijo con la esposa del padre, que puede no ser la madre de aquél, supuesta la poligamia. Entre los antiguos árabes, el heredero tenía derecho a quedarse con las esposas y concubinas de su padre, excepto su propia madre.

Restauración de animales y objetos extraviados

Las leyes enfatizaban el comportamiento propio de una persona que vivía bajo las demandas del pacto con Jehová. Estos preceptos morales tenían como propósito inculcar en cada persona en Israel la responsabilidad de ayudar a una persona necesitada, y de inculcar en cada ciudadano israelita un espíritu de solidaridad, el cual debía motivar a cada persona a mantener un balance en su vida social. Por esta razón era menester que el pueblo aprendiera cómo aplicar las leyes de Dios en su relación personal con otros miembros de la comunidad.

El principio que guía la aplicación de estas leyes es el amor fraternal. La ordenanza de: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”, refleja el sentimiento y el intento del autor de Deuteronomio.

La primera de estas leyes hace referencia a los animales extraviados que pertenecían a tu hermano. Esta misma ley extiende la obligación de devolver los animales extraviados a uno que es “enemigo” o a la persona “que te aborrece”. En Deuteronomio se amplía el alcance de esta ley para incluir a todos los israelitas. Las leyes del pacto eran comprensivas en su aplicación y se extendían a todos los miembros de la nación, de cada clan y de cada familia. El intento del deuteronomista se ilustra claramente en la exhortación de Cristo y en su enseñanza en la parábola del buen samaritano. El prójimo era una persona necesitada, sea hermano o enemigo. Nadie tenía el derecho de esconder un animal extraviado que pertenecía a otro. Por lo contrario, cuando alguien encontraba a un animal extraviado, tenía la responsabilidad de regresarlo a su dueño.

La ley también hace provisión para los animales de las personas que vivían lejos y para aquellos animales cuyo dueño era desconocido. Un israelita tenía la obligación de cuidar del animal hasta que el dueño viniera a reclamarlo. La misma ley que se aplicaba a los animales también se aplicaba a otros objetos perdidos. La persona que encontraba un objeto perdido tenía la responsabilidad de cuidar del objeto que había encontrado hasta que el dueño viniera a reclamarlo. En cualquier circunstancia, un israelita tenía la obligación de prestar su ayuda para restaurar la propiedad extraviada a su legítimo dueño. El mismo sentimiento se aplica al animal caído en el camino por causa del peso de su carga. Cada persona debía tomar la iniciativa de ofrecer asistencia a su compatriota en su hora de necesidad.

Ejemplos de conducta piadosa

La conducta piadosa de cada israelita debía ser manifestada en su vida diaria, en su manera de vestir, en su manera de vivir y en su manera de trabajar. Las siete leyes presentadas se aplican a diferentes aspectos de la vida diaria de un israelita.

La prohibición de usar ropa de otro sexo

Esta ley prohibía a un israelita que usara ropa de una persona del otro sexo. La razón para esta prohibición se encuentra en el uso de la palabra abominación. Esta palabra aparece diversas veces en el libro de Deuteronomio y se usa para describir algo que estaba asociado con la religión de los cananeos, especialmente las cosas relacionadas con la impureza sexual o con la idolatría. El AT habla diversas veces de una ropa especial usada en el culto de los dioses cananeos. Se habla de la vestidura usada en el culto de Baal. Se habla de las mujeres que hacían tejidos para los varones consagrados a la prostitución ritual en el culto de Asera, la diosa de la fertilidad en la religión de los cananeos. En el culto de Asera, los hombres y mujeres que se dedicaban a la prostitución ritual usaban las mismas vestimentas como identificación de su dedicación a la diosa de la fertilidad.

La preservación del pájaro con sus polluelos

El espíritu humanitario de la legislación deuteronómica aparece en esta ley, una ley peculiar del libro de Deuteronomio. Esta ley estaba interesada en proteger la continuidad de la vida en general, y la fuente de alimento en particular. La prohibición de tomar del nido tanto a la madre con los huevos o con los polluelos servía para evitar la extinción de la especie.

La promesa para que te vaya bien y prolongues tus días es similar a la promesa del quinto mandamiento. Es posible que el gran respeto y reverencia que los israelitas tenían por las madres se reflejaba también en esta ley.

La necesidad de construir parapetos. Esta ley solamente aparece aquí en el AT y refleja una vez más la preocupación humanitaria del libro de Deuteronomio. Las casas israelitas tenían un techo plano y las terrazas de las casas servían de lugar de reunión. Para evitar que una persona se cayera de la azotea y trajera culpa de sangre al dueño de la casa, cualquier persona que edificaba una nueva casa tenía que proveer un parapeto para la protección de otras personas. Esta ley declaraba que si una persona tenía un accidente, el dueño de la casa era legal y moralmente culpable porque no había hecho ninguna preparación para prevenir el accidente.

Ley contra mezclas no naturales

Las tres prohibiciones que aparecen en estos versículos no permitían a los israelitas mezclar diferente especies de semillas en el campo, diferentes especies de animales en el arado y diferentes especies de hilo en las ropas. Este tipo de mezcla violaba la pureza de las especies y violaba el orden establecido por Dios.

Se prohibía sembrar en la viña diferentes tipos de semillas. La misma ley incluye la prohibición de sembrar el campo “con mezcla de dos clases de semilla”. Se desconoce el motivo de esta ley. Es posible que el propósito de esta ley era evitar la infiltración de prácticas supersticiosas en la vida de Israel. La persona que violaba este precepto tendría su fruto… confiscado. Esta expresión parece indicar que la cosecha del campo sembrado con dos clases de semilla se convertía en algo ceremonialmente impuro y por lo tanto, su uso religioso era prohibido. Por esta razón la cosecha era confiscada y no podía ser usada para fines religiosos.

Se prohibía arar un campo con el buey y con el asno, bajo el mismo yugo. La base de esta prohibición no es clara. Una razón era por motivo de equidad, para evitar que el animal más fuerte fuera unido con un animal más débil. Es posible también entender esta prohibición desde la perspectiva de la ley de los alimentos, ya que la ley de la dieta proclamaba el buey limpio pero el asno era considerado un animal inmundo.

Se prohibía tejer ropas con dos tipos de hilo. Así como aparece, la ley prohibía el uso de un vestido “tejido con hilos de dos materiales diferentes”. El libro de Deuteronomio es más específico e ilustra la aplicación de esta ley mencionando la mezcla de la lana con el lino.

La palabra en hebreo traducida mezcla más correctamente debería traducirse “tela mezclada”. Esta palabra procede de un vocablo de origen egipcio y parece indicar que tales telas se usaban en la religión egipcia con propósitos mágicos.

La ley del manto

La ley que requería hacer borlas en las cuatro extremidades del manto tenía un propósito religioso. Según la ley, las borlas servían para recordar a Israel de todos los mandamientos de Jehová y la necesidad de ponerlos por obra. De esta manera el pueblo recordaría constantemente al Dios que los había librado de Egipto.

La virginidad de la mujer desposada Las dos secciones que siguen, contienen seis leyes, todas ellas relacionadas con la integridad de las relaciones sexuales y la integridad del matrimonio. La presente sección habla de la pureza sexual antes del matrimonio.

En Israel, el matrimonio era una relación básica en la vida del individuo. El celibato era raro y de poca aceptación en la sociedad israelita. Israel, así como todas las otras sociedades, tenía leyes que definían las normas del matrimonio y lo que constituía relaciones sexuales consideradas ilícitas. En la sociedad israelita la virginidad de una mujer antes del matrimonio era de alto valor moral. Por esta razón, el padre protegía a su hija para garantizar que al entregarla a un hombre como esposa, su hija era virgen.

La presente ley elaboraba el caso del hombre que procuraba difamar a una mujer, acusándola de no ser virgen antes del matrimonio. El texto presenta el caso del hombre que se casó con una mujer y que después de haber consumado el matrimonio, la rechazó porque no encontró en ella la evidencia de su virginidad. Parece indicar que el esposo acusa falsamente a su esposa de “conducta denigrante” solamente para tener un motivo de divorcio. Su acusación fue que en el proceso de consumar su matrimonio, él no encontró las evidencias de virginidad. El texto no declara cuáles eran las evidencias que probaban la virginidad de la esposa. La mayoría de los intérpretes creen que la sábana que contenía la evidencia de la virginidad de la mujer era la misma usada en la noche cuando el matrimonio era consumado por medio del acto sexual. La sábana estaba marcada con la sangre de la primera relación sexual, cuando el himen de su esposa era roto. Esto supone la costumbre de que una vez que el matrimonio fuera consumado, la hija enseñaba a sus padres la sábana usada en la primera noche y el padre guardaba las sábanas como evidencia de que su hija era una mujer virgen en la ocasión de su matrimonio.

Otra interpretación, propuesta por G. J. Wenham, declara que la sangre en la sábana era una evidencia de que la joven estaba menstruando durante el período de desposario y antes del matrimonio. La sangre en la sábana era una evidencia de que ella no había sido infiel y que no estaba embarazada cuando se casó. Si inmediatamente después del matrimonio ella quedaba embarazada, la sangre era una evidencia de que no había sido infiel antes del matrimonio.

La decisión acerca de la virginidad de la joven se hacía por la corte de los ancianos que se reunía como tribunal local a la puerta de la ciudad. Si el esposo hubiera acusado a su esposa falsamente, o sea, si él hubiera difamado su carácter con el propósito de obtener el divorcio, los ancianos tenían la responsabilidad de castigar a aquel hombre. El texto no indica la forma de castigo, pero la palabra en heb. indica castigo corporal. Además, el esposo tenía que pagar 100 siclos de plata al padre de su esposa. La cantidad que el esposo tenía que pagar a su suegro era doble a la compensación que él había dado por su esposa. La cantidad también era doble a la multa pagada por el hombre que había seducido a una virgen. Por cuanto el esposo había presentado un falso cargo contra su esposa, él tenía que retenerla como su esposa y no podía divorciarse de ella por toda su vida. Esta regla protegía el derecho del hijo primogénito de la esposa despreciada en heredar la propiedad que legalmente le pertenecía.

Si la acusación del esposo era verdadera, si su esposa era culpable de haber violado su virginidad antes del matrimonio, ella era apedreada por haber cometido una vileza en Israel. Vileza (heb. nebalah) se usaba para describir una ofensa sexual. La mujer era condenada con el mismo castigo que la mujer adúltera, porque había deshonrado la casa de su padre. Además porque, estando desposada con la intención de casarse, había tenido relaciones sexuales con otro hombre antes del matrimonio con su esposo.

Juicio sobre el adulterio

El adulterio era una violación de la santidad del matrimonio. El adulterio era la relación sexual de una mujer casada con otro hombre que no era su esposo. En hogares donde se practicaba la poligamia, la relación sexual entre un hombre y su segunda o tercera esposa no era considerado adulterio. La violación del matrimonio por medio del adulterio era prohibido por Dios. Para que la acusación de adulterio fuera válida, la ley deuteronómica exigía que los adúlteros fueran sorprendidos en el acto de adulterio. Según la ley, tanto el hombre como la mujer sorprendidos en el acto de adulterio eran castigados con la pena de muerte. El texto no declara cómo se ejecutaba a los adúlteros. Es probable que ellos eran apedreados hasta la muerte (vea v. 24).

La seducción de una mujer desposada

En Israel el desposorio era un compromiso matrimonial en que una mujer era prometida a un hombre. La mujer desposada tenía que mantenerse pura y fiel a su futuro marido. Ya que el desposorio era una relación permanente, la violación de esta relación era considerada adulterio. El texto presenta dos casos diferentes de una mujer desposada que es seducida por un hombre.

El primer caso relata la situación de una mujer desposada que tuvo relación sexual con un hombre. Si el acto ocurría en la ciudad, se presumía que la mujer había dado su consentimiento porque ella podía haber gritado pidiendo ayuda y así evitado el ataque. Por esta razón, el acto sexual era considerado un caso de adulterio y las dos personas debían ser apedreadas. La severidad de la penalidad indica que la mujer desposada era considerada como la esposa de su futuro marido. El segundo caso relata la situación de la mujer desposada que fue atacada en el campo y violada sexualmente. En este caso, solamente el hombre era condenado a la muerte, porque él había forzado a la mujer y la violó sin su consentimiento. En esta situación se presume que la mujer era inocente, que ella había gritado pidiendo ayuda y que nadie había oído su clamor.

Seducción de una virgen. El legislador deuteronómico hace una distinción entre la seducción de una mujer desposada y de la mujer que no era. Si una mujer virgen era forzada por un hombre a cometer un acto sexual, el hombre que había violado a la mujer virgen tenía que pagar el mohar y debía casarse con ella. El mohar era el dinero que el novio tenía que dar a su futuro suegro como compensación por su hija.

La ley deuteronómica es una revisión de la ley. El deuteronomista añade una restricción a la ley en el libro de Exodo. La ley deuteronómica especifica que después del matrimonio, el esposo no podía divorciarse de su esposa durante toda su vida. El propósito de la revisión de la ley era para impedir que el hombre pagara su multa sin casarse con la mujer violada.

La pureza y la fidelidad en el matrimonio

El autor presenta cuatro casos distintos que podrían acontecer en las culturas de aquel día. Los casos presentan detalles que son interesantes, pero nos impresionan con la falta de bases científicas que los encierran. Sin embargo, en una época que carecía de los avances tecnológicos que poseemos en nuestro día, nos impresiona con los esfuerzos de practicar los ideales más altos en el sentido humanitario y justo. Nos impresiona el respeto alto por la mujer, la virginidad, y el matrimonio permanente.

Sexo con la madrastra

Este versículo aparece en la Biblia hebrea. Esta ley prohibía la relación sexual de un hombre con la mujer de su padre.

La ley israelita prohibía relaciones incestuosas. En una sociedad donde la poligamia era común, esto significaba que la ley no hablaba propiamente de la relación sexual de un hombre con su madre, sino de la relación de un hombre con una de las concubinas de su padre. La expresión descubrirá el manto del padre es un eufemismo usado para describir una violación de los derechos matrimoniales y sexuales de una persona. La conducta piadosa de cada israelita debía ser manifestada en su vida diaria, en su manera de vestir, de vivir y de trabajar. Las siete leyes presentadas se aplican a diferentes aspectos de la vida diaria de un israelita. La enumeración en la Biblia hebrea es diferente de la enumeración de las Biblias en castellano.

Deja el primer comentario

Otras Publicaciones que te pueden interesar